Podcast | Cuando el aguacate colombiano de Cartama conquistó los cinco continentes
En las laderas andinas de Antioquia, donde la niebla acaricia los cafetales al amanecer y los ríos serpentean entre montañas cubiertas de verde, florece una joya agrícola de Colombia: el aguacate Hass. Allí nació en el año 2000 un pequeño proyecto que hoy se ha convertido en Cartama, uno de los mayores exportadores de aguacate del país. En el podcast ‘Empresas’ de BBVA hablamos con Ricardo Uribe, CEO de esta empresa. Si quieres profundizar más, te contamos su historia en este reportaje.
Desde estos paisajes de tierra fértil y clima templado, la compañía ha tejido una historia de innovación, sostenibilidad y transformación social que ha llevado el sabor colombiano hasta Japón, China, Estados Unidos y Europa.A inicios del nuevo milenio, el campo colombiano atravesaba un momento de transición: las comunidades rurales buscaban nuevas alternativas productivas y mayores oportunidades de acceso a los mercados internacionales. En ese contexto, Cartama –dedicada al sector floricultor– apostó por el aguacate Hass, un cultivo de alto valor en el mercado global, y comenzó a expandirse desde Antioquia hacia Caldas y Risaralda.
En 2015, apenas 15 años después de su primera siembra, la compañía logró su primera exportación internacional, acompañada de la inauguración de una moderna planta de empaque en Risaralda. Era el comienzo de un viaje que llevaría a los aguacates colombianos hasta los supermercados de Europa y Asia.
Hoy, Cartama está presente en 12 municipios colombianos, con más de 6.000 hectáreas de cultivos propios a los que hay que sumar otras 4.500 de productores aliados —de las cuales 1.083 son bosques conservados— y exporta a Japón, China, Estados Unidos, Corea del Sur y Europa. En 2019, la empresa se convirtió en la primera en llevar el aguacate Hass colombiano a Japón; un año después, abrió mercado en China y, en 2021, cruzó fronteras hacia EE. UU. y Corea. Ricardo Uribe, CEO de Cartama, destaca como un gran hito para la empresa el que “hace dos años la cadena de Tex-Mex más grande del mundo – Chipotle– nos comprara directamente”.
Su planta de empaque procesa hasta 240 toneladas de fruta al día, mientras que su vivero propio, con capacidad para producir 400.000 plantas, asegura independencia tecnológica y calidad genética. Pero su progreso va más allá: gracias a un préstamo sindicado del que ha formado parte BBVA, Cartama está construyendo una nueva planta de empaque de diez vías que le permitirá aumentar su capacidad y poder pasar de exportar semanalmente 60 contenedores a 180. “BBVA ha creído en nosotros, está siendo parte de la operación más importante en Colombia de Project Finance. Una operación única en el país que va a cambiar el rumbo del sector agrícola”, asegura Uribe.
Innovación en el corazón del campo
La visión de Cartama va más allá de la exportación. En 2017 lanzó Cartama R+D, un centro de investigación en ecofisiología (cómo las plantas responden a su entorno), fitomejoramiento (mejora genética de las plantas) y sanidad vegetal (protección frente a plagas y enfermedades), en alianza con universidades como la Nacional, Andes y EAFIT. En 2021 sumó Ecosistema Cartama, enfocado en agricultura de precisión y sostenibilidad.
Ese mismo año inauguró AvoLab, un laboratorio que ofrece servicios de análisis, transferencia tecnológica y asistencia técnica a pequeños y medianos productores. Con esto, la empresa no solo impulsa su competitividad, sino que comparte conocimiento con toda la cadena productiva del aguacate en Colombia.
Lejos de ser una agroindustria tradicional, Cartama ha integrado la sostenibilidad en su ADN. Conserva más de 1.000 hectáreas de bosque nativo, está certificada con GLOBALG.A.P. y promueve prácticas de agricultura responsable. Su vivero y laboratorios aplican innovaciones para optimizar el uso del agua, reducir agroquímicos y mejorar la sanidad de los cultivos.
Pero la sostenibilidad también es social: la empresa genera más de 1.000 empleos directos y dinamiza las economías rurales en regiones que históricamente habían tenido pocas alternativas productivas. Y algo muy importante: trabajan para que la gente más joven no emigre del campo a la ciudad. “Los jóvenes no tenían donde trabajar, se tenían que desplazar a las grandes ciudades a buscar oportunidades –que generalmente no eran las mejores– por lo que trabajamos para mantener ese relevo generacional”.
Los retos del futuro de Cartama
La historia de Cartama es también la historia de cómo un fruto puede transformar comunidades. En Antioquia, Caldas y Risaralda, familias campesinas han encontrado nuevas oportunidades gracias a la asistencia técnica, acceso a mercados y apoyo en certificaciones que brinda la empresa.
En un país donde el campo representa un motor clave de desarrollo y oportunidades, Cartama se ha posicionado como ejemplo de cómo la agroindustria puede ser inclusiva y sostenible, integrando a pequeños productores en la cadena global del aguacate.El éxito de Cartama no solo reside en lo alcanzado, sino en su capacidad para asumir nuevos retos. En un mundo que ha tomado conciencia del valor de la sostenibilidad, responder al cambio climático y promover la equidad en la cadena productiva son hitos que consolidan su liderazgo. La empresa ya ha demostrado su capacidad de anticiparse al futuro: de 12 hectáreas en Antioquia a miles de toneladas exportadas cada año, Cartama ha llevado el aguacate Hass colombiano al mundo mientras transforma la economía y el tejido social de las regiones donde opera.