BBVA analiza el impacto de la política migratoria de EE.UU. en las remesas de Colombia y Perú
Un nuevo informe de BBVA Research aborda el posible impacto de la política migratoria del gobierno de Estados Unidos en el flujo de las remesas en países como Colombia y Perú. El estudio detalla que Colombia es el país con mayor dependencia de este ingreso en la subregión, que recibe más de la mitad de sus remesas (el 53%) desde territorio estadounidense, equivalente a casi el 1,5% de su producto interno bruto (PIB).
El informe titulado 'Remesas a Argentina, Colombia y Perú: posible impacto de la política migratoria de EE.UU.' destaca la resiliencia de los flujos de recursos a pesar de la creciente incertidumbre política y los posibles endurecimientos en los controles migratorios del país norteamericano.
Según el análisis, aunque se anticipa una ralentización en los flujos migratorios, el fenómeno no muestra signos de reversión. El informe subraya que las remesas continúan siendo una fuente de ingresos para las economías de América Latina incluidas en el informe, con niveles de dependencia que varían significativamente entre las naciones analizadas.
Radiografía de la dependencia regional
El equipo de investigación de BBVA desglosa el peso de las remesas enviadas desde Estados Unidos con cifras que evidencian realidades muy distintas:
- Colombia: Recibe el 53% de sus remesas desde EE.UU. Con una diáspora total de 3,7 millones de personas en el mundo, el flujo de dinero por remesas desde todos los países representa el 2,8% del PIB nacional, una cifra que rivaliza con sectores clave de la economía.
- Perú: El 42% de sus remesas provienen de Estados Unidos. El impacto de las remesas totales (mundo) en su economía es del 1,7% del PIB, con una comunidad de 1,7 millones de peruanos residiendo en el exterior.
El 'escudo de arraigo' de los migrantes sudamericanos
Una de las revelaciones más importantes del informe es el perfil del migrante de los países sudamericanos en EE.UU. A diferencia de las oleadas migratorias más recientes y volátiles, los colombianos, peruanos y argentinos presentan fuertes señales de arraigo.
"Esta característica de estabilidad y tiempo de residencia limita, en parte, los efectos sobre las remesas de las nuevas políticas migratorias", señala BBVA Research. Muchos de estos ciudadanos cuentan con estatus legales más sólidos o redes de apoyo consolidadas, lo que garantiza que, aunque el flujo de nuevas personas se detenga, el flujo de dinero hacia sus países de origen se mantenga constante.
Para Alejandro Reyes, economista de BBVA Research en Colombia, “la migración a los países del informe obedece a causas profundas: inestabilidad económica, inseguridad, y búsqueda de oportunidades. Este fenómeno no muestra señales de reversión”. Asimismo comenta que los migrantes en EE.UU. presentan altas tasas de participación y de ocupación laboral y tasas de desempleo menores a las de sus países de origen, reflejando la importancia de la motivación económica en la migración.
Otra característica de ese perfil de migrante en Estados Unidos es que el ingreso per cápita es mayor al reportado en el país de origen y ha presentado una evolución favorable, aunque todavía se mantienen brechas importantes con respecto al ingreso per cápita en EE.UU.
Qué esperar para este año
A pesar de las medidas, se prevé una evolución favorable en las remesas, aunque a menor ritmo que el observado en los últimos años.
Colombia: se espera que la migración continúe, aunque a menor ritmo. Las remesas desde Estados Unidos se ralentizarán y las de otros orígenes mostrarán más resiliencia pero también se desacelerarán. Las remesas se mantienen altas en 2025, pero con moderación en su crecimiento en 2025 y 2026 respecto a 2024.
Perú: se prevé que la migración continúe, aunque a menor ritmo. No se anticipan medidas migratorias diferenciadas desde EE.UU., por lo que los flujos migratorios se ralentizarían moderadamente desde dicho país, llevando a una ligera reducción de los ingresos por remesas como porcentaje del PIB.
Finalmente, el impuesto a las remesas en Estados Unidos del 1% a partir del 1 de enero de 2026 tendrá un impacto limitado ya que solo será aplicable a transferencias físicas como efectivo, giros, etc. Quedan exceptuadas las transferencias bancarias electrónicas.