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Carlos Casas: “La IA es una oportunidad para servir mejor a los clientes, elevar la productividad y acelerar la transformación del negocio”

La inteligencia artificial se ha consolidado como uno de los principales vectores de cambio en todos los sectores de la economía, incluido el financiero. En BBVA, su integración avanza como una capacidad transversal que no solo transforma la relación con el cliente, sino también la manera de crear productos y servicios, la arquitectura tecnológica y la forma de trabajar de los equipos. En este contexto, la confianza, la resiliencia, la seguridad, la auditabilidad y la supervisión humana se consolidan como elementos clave para convertir la innovación en una ventaja competitiva sostenible.

En el marco de su estrategia, conocida como ‘The Eight’, BBVA sitúa la IA como una capa transversal del negocio. Su impacto ya no se limita a mejoras concretas, sino que acelera la ejecución de la estrategia y redefine la relación con los clientes, el desarrollo de soluciones, la organización de los equipos y la gestión de los riesgos.

Durante su participación en el 32º Encuentro del Sector Financiero, organizado por ABC y Deloitte, Carlos Casas, responsable global de Ingeniería de BBVA, ha destacado que la inteligencia artificial tiene una capacidad transformadora incluso mayor que la ola de digitalización de la década pasada y que está avanzando “a la velocidad del rayo”. “En nuestro caso, la IA ya no es un conjunto de casos de uso aislados: es una capa transversal que acelera la ejecución de la estrategia y la transformación del negocio”, ha señalado.

Un nuevo modelo de relación con el cliente y de creación de soluciones

Uno de los principales ámbitos de transformación está en la experiencia del cliente. Carlos Casas anticipa una evolución desde modelos basados en la navegación tradicional hacia interacciones más naturales, contextuales y orientadas a la intención. La relación bancaria tenderá a ser cada vez más conversacional, con mayor capacidad para acompañar la toma de decisiones, ofrecer recomendaciones personalizadas y automatizar determinadas acciones de forma acotada y segura.

Pero esta transformación no afecta solo al canal de relación. También cambia la manera de construir soluciones. Según explicó durante su intervención, los nuevos modelos de creación serán mucho más iterativos y permitirán una integración cada vez más estrecha entre la definición de negocio y el desarrollo tecnológico. En un entorno en el que la velocidad del mercado obliga a acortar ciclos, las organizaciones deben ganar agilidad para probar, ajustar y decidir con rapidez.

Para que este modelo sea viable, Carlos Casas considera imprescindible reforzar capacidades como el acceso y gobierno del dato, la trazabilidad de las decisiones automatizadas y los mecanismos de control cuando la ejecución es cada vez más inteligente. “El dato es la gasolina de esta transformación”, ha dicho, al subrayar la necesidad de contar con arquitecturas preparadas para aprovecharlo mejor y para operar con nuevas capacidades, incluidos agentes de IA.

Tecnología más ágil, equipos más integrados

La evolución tecnológica también exige una revisión profunda de la forma de trabajo. Históricamente, los equipos de negocio y los equipos técnicos han operado con una división más marcada entre la definición funcional y la construcción tecnológica. Sin embargo, la irrupción de nuevas herramientas basadas en IA está reduciendo esa distancia y favoreciendo equipos mucho más integrados.

En este nuevo entorno, el lenguaje natural gana protagonismo como interfaz de interacción y creación, lo que facilitará que perfiles funcionales participen de forma más directa en el diseño y desarrollo de soluciones. Al mismo tiempo, el rol técnico refuerza su aportación en ámbitos como la visión sistémica, la escalabilidad, la arquitectura y la gobernanza del dato.

Para el responsable global de Ingeniería de BBVA, esta transformación solo genera valor cuando las personas cuentan con formación continua, criterio de uso y un marco sólido de gobernanza. La tecnología no solo acompaña la estrategia de negocio: la está moldeando.

Modernizar el ‘core’ bancario y reforzar la resiliencia

Junto a la IA, Carlos Casas ha identificado otras dos grandes prioridades tecnológicas para los próximos años: la modernización del ‘core’ bancario y la resiliencia como principio estructural. Disponer de plataformas modernas, flexibles y escalables es una condición necesaria para competir en un entorno en el que los ciclos de innovación son cada vez más cortos.

Durante su intervención, explicó además que gran parte de la lógica bancaria tradicional se ha construido sobre esquemas monolíticos y poco flexibles, que dificultan responder con agilidad a nuevas necesidades de innovación y personalización. Por ello, defendió la necesidad de seguir evolucionando para trabajar con nuevas capacidades, conectar de forma segura los sistemas con la operativa del banco y aprovechar todo el potencial del dato.

A ello se suma la necesidad de integrar la resiliencia desde el diseño. En un contexto con más automatización, mayor dependencia tecnológica y una exposición creciente a amenazas, la disponibilidad, la seguridad y la capacidad de recuperación son parte de la propuesta de valor. No son solo exigencias regulatorias, sino factores esenciales para preservar la confianza, que sigue siendo el principal activo de un banco.

Carlos Casas ha insistido en que el desafío ya no es elegir entre innovar o ser resilientes, sino integrar ambas dimensiones desde el inicio. Esto implica incorporar criterios de robustez, control y seguridad en la definición funcional de cada solución, así como establecer guardarraíles que aseguren que los sistemas sean mantenibles, auditables y seguros.

El máximo responsable de Ingeniería de BBVA recordó también que la inteligencia artificial no solo amplía oportunidades, sino que incrementa algunos riesgos. Los malos actores utilizan esta tecnología para sofisticar ataques y fraudes, lo que obliga a redoblar las capacidades de prevención, ciberseguridad y supervisión humana. En ese terreno, subrayó además el papel de la banca en la protección frente al fraude, las estafas y el lavado de dinero.

Escala tecnológica y soberanía

Carlos Casas también habló de la estrategia de proveedores como una cuestión inseparable de la responsabilidad del banco con clientes, accionistas y empleados. En su opinión, para operar con la velocidad y la escala que exige el entorno actual es necesario apoyarse en grandes compañías tecnológicas capaces de aportar innovación y capacidad inmediata.

Por último, subrayó que los servicios críticos deben diseñarse con respaldo y resiliencia, mediante esquemas de redundancia, múltiples proveedores o capacidades propias allí donde sea necesario. En este marco, valoró positivamente el desarrollo de capacidades europeas que contribuyan a reforzar la soberanía tecnológica en el futuro.