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Cómo crear una nueva identidad de marca: el 'making of' de una campaña global

Cambiar la identidad de marca de una empresa no es fácil. Crear la campaña para apoyar ese cambio, tampoco. Pero para quienes han trabajado en la campaña de la nueva marca de BBVA ha sido una tarea apasionante.

Durante más de nueve meses, los responsables de la campaña han colaborado con la agencia interna de la entidad, BBVA Creative, y la agencia DDB. El objetivo era claro: desarrollar una campaña global y simultánea en todos los países en los que BBVA está presente.

Más de un centenar de personas entre equipos de cuentas, planificación, creatividad y producción han participado en el proceso de creación. Además, se realizaron diferentes procesos de investigación cualitativa y cuantitativa para asegurarse que la campaña es relevante en todos los países y siempre teniendo en cuenta la visión del cliente en la toma de decisiones.

Gonzalo González Solá, responsable de la campaña en BBVA, explica la envergadura de la iniciativa: “La producción de una campaña de estas dimensiones es muy compleja, ya que exige mucha coordinación entre BBVA y las agencias que han colaborado. Hemos desarrollado más de 200 adaptaciones de la campaña de televisión para los diferentes países y medios, y más de 150 artes finales entre formatos de gráfica y digital” .

A juzgar por el resultado, ha merecido el esfuerzo

La campaña fue grabada en diferentes localizaciones durante cinco sesiones de rodaje. Desde la productora Garlic, el director Gabe Ibáñez señala que es el proyecto más complejo, el reto más ambicioso, el más difícil, y a la vez el más divertido que hayan afrontado nunca. “Es como un ‘patchwork’ de estilos, donde caben la animación tradicional y el 3D puro, el rodaje en alta velocidad en estudio o la composición de paisajes: hemos rodado con ‘technocrane’ sobre un coche y, también, cámara en mano por las calles de diferentes ciudades”, comenta Ibáñez.

BBVA ha estrenado su nueva identidad de marca en todos los países en los que opera. Un nuevo diseño para representar el valor atemporal, simple y universal de las oportunidades. Así fue cómo se rodó el 'spot'.

La creación física del logotipo también tuvo sus peculiaridades: para su presentación, en lugar de recurrir al 3D, se encargó a una fundición las letras en bronce sólido, porque se quería dar el valor de hacer las letras reales. Cientos de pruebas se hicieron para comprobar qué podía funcionar mejor.

La grabación de este proceso corrió a cuenta de Yann Malka, que lleva 20 años rodeado de ‘product sequences’ de yogures, chocolates, helados y rodando cómo chocan almendras a alta velocidad. Heredero de Michel Malka, Yann domina la postproducción, lo que garantiza un resultado inusual en este tipo de campañas.

A juzgar por el resultado, ha merecido el esfuerzo.

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