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Estrategia y gestión 09 ene 2026

Qué es el 'benchmarking' y por qué es esencial para el crecimiento de tu negocio

El ‘benchmarking’ es una técnica estratégica que permite comparar los procesos, productos y resultados de una organización con los de los líderes del sector, con el fin de identificar las mejores prácticas y las áreas de mejora. Esta herramienta favorece la innovación, la eficiencia y la toma de decisiones informadas, ofreciendo ventajas como la anticipación de tendencias, la optimización de recursos y el impulso de una cultura de mejora continua.

La palabra ‘benchmarking’ proviene del inglés ‘benchmark’, que significa “punto de referencia” o “análisis comparativo”. En el ámbito empresarial, se trata de un proceso que evalúa el desempeño de una organización mediante la comparación con otras compañías que destacan por sus resultados.

“El ‘benchmarking’ es mucho más que una simple herramienta de comparación”, argumenta Joan Riera, profesor de Innovación y Emprendimiento en Esade. “Es un proceso estratégico que permite a las empresas medir sus procesos y resultados frente a los líderes de su sector para identificar las mejores prácticas y las áreas de mejora”, indica. Según el experto, se trata de un aprendizaje profundo que estimula tanto la innovación como la competitividad.

Los especialistas de Harvard Business School añaden que el valor del ‘benchmarking no reside únicamente en los números, sino en la capacidad de comprender cómo los líderes alcanzan la excelencia y adaptar esas prácticas al propio negocio.

Actualmente, el ‘benchmarking’ se ha extendido también al ámbito del marketing digital, donde se aplica al análisis del ‘branding’, el posicionamiento SEO, la presencia en redes sociales y la efectividad de las campañas en línea, según la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

Qué beneficios aporta el ‘benchmarking’

Un buen ‘benchmarking’ contribuye a la mejora de diversos aspectos:

  • Cultura de mejora continua: fomenta una mentalidad orientada a la excelencia y a la autoevaluación constante.
  • Innovación por adaptación: permite transformar prácticas probadas en innovaciones personalizadas que impulsen el cambio interno.
  • Optimización de recursos: al identificar procesos más eficientes, se reducen costes y se mejora la productividad.
  • Competitividad sostenible: ayuda a anticiparse a las tendencias y a responder con agilidad a los cambios del entorno.
  • Aprendizaje acelerado: al observar a los líderes, las empresas evitan errores comunes y acortan la curva de aprendizaje.

Este proceso no es innovar por imitación. “Si únicamente se innova imitando, difícilmente será disruptivo y aportará algo muy diferencial al mercado. El peligro del ‘benchmarking’ es que puede hacernos ir siempre por detrás, a rebufo de los líderes”, advierte Riera.

Tipos de ‘benchmarking’

Existen diferentes modalidades, cada una con un enfoque y una utilidad específicos:

  1. Competitivo: compara a la empresa con sus competidores directos. Es ideal para identificar qué estrategias o procesos diferencian a los líderes del mercado y cómo mejorar la propia posición.
  2. Funcional: analiza funciones o áreas concretas (por ejemplo, servicio al cliente o logística) y compara con empresas, incluso de otros sectores, que destaquen en esas áreas.
  3. Interno: se centra en la comparación entre departamentos o unidades dentro de la misma organización, con el fin de detectar buenas prácticas y estandarizarlas.

Cada tipo aporta información distinta y puede aplicarse de manera complementaria según la etapa de desarrollo de la empresa.

Ventajas estratégicas

En una empresa nueva como en una empresa ya en marcha, el ‘benchmarking’ aporta una base sólida sobre la que alimentar el proceso de reflexión estratégica y la toma de decisiones. “El valor del ‘benchmarking’ no radica en la mecánica de la comparación, sino en el impacto que esta puede tener en los procesos”, resaltan los expertos de UNIR. Entre sus beneficios están los siguientes:

  • Identificar factores de diferenciación de una marca frente a sus competidores.
  • Reforzar las acciones que generan valor y rediseñar aquellas que no cumplen los objetivos esperados.
  • Impulsar la mejora continua mediante el análisis sistemático de los procesos internos.
  • Facilitar pronósticos sobre la reacción del mercado ante nuevos productos o estrategias.
  • Favorecer la adaptación al cambio y la anticipación de tendencias.
  • Reducir costes, incrementar la productividad y mejorar la relación con clientes o usuarios.
  • Permitir a los emprendedores pivotar más rápido, ajustando su modelo de negocio en función de lo que realmente funciona en el mercado.

El proceso de ‘benchmarking’ es rico en experiencias. “Al entender cómo operan los líderes del sector, las empresas nuevas pueden evitar los fallos más comunes y reducir la curva de aprendizaje”, afirma Riera. “Muchas veces, compararnos con empresas similares, por ejemplo, de otros países, nos permite validar hipótesis clave en fases tempranas, en las que aún hay gran incertidumbre”, resalta.

Cómo realizar un ‘benchmarking’ efectivo

En el mundo empresarial existen diferentes formas de realizar un benchmarking. Riera, de Esade, marca algunos pasos a seguir para iniciar el camino:

  1. Definir objetivos claros: determinar qué se desea aprender y mejorar. Sin una meta concreta, el análisis pierde sentido.
  2. Seleccionar competidores o referentes adecuados: no se trata solo de observar a los líderes más grandes, sino de identificar empresas innovadoras, incluso fuera del propio sector.
  3. Recordar que no depende del tamaño: el ‘benchmarking’ no es exclusivo de grandes corporaciones; las empresas pequeñas pueden aplicarlo con agilidad y enfoque en nichos específicos.
  4. Implementar un proceso continuo: no debe verse como un evento aislado, sino como una práctica constante que se actualiza según evoluciona el mercado.
  5. Aplicar rigor y sistematicidad: es necesario establecer un calendario, responsabilidades y métricas para asegurar resultados concretos.

Compromisos éticos y organizativos

Según la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), el proceso de ‘benchmarking’ exige que las organizaciones participantes estén dispuestas a asumir una serie de compromisos fundamentales:

  • Transparencia: disposición a compartir información relevante sobre procesos y resultados.
  • Receptividad: actitud abierta al aprendizaje y a la incorporación de nuevas ideas.
  • Ética profesional: respeto a un código de conducta que garantice la legalidad, la veracidad de la información y la confidencialidad de los datos.
  • Inversión: compromiso en términos de tiempo y recursos para ejecutar el proceso de forma rigurosa.