Día de la Madre: cuando la vulnerabilidad se convierte en la mayor fortaleza para emprender
Millones de mujeres en el mundo deciden emprender para cambiar el destino de sus familias. Sus hijos son la principal motivación para convertirse en sus propias jefas. Además, para muchas de ellas, el autoempleo es la herramienta para romper el ciclo de la pobreza. Las madres emprendedoras de la Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA) destinan el 90% de sus ingresos a la prosperidad familiar, financiando principalmente la educación de sus hijos.
Cuando las madres con escasos recursos deciden montar un negocio lo hacen habitualmente para que sus hijos tengan un futuro con más posibilidades de las que ellas tuvieron. Lo aseguran algunas de las emprendedoras con hijos a las que apoya la FMBBVA.
Eleuteria Roque se dedica a la cría de ganado y a la producción de leche en una pequeña comunidad en Perú y la vende a empresas de elaboración de quesos. Compagina esta actividad con el cultivo de quinoa, el pastoreo de ovejas y el ganado para engorde.
Tiene dos hijos que son su mayor orgullo: Carlos, de 18 años, y el pequeño Dionisio, de 10. Quiere que estudien y sean profesionales. Por eso decidió emprender hace ya 18 años, justo después de nacer su primogénito. Su marido y ella se encargan de las labores del campo y la ganadería.
Conciliar su trabajo con su vida familiar no es sencillo. “Lograr ese equilibrio exige muchísima disciplina por mi parte. Me levanto a las cinco de la mañana para ordeñar las vacas. A pesar del esfuerzo de las labores agrícolas, siempre me doy el tiempo para preparar la comida a mi hijo menor antes de coger la ruta escolar. Mi jornada termina por la noche, cuando salgo hacia la carretera en mi motocicleta para esperarlo y traerlo a casa seguro”, explica.
Su mayor logro es haber podido enviar a sus hijos a estudiar a la ciudad. “Verles cumplir con sus responsabilidades educativas me demuestra que cada madrugada y sacrificio han valido la pena”. Gracias a ese trabajo diario, y también al apoyo de los créditos de Financiera Confianza (entidad peruana de la FMBBVA), incluso en las temporadas difíciles de siembra o cosecha ha podido pagar la educación de sus hijos.
Eleuteria Roque y su marido acompañan a su hijo en la entrega de las beca de Financiera Confianza (FMBBVA)
A Eleuteria le gustaría que continúen con el legado familiar, pero desde una perspectiva moderna y profesional. Su hijo Carlos estudia Agronomía. Ha ganado una de las becas universitarias que Financiera Confianza entrega a hijos de emprendedores de escasos recursos, para quienes acceder a estudios superiores es más complicado por su situación económica. Su madre sueña con que cuando termine su carrera regrese al campo y con sus conocimientos mejore las prácticas agrícolas y ganaderas en su finca.
Cosiendo el futuro
En Colombia también la hija de otra emprendedora que atiende la FMBBVA ha seguido la tradición materna. Se trata de Kelly Zapata, que ha crecido en el taller de costura de su madre, aprendiendo a coser casi sin darse cuenta, y que acaba de finalizar la carrera de Diseño de Moda. En su caso, esa oportunidad le llegó gracias a una beca que convocan BBVA Colombia y Bancamía (entidad colombiana de la Fundación) para cursar estudios superiores.
Olga Ortiz y su hija Kelly Zapata en su taller en el municipio colombiano de Dabeiba
Olga Ortiz, la madre de Kelly, vive en Dabeiba, un municipio afectado por la violencia del conflicto colombiano. Comenzó deshaciendo un vestido de su hija para comprender cómo estaba confeccionado porque no sabía coser pero quería montar un negocio. Ya han pasado 20 años de eso, y ahora tiene su propio taller. Además, se ha especializado en la organización de eventos: bodas, bautizos o fiestas de celebración de las quinceañeras. Compagina su negocio con la enseñanza a otras mujeres de su barrio para formarlas y que puedan emprender por su cuenta.
Olga también optó por ser microempresaria para dar una vida mejor a sus dos hijas. “Compartimos juntas mucho tiempo y momentos. Cuando no estamos en el negocio de confección, tenemos nuestra finquita cerca del pueblo con café y aguacate, donde salimos a descansar”.
Kelly Zapata, en la prueba de un vestido para una fiesta infantil
En un futuro quiere formar una empresa familiar más organizada y profesional donde también trabajarían su hija como diseñadora de moda y el novio de su hija (que se dedica a la administración de empresas), ella aportaría la experiencia y los clientes.
La historia de superación de esta emprendedora y de su hija la recoge el documental Después de la Lluvia, presentado por el 15 aniversario de la FMBBVA.
Emprender hoy para que ellos lleguen más lejos mañana
Eleuteria y Olga son un ejemplo de que se puede emprender desde la vulnerabilidad y progresar. La Fundación está comprometida con impulsar la autonomía económica de las microempresarias; 7 de cada 10 personas a las que apoya salen de la pobreza, son mujeres.
“Para la FMBBVA, estas madres son piedras angulares en el progreso intergeneracional porque su autonomía económica repercute en el bienestar de sus hogares. Ellas destinan hasta el 90% de sus excedentes a educación, salud y alimentación familiar. Según nuestros datos de impacto, pese a que los negocios de mujeres son más pequeños, crecen a tasas similares a las de los hombres, un 14%. Apoyar a las madres emprendedoras con acceso a servicios financieros y no financieros contribuye a mejorar la educación, la nutrición, la salud y a erradicar la pobreza”, explica Elizabeth Prado, responsable de Alianzas de Equidad e Inclusión de la FMBBVA.
La celebración del Día de la Madre es una oportunidad para poner en valor el impacto del trabajo de estas mujeres que se levantan cada día para ponerse al frente de sus negocios y para que sus familias progresen.