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Deuda

Adquirir una vivienda implica hacer frente a una serie de gastos más allá del precio del inmueble: desde las escrituras, hasta el pago del IBI. En el camino a recorrer para lograr tener una casa en propiedad hay muchos aspectos legales e impositivos que hay que tener en cuenta. Para proteger la salud financiera, conviene saber de antemano cuáles son las paradas y qué peajes habrá que abonar. Lo mejor es ir despacio, dejándose asesorar y recurrir a los expertos si es necesario.

Por muchos años la tarjeta de crédito (TDC) para personas físicas ha sido el medio más utilizado para realizar compras a crédito de los principales productos y servicios que se requieren día a día. Las tarjetas son emitidas por una institución financiera a solicitud del cliente y con base en un análisis de crédito se determina el importe de la línea de crédito que podrá utilizarse de forma recurrente.

Uno de los pilares básicos para mantener una buena salud financiera es hacer frente a las deudas, pero en ocasiones se producen contratiempos que dificultan el pago de la cuota mensual de un préstamo. Cuando esto sucede, lo recomendable es acudir a la entidad financiera que nos lo concedió para buscar alternativas como refinanciar la deuda, alargar el periodo de devolución o, incluso, negociar un periodo de carencia.

Un proindiviso es una forma de propiedad en la que dos o más personas comparten la propiedad de un bien en común sin que esté dividido en partes específicas y claramente delimitadas para cada propietario. En otras palabras, cada persona tiene una parte indivisa o fracción de la propiedad, pero no se le asigna una porción física específica o delimitada del bien.

Recurrir a un familiar, o incluso a un amigo, para afrontar un imprevisto o financiar la compra de un vehículo o una vivienda es algo relativamente frecuente. Sin embargo, la existencia de vínculos emocionales hace que muchas veces pasemos por alto que este tipo de operaciones deben formalizarse con un contrato que explique el movimiento de fondos y establezca un plazo para la devolución del dinero. Obviar estos trámites, además de una posible fuente de conflicto entre allegados, suele tener consecuencias fiscales en un escenario económico donde las administraciones cruzan cada vez más datos digitales para detectar movimientos no declarados.

Por muchos años la tarjeta de crédito (TDC) para personas físicas ha sido el medio más utilizado para realizar compras a crédito de los principales productos y servicios que se requieren día a día. Las tarjetas son emitidas por una institución financiera a solicitud del cliente y con base en un análisis de crédito se determina el importe de la línea de crédito que podrá utilizarse de forma recurrente.

Recurrir a un familiar, o incluso a un amigo, para afrontar un imprevisto o financiar la compra de un vehículo o una vivienda es algo relativamente frecuente. Sin embargo, la existencia de vínculos emocionales hace que muchas veces pasemos por alto que este tipo de operaciones deben formalizarse con un contrato que explique el movimiento de fondos y establezca un plazo para la devolución del dinero. Obviar estos trámites, además de una posible fuente de conflicto entre allegados, suele tener consecuencias fiscales en un escenario económico donde las administraciones cruzan cada vez más datos digitales para detectar movimientos no declarados.

El mercado de vivienda en Colombia tiene grandes retos y oportunidades de reactivación, según confirma el más reciente estudio de Situación Inmobiliaria, realizado por BBVA Research. Pese a la desaceleración del sector, el modelo de pre-ventas reduce el riesgo de acumulación excesiva de inventarios, las quiebras generalizadas en las empresas y las crisis sistémicas en los hogares y el sector financiero, explican los expertos.  En efecto, actualmente en todas las ciudades del país, las pre-ventas superan el 60% de la oferta total de la vivienda.

El mercado inmobiliario español ha entrado claramente en una fase de desaceleración, sobre todo en lo que se refiere a la vivienda usada. El menor crecimiento económico, la subida de los tipos de interés y la reducción del ahorro acumulado durante la pandemia anuncian una reducción de la demanda de viviendas por parte de las familias en 2023. En este contexto, los analistas esperan un estancamiento de los precios, que se mantendrán en niveles similares a 2022 para volver a crecer moderadamente en 2024.