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¿Por qué la doble materialidad es clave para la competitividad de una empresa?

La doble materialidad es un enfoque que evalúa tanto cómo afectan los factores ambientales, sociales y de gobernanza (ESG por sus siglas en inglés) al rendimiento financiero de una empresa, como el impacto que la empresa genera sobre el medioambiente y la sociedad. Tener en cuenta la doble materialidad permite  a las compañías contar con una visión integral para la toma de decisiones y la elaboración de informes de sostenibilidad.

En los últimos años, la transición hacia modelos de negocio sostenibles se ha convertido en un factor clave para la competitividad de las empresas. Sin embargo, los CEOs y directores financieros se pueden enfrentar a una pregunta: ¿cómo debemos enfocar nuestros recursos para ser realmente competitivos, resilientes y relevantes? La respuesta reside en un concepto que ha pasado de los manuales técnicos a los consejos de administración: el análisis de materialidad.

Más allá de la regulación y de la normativa CSRD (Corporate Sustainability Reporting Directive),  directiva europea que obliga a la empresas a reportar de manera detallada información relativa a la sostenibilidad, el análisis de materialidad se consolida como una herramienta de gestión estratégica que ayuda a priorizar decisiones, gestionar riesgos y acceder a financiación sostenible.

¿Qué es la materialidad y por qué redefine las reglas del juego?

Los análisis de materialidad son procesos estructurados que permiten identificar qué temas ESG (environmental, social and governance, por sus siglas en inglés; equivalente a los términos ambiental, social y de gobierno) son críticos para una organización y sus grupos de interés. Funcionan como una brújula que separa el "ruido" de lo que realmente impacta en la viabilidad futura del negocio. Un tema es material si importa por su impacto en el entorno, por su riesgo financiero para la empresa o por ambos.

Actualmente, el estándar de oro es la doble materialidad, exigida por la normativa europea, que une dos visiones complementarias:

  1. Materialidad de impacto (GRI): evalúa cómo la empresa afecta al mundo (medioambiente, comunidades o derechos humanos).
  2. Materialidad financiera (SASB, IFRS–S1): analiza cómo los factores externos (cambio climático o escasez de recursos) afectan las cuentas de la empresa (ingresos, costes o acceso a capital).

Cinco ventajas de la doble materialidad

Cuando una empresa realiza el análisis de la doble materialidad, puede descubrir cinco beneficios:

  • Claridad estratégica:  permite establecer un mapa preciso de prioridades donde invertir capital y tiempo.
  • Foco en la creación de valor: alinea los recursos con los factores que realmente mueven la aguja del negocio.
  • Anticipación al riesgo: permite detectar vulnerabilidades en la cadena de suministro o riesgos climáticos antes de que se conviertan en pérdidas.
  • Confianza del mercado: inversores y reguladores exigen hoy una transparencia para la que la materialidad ofrece un relato coherente y sólido.
  • Acceso a financiación sostenible: vincular indicadores materiales a productos financieros (como los Préstamos vinculados a KPIs de sostenibilidad) abre la puerta a mejores condiciones y multiplica el impacto.

Entidades financieras como BBVA han apostado por el análisis de la doble materialidad dentro del servicio de acompañamiento que ofrecen para ayudar a los clientes a ser más competitivos. “Materializar es priorizar, y priorizar es la única forma de avanzar”, asegura Jaime Marín, responsable de sostenibilidad en el área de empresas de BBVA. “Las empresas que identifican correctamente sus temas materiales avanzan más rápido, con mayor claridad y con una estructura interna más sólida”, pone de relieve. Según afirma Marín, “un análisis de materialidad bien ejecutado conecta la sostenibilidad con la estrategia corporativa, la innovación de producto y la planificación financiera”.

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Casos de éxito: la materialidad en acción

El equipo de BBVA encargado del asesoramiento en materia ambiental, social y de gobierno viene ayudando desde hace dos años a empresas de distintas geografías y sectores a redefinir su hoja de ruta teniendo en cuenta un análisis de doble materialidad.

1. Fugran/Neophos (Argentina): es un grupo especializado en soluciones de protección sanitaria de granos almacenados y subproductos agroalimentarios, así como en la producción y suministro de plaguicidas y aditivos para garantizar la inocuidad y calidad en la producción y almacenamiento de cereales. El reto en esta empresa era identificar qué aspectos ESG eran críticos para la continuidad del negocio y la reputación. El análisis detectó 17 aspectos potenciales, pero clasificó siete como doblemente materiales. Temas como la ética, la transparencia, el cambio climático y la gestión del agua emergieron como prioritarios tanto por impacto como por riesgo financiero. El resultado: La empresa obtuvo un punto de partida sólido para profesionalizar su gestión ESG, establecer metas cuantitativas y optimizar su cadena de suministro, priorizando inversiones donde más retorno (social y económico) generaban.

2. ROCA Desarrollos (México): es una empresa mexicana especializada en desarrollar y arrendar naves industriales orientadas a manufactura y logística. Opera en un entorno correlacionado con el nearshoring y presionado por la creciente demanda de infraestructura moderna y sostenible. A partir del análisis realizado, se identificó que la biodiversidad, la eficiencia energética y el ciclo de vida de los materiales representan factores estratégicos para la industria. Con esto en mente, ROCA Desarrollos fortaleció su estrategia hacia la resiliencia climática de sus activos, alineando su crecimiento con las expectativas de inversionistas nacionales e internacionales y consolidándose como un actor clave en la agenda de financiación sostenible.

3. Piscícola New York  S.A (Colombia): se dedica a la cría, engorde, procesamiento y comercialización del pez tilapia en agua dulce. El reto era  gestionar riesgos en un sector altamente sensible al medio natural. La materialidad confirmó que la gestión del agua era un asunto material prioritario, además de la contaminación hídrica y el bienestar animal. Pero también elevó la importancia de la gobernanza y los riesgos sociales. La empresa orientó sus esfuerzos hacia metas más ambiciosas en trazabilidad y eficiencia, fortaleciendo su posición ante un mercado que demanda proteínas sostenibles.

Preguntas frecuentes sobre doble materialidad

¿Para qué sirve la doble materialidad en la gestión empresarial?

Sirve para priorizar los asuntos ESG que influyen directamente en la rentabilidad, el riesgo y la estrategia de una empresa, facilitando decisiones de inversión, planificación y asignación eficiente de recursos.

¿Cómo ayuda la doble materialidad a cumplir con la normativa CSRD?

Permite identificar y reportar de forma estructurada los impactos, riesgos y oportunidades exigidos por la CSRD, reduciendo riesgos regulatorios y mejorando la calidad del reporting de sostenibilidad.

¿Qué impacto tiene la doble materialidad en el acceso a financiación?

Un análisis de doble materialidad bien definido facilita vincular indicadores ESG a instrumentos financieros, mejorando condiciones de financiación y alineando el capital con la estrategia del negocio.

¿Cuándo debería una empresa realizar un análisis de doble materialidad?

Es recomendable hacerlo antes de definir la estrategia de sostenibilidad, al preparar el reporting CSRD, o cuando la empresa afronta cambios relevantes en su modelo de negocio, cadena de suministro o entorno regulatorio.

¿Qué aporta el acompañamiento de una entidad financiera en la doble materialidad?

Aporta visión estratégica, metodología especializada y conexión directa entre sostenibilidad, gestión del riesgo y oportunidades de financiación, mejorando la competitividad de la empresa.