La ciberseguridad se ha convertido en una prioridad para empresas de todos los tamaños. Entre las amenazas que más han crecido en los últimos años destaca la estafa de las facturas falsas, también conocido como ‘Business Email Compromise’ (BEC). En este tipo de ataques, los ciberdelincuentes consiguen que una empresa transfiera dinero a una cuenta fraudulenta tras modificar los datos bancarios de un proveedor. Conocer las señales de alerta y establecer protocolos de verificación puede marcar la diferencia entre detectar la estafa a tiempo o sufrir importantes pérdidas económicas.
Ciberseguridad
Cada año, durante la campaña de la declaración de la renta, los ciberdelincuentes intensifican los intentos de suplantación de identidad dirigidos a contribuyentes. SMS que anuncian devoluciones, correos electrónicos que alertan de supuestos errores en el trámite o llamadas que informan de incidencias inexistentes tienen un objetivo común: hacerse pasar por la Agencia Tributaria para obtener datos personales o bancarios y cometer fraudes. Conocer cómo funcionan estas estafas es una de las mejores herramientas para evitar caer en ellas.
En tiempos donde usar el celular, escanear códigos QR y pagar con billeteras digitales es cosa de todos los días, es importante conocer y estar alertas sobre los distintos tipos de amenazas cibernéticas. El ‘phishing’, ‘vishing’, ‘smishing’ y ‘quishing’ son algunos los fraudes electrónicos que utilizan los ciberdelicuentes para robar datos privados. Mediante información y prevención se pueden evitar.
El uso de contraseñas ha sido durante mucho tiempo el eslabón más débil en la ciberseguridad. Los olvidos, la reutilización de la misma clave en múltiples servicios y los ataques de phishing ponen en riesgo las contraseñas de cualquier usuario. Para solucionar este problema, nació el estándar FIDO (Fast IDentity Online), una iniciativa que busca unificar y elevar la seguridad en internet con mecanismos de autentificación más seguros protegidos por sistemas de encriptación con el objetivo de ir utilizando cada vez menos las contraseñas.
Ahorrar en herramientas digitales puede parecer una decisión lógica para cualquier empresa, pero en ciberseguridad lo gratuito puede salir caro. El uso de aplicaciones sin coste, 'software' ilegal o herramientas de inteligencia artificial no autorizadas puede exponer datos sensibles y generar riesgos que superan con creces el ahorro inicial. Entender estos peligros es clave para proteger la información y la actividad del negocio.
Visa reconoce a BBVA Colombia por su liderazgo en prevención de fraude y seguridad para sus clientes
BBVA Colombia fue reconocido por Visa por su destacado desempeño en la prevención de fraude, un logro que refleja el equilibrio entre la seguridad de las transacciones y una experiencia ágil para los clientes.
Las estafas telefónicas siguen evolucionando y una de las técnicas más utilizadas por los ciberdelincuentes es simular llamadas de empresas de confianza para obtener datos personales o financieros. Para ayudar a los clientes a identificar este tipo de fraudes, la seguridad digital y la verificación en tiempo real se convierten en aliados clave. BBVA ha comenzado a incorporar una funcionalidad que permite confirmar desde la ‘app’ si una llamada procede realmente del banco.
En un entorno cada vez más digitalizado, los datos son el activo más valioso de cualquier compañía. Sin embargo, esta hiperconectividad también ha multiplicado los riesgos. El ‘ransomware’ se ha consolidado como una de las amenazas cibernéticas más críticas para cualquier negocio, capaz de paralizar por completo su actividad, comprometer su reputación y generar graves pérdidas financieras. En este artículo explicamos cuáles son las claves para proteger cualquier empresa y qué se debe hacer en caso de sufrir un ataque de este tipo.
Las videollamadas son ya una extensión natural de nuestra forma de trabajar y relacionarnos con amigos y familiares. Usamos las cámaras de nuestros portátiles y ‘smartphones’ a diario, lo que nos lleva a una pregunta inevitable: ¿está realmente a salvo nuestra privacidad?