Ahorrar en herramientas digitales puede parecer una decisión lógica para cualquier empresa, pero en ciberseguridad lo gratuito puede salir caro. El uso de aplicaciones sin coste, 'software' ilegal o herramientas de inteligencia artificial no autorizadas puede exponer datos sensibles y generar riesgos que superan con creces el ahorro inicial. Entender estos peligros es clave para proteger la información y la actividad del negocio.
El estándar FIDO (Fast Identity Online) refuerza la seguridad de los sistemas de autentificación de la identidad ‘online’ en dispositivos móviles y aplicaciones web. Su objetivo es reemplazar el uso exclusivo de contraseñas por mecanismos de autenticación biométricos más seguros protegidos por sistemas de encriptación.
En un entorno cada vez más digitalizado, los datos son el activo más valioso de cualquier compañía. Sin embargo, esta hiperconectividad también ha multiplicado los riesgos. El ‘ransomware’ se ha consolidado como una de las amenazas cibernéticas más críticas para cualquier negocio, capaz de paralizar por completo su actividad, comprometer su reputación y generar graves pérdidas financieras. En este artículo explicamos cuáles son las claves para proteger cualquier empresa y qué se debe hacer en caso de sufrir un ataque de este tipo.
Las videollamadas son ya una extensión natural de nuestra forma de trabajar y relacionarnos con amigos y familiares. Usamos las cámaras de nuestros portátiles y ‘smartphones’ a diario, lo que nos lleva a una pregunta inevitable: ¿está realmente a salvo nuestra privacidad?
La ciberseguridad empieza por un gesto cotidiano: descargar aplicaciones sólo desde tiendas oficiales. Cuando una ‘app’ llega por un enlace, un archivo adjunto o un anuncio sospechoso, pueden esconder estafas, robo de credenciales o control remoto del móvil. Conocer cómo operan los ciberdelincuentes y aplicar pautas simples —válidas para cualquier persona, sea cual sea su edad o nivel digital— ayuda a proteger el dinero, la identidad y los datos personales.
El pensamiento crítico es hoy una de las competencias más valiosas para navegar por internet con seguridad y bienestar, especialmente en la infancia y la adolescencia. Ayer, en el Espacio Movistar en Madrid, varios expertos se reunieron para hablar del algoritmo desde el punto de vista de la ciberseguridad, la educación, la investigación, la empresa y las fuerzas de seguridad. En un mes marcado por efemérides que impulsan una red más segura, la conversación ha puesto el foco en cómo los algoritmos influyen en lo que vemos, en lo que creemos y en los riesgos que afrontan familias de realidades diversas.
Gestionar decenas de contraseñas se ha convertido en uno de los grandes retos de la vida digital. Un usuario promedio maneja hoy entre 70 y 80 credenciales diferentes, cada una con requisitos de complejidad cada vez mayores. Esta sobrecarga pone a prueba la memoria humana, incrementa los riesgos de seguridad y favorece malas prácticas como la reutilización de claves. En este contexto, contar con herramientas que permitan proteger la identidad digital sin sacrificar la facilidad de acceso resulta cada vez más imprescindible.
BBVA ha dado un paso decisivo en la protección de sus clientes en España al sustituir los tradicionales mensajes SMS por un sistema de mensajería verificada basado en tecnología RCS (‘Rich Communication Services’). A partir de ahora, las comunicaciones del banco se mostrarán en un hilo de conversación identificado con el logotipo oficial de BBVA, lo que refuerza la seguridad y genera mayor confianza en cada interacción.
Roblox ha trascendido la definición tradicional de videojuego para convertirse en una plataforma social masiva. Tiene millones de usuarios diarios y una libertad creativa casi sin límites, ofrece grandes oportunidades de diversión, pero también plantea riesgos que padres y menores deben conocer para utilizarla con seguridad.