Creación de valor y eficiencia de capital: claves en el nuevo modelo de crecimiento de BBVA
Promover una mentalidad de creación de valor y capital es una de las seis nuevas prioridades de BBVA, dentro de su plan estratégico 2025-2029. Para Luisa Gómez Bravo, directora financiera de BBVA, “esta prioridad estratégica va de cambiar la forma de pensar, de generar capital y valor antes de tomar cada decisión”. Además, incorpora una perspectiva de largo plazo, de manera que el crecimiento sea rentable y sostenible en el tiempo.
En los últimos años, BBVA se ha consolidado como la entidad europea líder en crecimiento y rentabilidad. Esta nueva prioridad estratégica supone un paso más. No sólo se trata de crecer y ganar cuota en los mercados y segmentos en los que el banco tiene presencia. Más allá de la generación de resultados, el valor realmente nace de crecer bien, de utilizar el capital de manera inteligente. Se trata de ir más allá de los volúmenes de negocio y pensar de manera más estratégica sobre cómo se genera y se utiliza el capital.
El capital es un bien escaso y eso exige crecer priorizando la calidad a la cantidad; exige ser más eficientes en el uso del capital y evaluar con mayor rigor en qué y cómo se invierten los recursos del banco. Por ello, es necesario adoptar una cultura donde las decisiones estén alineadas con la creación de valor sostenible para la compañía, los clientes, los accionistas y el conjunto de la sociedad.
El objetivo es crecer de manera rentable, es decir, por encima del coste capital.
Una forma de aterrizar la creación de valor en la toma de decisiones concreta sería comparar el retorno o beneficio que genera cada operación con su coste en términos de capital. El objetivo es crecer de manera rentable, es decir, por encima del coste capital. En este sentido, tener claras las métricas de generación de rentabilidad sobre el capital utilizado es determinante para priorizar las operaciones con el mejor retorno sobre el riesgo asumido. De esta forma podemos orientar el capital hacia las actividades que realmente generan valor, sin comprometer la solvencia. Para ello, contar con datos robustos y de calidad, así como procesos sólidos, es fundamental.
Ayudar al crecimiento de los clientes
La creación de valor hay que abordarla desde la generación del producto y la relación con los clientes para ayudarles a crecer. Fortalecer la relación con el cliente, participando en sus transacciones diarias, proporcionará una rentabilidad más sostenible, enfocada en el largo plazo.
La creación de valor comienza con la originación y la fijación de precios en las áreas comerciales, donde las transacciones se estructuran y evalúan según su rendimiento ajustado por riesgo y consumo de capital. Aquí entran en juego dos palancas para la creación de valor: el proceso de fijación de precios en la concesión de crédito y una visión integral del cliente que guíe la organización de la red comercial.
La importancia de la fijación de precios reside en que cada precio que se fija, cada tasa que se ofrece al cliente, es una declaración estratégica. Es donde se cruzan rentabilidad, riesgo y propuesta de valor. Un ‘pricing’ inteligente protege los márgenes, permite seleccionar bien y asegura que cada producto supere el coste de capital. Y debe ser transparente, para que los clientes conozcan y entiendan cómo se construyen esos precios y el valor que reciben a través de los servicios y productos que se les ofrecen.
En este sentido, el papel de la red comercial es fundamental: no es una herramienta de ejecución, sino de transformación. Convierte precios en relaciones de valor, oportunidades en negocio sostenible y volumen en rentabilidad. Y lo más importante, incorpora de manera radical la perspectiva del cliente en todo lo que hace el banco para que la experiencia de interactuar con BBVA sea única.
El cliente que confía en BBVA elige crecer
Un ‘pricing’ estratégico y una red inspirada y orientada al cliente significa también impulsar otro motor de creación de valor: la venta cruzada o ‘cross selling’. Se trata de un punto de encuentro natural entre la estrategia de creación de valor y la orientación al cliente: el cliente que confía en BBVA elige crecer con él a través de la contratación de otros productos y servicios como los seguros, la gestión de activos, la banca privada o los pagos. Estos son los llamados ‘capital-light businesses’ o negocios de baja intensidad de capital, capaces de crear valor y generar resultados con un consumo de capital más reducido que otras líneas de negocio.
Optimizar el capital, una ventaja competitiva
En un entorno financiero cada vez más competitivo y regulado, movilizar el balance ya no es una opción: es una necesidad estratégica que permite liberar recursos y redireccionarlos hacia donde realmente generan impacto. Optimizar el capital no trata solo de cumplir con los requisitos regulatorios; trata de multiplicar la capacidad de crecimiento, de financiar proyectos transformadores, de innovar con responsabilidad y visión de futuro.
Habitualmente, el banco libera capital a medida que los clientes devuelven los préstamos. Sin embargo, ese proceso se puede acelerar a través de la movilización de balance, mediante soluciones diseñadas para compartir riesgos o ‘risk sharing solutions’, como las titulizaciones, la venta de carteras o los seguros de crédito.
En resumen, con esta nueva prioridad estratégica, BBVA refuerza su compromiso con un modelo de crecimiento rentable y sostenible, basado en el uso eficiente del capital y en la creación de valor a largo plazo. Más allá de los resultados financieros, esta apuesta implica una transformación cultural profunda: incorporar la creación de valor en cada decisión, en cada producto y en cada relación con el cliente. Una visión que impulsa a BBVA a seguir liderando la transformación del sector financiero hacia un modelo de banca más responsable y orientado al largo plazo.