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Hipotecas 13 jun 2017

Hipoteca autopromotor: ¿Cómo financio la construcción de mi casa?

Las hipotecas autopromotor son una opción que ofrecen las entidades bancarias para financiar la construcción de una propiedad. Si se dispone de un terreno y se tiene previsto construir una casa, un garaje, un local o cualquier tipo de inmueble, este tipo de financiación se ajusta a las necesidades del constructor.

Para este tipo de proyectos las entidades cuentan con un tipo de préstamo denominado autopromotor, que dista mucho de las hipotecas o de los préstamos al consumo. Las condiciones de financiación son diferentes pero también la forma en la que se accede a él.

Para pedir un préstamo hipotecario es necesaria la existencia del inmueble. La financiación que concede el banco varía según la tasación del mismo, y ésta tiene en cuenta las propias características del bien o del barrio en el que está construido. Por esta razón, la hipoteca no es un tipo de financiación que se ajuste a este proyecto.

Del mismo modo, el préstamo al consumo está condicionado, en muchos casos, por el importe que queremos solicitar. En materia inmobiliaria, suele ser más apropiado pedirlo para la reforma del hogar o la rehabilitación de cualquier inmueble.

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Para este tipo de demandas las entidades han diseñado la denominada hipoteca autopromotor. Como su propio nombre indica se utiliza en aquellos casos en los que el cliente dispone de un terreno y quiere construir una vivienda, ya sea primera o segunda residencia, u otro tipo de edificación que requiera un cuantioso importe. El cliente se convierte así en promotor inmobiliario, aunque a pequeña escala.

Para conseguir esta hipoteca, es necesario cumplir las siguientes condiciones:

  • Tener en propiedad la parcela o terreno donde se quiere edificar y tenerla anotada debidamente en el Registro de la propiedad.
  • Contar con el proyecto de un arquitecto y tenerlo visado por el correspondiente Colegio.
  • Solicitar una licenciad e obras en el Ayuntamiento del lugar donde se encuentra la propiedad.

En BBVA existe un plazo inicial de hasta 36 meses de carencia, en el que solo se pagan intereses por las cantidades dispuestas. Estas cantidades se van disponiendo conforme avance la obra. Hay una disposición inicial (a convenir) y las siguientes se hacen de acuerdo a un calendario prefijado y mediante certificaciones de obra.

Habitualmente se reserva el 10% del préstamo para la inscripción del fin de obra. Las condiciones del préstamo  son personalizadas, ya que varían en función de la operación y del perfil de cada cliente.

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