"¿Cómo pueden las empresas gestionar los riesgos sostenibles ESG de sus proveedores?"
La integración de criterios ESG (environmental, social and governance, por sus siglas en inglés; equivalente a los términos ambiental, social y de gobierno) en la gestión empresarial ha avanzado de forma significativa en los últimos años. Sin embargo, uno de los principales desafíos actuales no se encuentra únicamente en las operaciones propias, sino en la cadena de valor y, en particular, en la relación con los proveedores.
La normativa europea en materia de debida diligencia en sostenibilidad (CSDDD) ha reforzado esta visión. Aunque su alcance directo se centra en las grandes empresas, su efecto tractor se extiende a lo largo de las cadenas de suministro, generando nuevas exigencias de información, trazabilidad y gestión de riesgos para un amplio número de compañías. En este contexto, la gestión ESG de proveedores requiere un enfoque progresivo y estructurado. Para avanzar en este ámbito, es importante tener en cuenta algunas claves.
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Contar con información fiable sobre los proveedores
Cualquier aproximación a la sostenibilidad en la cadena de valor parte de un requisito básico: conocer a los proveedores. Disponer de un censo actualizado, con datos integrados y de calidad, es imprescindible para identificar riesgos y oportunidades. En la práctica, esta información no siempre está disponible o se encuentra dispersa, lo que limita la capacidad de gestión.
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Segmentar para priorizar
No todos los proveedores tienen el mismo peso estratégico ni presentan los mismos riesgos. La segmentación permite priorizar esfuerzos y adaptar las exigencias ESG a distintas realidades. Los criterios suelen combinar variables económicas, operativas, geográficas y de riesgo, lo que facilita una incorporación progresiva de la sostenibilidad en la cadena de suministro.
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Integrar los criterios ESG en los procesos de compras
Una vez definido el universo de proveedores prioritarios, resulta clave alinear la estrategia de sostenibilidad con los procesos de compras. En función del sector, esto puede implicar el uso de certificaciones reconocidas, la incorporación de indicadores ambientales o sociales concretos, o la adopción de iniciativas que refuercen la gestión responsable de los proveedores.
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Formalizar los criterios en políticas internas
La inclusión de los criterios ESG en políticas y marcos internos refuerza la coherencia y la transparencia del modelo. Este proceso favorece, además, el diálogo entre distintas áreas de la organización, como compras, sostenibilidad, finanzas o calidad, y contribuye a una mejor gobernanza de la cadena de valor.
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Avanzar hacia metodologías de evaluación de proveedores
Con el tiempo, la aplicación sistemática de estos criterios permite desarrollar metodologías de evaluación más estructuradas. Estas metodologías facilitan la clasificación de proveedores, la comparación de su desempeño ESG y el seguimiento de su evolución, adaptándose a las particularidades de cada sector y organización.
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Monitorizar de forma continua
La gestión ESG de proveedores requiere seguimiento. En los últimos años, el uso de plataformas especializadas ha facilitado la trazabilidad, la recopilación de evidencias, el control de certificaciones y la identificación de riesgos. Estas herramientas permiten escalar la gestión y dotarla de mayor consistencia.
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Gestionar los riesgos ESG en la cadena de valor
El consenso normativo internacional señala que las empresas son responsables de identificar y gestionar los riesgos ESG asociados a sus relaciones comerciales. Mapear estos riesgos a lo largo de la cadena de valor es un paso necesario para definir planes y medidas que permitan prevenir, mitigar o gestionar impactos potenciales.
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Impulsar iniciativas de apoyo a proveedores
La sostenibilidad en la cadena de valor no se basa en la exclusión, sino en el acompañamiento. Las iniciativas de apoyo, como la capacitación técnica o los planes de mejora conjunta, permiten avanzar de forma colaborativa, especialmente con aquellos proveedores que cuentan con menos recursos o capacidades.
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Facilitar el acceso a financiación cuando es necesario
En algunos casos, la mejora del desempeño ESG de los proveedores requiere inversiones. Existen soluciones financieras que permiten anticipar recursos, ofrecer garantías o estructurar incentivos vinculados al cumplimiento de determinados criterios ESG, contribuyendo a extender las buenas prácticas a lo largo de la cadena de valor.
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Medir el progreso mediante métricas y objetivos
La definición de métricas y objetivos permite evaluar la eficacia de las medidas adoptadas y orientar la mejora continua. El uso de indicadores y sistemas de calificación facilita la comparabilidad y refuerza la gestión basada en datos, tanto a nivel individual como agregado.
La gestión ESG de proveedores se ha consolidado como un elemento estratégico para las empresas. Integrarla de forma progresiva y estructurada contribuye a reforzar la resiliencia de las cadenas de valor y a responder a un entorno de crecientes exigencias regulatorias, sociales y de mercado.