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Huella hídrica

La gestión del agua puede beneficiarse directamente de aplicaciones de la inteligencia artificial, como el mantenimiento predictivo, encontrar fugas rápidamente o mejorar la eficiencia del sistema. Aunque haya una mayor conciencia de aprovechamiento entre la población, el desperdicio hídrico afecta al abastecimiento de este recurso natural.

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El agua que una persona requiere a diario incluye no sólo la que bebe o emplea para ducharse, sino también la necesaria para producir los alimentos, la ropa o los dispositivos tecnológicos que utiliza. Según la Water Footprint Network, en España se consumen más de 6.700 litros de agua al día por persona. Consciente de la magnitud de este desafío, BBVA presenta un nuevo monográfico que propone el recorrido de las tres etapas fundamentales para avanzar hacia una gestión más sostenible del recurso: calcular, reducir y regenerar el agua.

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Restaurar la huella hídrica es posible mediante la inversión en iniciativas de regeneración de agua que permitan devolver a la naturaleza el equivalente de la huella generada por una empresa. Lo primero que deben hacer es calcular su huella de agua para adoptar medidas de eficiencia del consumo. Cuando no se puede eficientar más, la clave está en invertir en proyectos de recuperación del agua.

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Los Créditos de Agua Positiva (CAPs) son una unidad para medir el impacto positivo que una iniciativa tiene sobre la gestión de los recursos hídricos. Act4Water, la iniciativa que ha creado esta metodología, concluye que cada crédito de agua positiva equivale a 1.000 metros cúbicos de huella hídrica a los que se ha sometido a alguna mejora.

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