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BBVA Research estima que el crecimiento del PIB de La Rioja se acelerará hasta el 2,6% en 2018 y 2019

BBVA Research prevé que el PIB de La Rioja crezca un 2,6% en 2018 y 2019, lo que supone una aceleración respecto al crecimiento del 1,8% experimentado en 2017. Así lo indica el Servicio de Estudios de BBVA en su último informe ‘Situación La Rioja’ presentado hoy por Miguel Cardoso, economista jefe para España de BBVA Research y Carlos Gorria, director de la Territorial Norte de BBVA. Si se cumplen estas previsiones, la economía riojana podría crear unos 4.500 puestos de trabajo en el conjunto de estos dos años y la tasa de paro podría reducirse hasta el 8,5% en promedio durante 2019.

En 2017, la economía de La Rioja aceleró su crecimiento hasta el 1,8%, ocho décimas por encima del observado en 2016. Esta evolución favorable se explica por el buen comportamiento del consumo privado y de la inversión, además del vigor de las exportaciones. Así, el crecimiento del consumo privado continuó su avance en la región, pero en el arranque de 2018 comienza a notarse el progresivo agotamiento de los factores que empujaron la demanda doméstica en los últimos años.

En cuanto a la inversión productiva destaca la importación de bienes de equipo, que acumula cinco años consecutivos de crecimiento. Esto podría generar incrementos en la capacidad productiva o mejoras en la competitividad. Por el contrario, el aumento en la demanda de vivienda es, de momento, insuficiente para impulsar los precios o la nueva construcción.

Por el lado externo, la mejora de las exportaciones de bienes de equipo y semimanufacturas, a la eurozona, Reino Unido y América Latina, contribuyeron al crecimiento de las ventas de bienes al extranjero, aunque las de alimentos experimentaron una nueva reducción. También se alcanzaron récords en el número de visitantes y pernoctaciones hoteleras.

Este entorno ha favorecido una progresiva recuperación del mercado laboral riojano, aunque menos vigoroso que la media del país.

Crecimiento vigoroso de la economía riojana en 2018

En 2018 BBVA Research prevé una nueva aceleración en el ritmo de crecimiento de la economía riojana. Así, los datos disponibles de inicio de año apuntan a que el crecimiento promedio del PIB regional en el primer semestre podría continuar en torno al 0,7%, algo mayor al observado en el último semestre del año pasado. En ese mismo sentido, la Encuesta BBVA de Actividad Económica en La Rioja muestra que las expectativas para la economía regional se mantienen positivas.

Entre los factores que contribuirán a este crecimiento destaca, por el lado de la demanda externa, un sólido crecimiento de la demanda global, que debería impulsar las exportaciones riojanas, tanto de bienes como de servicios. Además, este año no se deberían reproducir los condicionantes de oferta que afectaron en 2017 a la cosecha de vino y al sector de automoción.

En el ámbito de la política fiscal, los Presupuestos Generales del Estado apuntan a un tono más expansivo, y tras haberse aprobado, las perspectivas sobre la evolución de la demanda interna durante el segundo semestre del año son positivas. Esto podría contrarrestar los efectos negativos del encarecimiento de la energía. Por su parte, la política monetaria continuará siendo expansiva durante algo más tiempo del previsto.

Sin embargo, el incremento del consumo privado será menor que en años anteriores. Esta desaceleración viene motivada por el agotamiento del empuje ligado a la ‘demanda embalsada’ durante la crisis y por la pérdida de tracción de los vientos de cola que venían impulsando la actividad. Además, el turismo (en particular, el de residentes en España) podría comenzar a ralentizarse, como consecuencia del menor crecimiento previsto de la demanda interna española.

La economía riojana acelera su ritmo de crecimiento favorecida por el dinamismo de las exportaciones y el impulso del turismo

El entorno presenta riesgos que suponen un sesgo a la baja para las previsiones. Por la parte externa, destaca el incremento del precio del petróleo y un menor crecimiento del previsto hace unos meses en Europa, que podría condicionar el aumento de la demanda de bienes y servicios riojanos.

Además, los anuncios de tarifas aduaneras entre EE.UU., la UE y China, aunque no se prevé que impidan una recuperación del comercio global, suponen una incertidumbre adicional respecto al Brexit. Frente a ello, la política monetaria podría permitir unos tipos de interés bajos durante más tiempo del previsto y un euro más depreciado que apoye las exportaciones.

A nivel doméstico, el aumento en la incertidumbre relacionado con el entorno político en Cataluña resultará en un crecimiento menor del PIB riojano. Aunque se percibe cierto “efecto sustitución”, el impacto en general ha sido negativo y ha ralentizado en parte el avance de la actividad.

En cualquier caso, la política fiscal podría ser algo más expansiva tras el cambio de gobierno. El ciclo electoral podría condicionar que las Administraciones Públicas trataran de incrementar el gasto o reducir impuestos más allá de lo consistente con el cumplimiento de los objetivos de déficit a finales de 2018. Esto sería positivo para las perspectivas de crecimiento de la demanda interna a corto plazo, pero incrementaría la vulnerabilidad de la economía española.

Si bien las perspectivas de crecimiento se mantienen, la composición que se prevé del mismo para España es menos ‘virtuosa’, con un mayor protagonismo del consumo, tanto público como privado, y de la inversión en construcción, pero con un menor crecimiento de las exportaciones e inversión en maquinaria y equipo.

4.500 puestos de trabajo entre 2018 y 2019

De cumplirse el escenario planteado para la economía riojana, la región crecería en el bienio una décima por encima de su crecimiento promedio desde 1980, y completaría un sexenio con crecimientos positivos del 1,9% en promedio. A lo largo de 2018 y 2019 se espera que se puedan crear unos 4.500 puestos de trabajo, y reducir la tasa de paro hasta el 8,5%, todavía más de 3 p.p. por encima del nivel mínimo pre-crisis. Además, a pesar de las diferencias de nivel, la recuperación del empleo se está produciendo actualmente a un ritmo similar tanto en el área urbana de Logroño, como en el resto de la región. En todo caso, la región seguirá sin recuperar el nivel de empleo pre-crisis.

Por otro lado, se espera que la recuperación en el mercado laboral vaya incrementando la posibilidad de que se produzcan aumentos salariales durante los próximos trimestres. El riesgo es que se produzcan, con tasas de paro todavía relativamente elevadas y como resultado de una escasez de mano de obra preparada, lo cual incrementaría la desigualdad, separando aún más el ingreso de los que tienen un puesto de trabajo y los que no. Para evitar lo anterior, se requieren medidas que ayuden a reducir más rápidamente la tasa de desempleo, la temporalidad, el paro de largo duración, y a incrementar la productividad del factor trabajo.

A medio plazo, será clave enfrentar problemas como los que se derivarán del envejecimiento de la población o del cambio tecnológico. Es necesario aprovechar las oportunidades de la cuarta revolución industrial, con políticas que suavicen la transición digital, amortigüen los costes y potencien los beneficios. Para ello es preciso mejorar el capital humano, la atracción de talento, la rápida adopción de nuevas tecnologías y el incremento del tamaño medio de las empresas.

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