Mitos y realidades de las tandas de ahorro, ¿son tan buenas?
En México, las tandas de ahorro son una tradición entre las familias, amigos o vecinos para ahorrar en grupo. Pero, ¿son tan buenas como parecen?
Es indispensable entrar de lleno a los mitos y las realidades que se deben considerar en las tandas. Tomar decisiones informadas sobre el dinero es un acto de cuidado a las finanzas personales y el patrimonio.
¿Cómo funciona una tanda de ahorro?
Sirva un ejemplo para explicarlo; se podría imaginar que un grupo de 10 personas pacta aportar 500 pesos cada semana a una bolsa eligiendo un turno del uno al 10. Juan, un integrante de este colectivo es el encargado de recabar los 500 pesos de cada persona y los entrega a María, la primera en la lista y así sucesivamente cada semana, un miembro de la “tanda” recibe 5,000 pesos según su turno.
De entrada parece una buena opción de ahorro, pero ante ello, es importante mencionar que las tandas podrían funcionar mejor -sin ser garantía- en círculos de confianza. ¿Qué pasa si alguien del grupo abandona la tanda o hay imprevistos en el pago a tiempo? Ante ese tipo de incidencias, se puede entrar en los mitos y realidades que vale la pena aclarar pese a que es un mecanismo de uso frecuente entre los mexicanos.
¿Cuántas personas prefieren las tandas? La más reciente Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), reveló que el 36.6% de la población ahorra de manera informal, ahí entran las tandas. ¿Son tan buenas?
Mitos y realidades
Mito 1: Son seguras porque son entre conocidos
Realidad: Aunque la confianza es clave, los riesgos de las tandas son reales y pueden costar caro. Si algún participante sale o hay un conflicto, se pierde la inversión sin protección legal. La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) advierte que estos esquemas informales exponen a fraudes o incumplimientos, especialmente en grupos grandes. En 2024, con la inflación alrededor del 4-5%, un retraso en el turno podría hacer que el dinero valga menos al recibirlo. No es paranoia, al contrario; es un recordatorio de que, sin contratos formales, se depende solo de la buena fe.
Mito 2: Se ahorra rápido y sin esfuerzo
Realidad: Sí, obligan a ahorrar regularmente, lo cual es un plus para la disciplina. Pero ignoran un detalle clave: no generan intereses. El dinero no crece; al revés, la inflación lo erosiona con el tiempo. En cambio, el ahorro formal en una cuenta bancaria mediante instrumentos de inversión, sí ofrece rendimientos. Por ejemplo, las tasas de interés en cuentas de ahorro formal superan el 4% anual en promedio, según datos del Banco de México (Banxico). Se podría pensar en una tanda de 5,000 pesos mensuales, al año se tendría lo mismo (menos inflación), pero en formal, se podrían sumar cientos de pesos.
De hecho, la ENIF 2024 muestra que solo el 8.2% ahorra exclusivamente de manera formal, mientras que el 21.6% combina ambos.
Mito 3: Las tandas son la única opción para la gente con bajos ingresos.
Realidad: ¡Para nada! Muchas personas creen que los bancos son solo para "los que tienen más dinero", pero el ahorro formal está al alcance de todos. Hoy, apps y cuentas digitales incrustadas en teléfonos inteligentes permiten empezar con 10 pesos sin costo. Y los beneficios van más allá: respaldo del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB) y herramientas para rastrear el progreso del dinero invertido. En las tandas, un problema grupal deja en ceros; en formal, se tiene respaldo regulado incluso por la CNBV, entre otros reguladores y autoridades.
Consejos para ahorrar con inteligencia
- Empezar con poco capital de ahorro pero en formal: se sugiere abrir una cuenta en un banco o app e invertirlo en algún fondo de inversión para que genere rendimientos.
- Combinar una tanda con mecanismos bancarios: las tandas abonan al hábito del ahorro, el capital se puede transferir a un banco en una cuenta para que el dinero crezca con el paso de los días, evitando la pérdida del valor del dinero y haciéndolo crecer, pero principalmente brindando seguridad y transparencia.
En resumen, si bien las tandas pueden ayudar a la disciplina del ahorro, conllevan riesgos significativos y no ofrecen los beneficios de crecimiento y seguridad que sí proporciona el ahorro formal que ofrecen las instituciones financieras. Se recomienda combinar las tandas con herramientas bancarias para que el dinero crezca y esté protegido. Elegir bien a los participantes y establecer reglas claras podrían hacer de este ejercicio un sano mecanismo de ahorro para todos.
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