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La vulnerabilidad de la economía argentina ante la guerra es relativamente baja

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El Gobierno nacional alcanzó un acuerdo a largo plazo con el FMI, evitando así el escenario de default. A pesar de tratarse de una buena noticia para Argentina, su enfoque excepcionalmente gradual no cambia el escenario macroeconómico general. Además, la ausencia de reformas estructurales tampoco genera las condiciones para un sendero de crecimiento sostenible

Según el informe de BBVA Research Situación Argentina Segundo Trimestre 2022, la economía global se desacelerará más de lo previsto. Tras expandirse un 6,1% en 2021, se prevé que el PIB global crezca un 4,0% este año y un 3,6% en 2023. El conflicto entre Ucrania y Rusia y las sanciones asociadas tendrán efectos negativos en el crecimiento y la inflación, a través de los canales de materias primas, volatilidad financiera, confianza y cadenas de suministro.

El producto bruto interno argentino creció un 10,3% en 2021 motorizado por la normalización de actividades tras el levantamiento de las restricciones a la movilidad de la pandemia. En 2022, los economistas de BBVA Research estiman una expansión del 3,5%, principalmente explicada por el arrastre estadístico del año 2021.

Además, el servicio de estudios ha analizado que la vulnerabilidad de la economía argentina ante los efectos negativos de la guerra en Europa es relativamente baja. BBVA Research estima un impacto ligeramente positivo en las cuentas externas porque el incremento de precios agrícolas será sólo parcialmente compensado por la disparada del precio del gas que incrementa las importaciones de energía. Esto último, además, afectará en forma negativa al déficit fiscal por el alza de la cuenta de subsidios. Dado el contexto global, se estima que el FMI permitirá que el gobierno se desvíe de la meta fiscal para 2022, sin que ello sea causal de freno en los nuevos desembolsos del organismo.

El informe muestra también un tipo de cambio de 154 pesos por dólar a fin de año, con una mayor tasa de depreciación para compensar el terreno perdido contra la inflación y facilitar la acumulación de reservas. A su vez, el BCRA siguió aumentando las tasas de interés para acercarlas a la inflación y se esperan nuevas subas de la tasa de referencia hasta el 47% en el corto plazo.

Por último, los elevados niveles de emisión monetaria en los últimos trimestres, en el marco de una política monetaria que permanece laxa, imponen un piso alto a la inflación. Ésta, además, subirá un escalón por las correcciones de tarifas, la depreciación de la moneda y la mayor inflación global. Así, las previsiones de una inflación son del 58% en diciembre de 2022.