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Rentabilidad 02 ago 2019

LCR y NSFR, ¿qué significan estos ratios de liquidez?

Con objeto de garantizar que las instituciones financieras cuentan con liquidez suficiente para hacer frente a sus obligaciones en el corto y largo plazo, el Comité de Basilea ha diseñado dos ratios de liquidez: LCR y NSFR. Se trata de dos exigencias para los bancos encaminadas a reducir el riesgo en caso de episodios de turbulencia financiera.

El papel fundamental de un banco en la sociedad es captar ahorro de familias, empresas y otros agentes para prestarlo después a otros. Un banco toma prestado a corto plazo (depósitos) y presta a largo (créditos). La gestión de este desfase temporal genera un beneficio pero también tiene asociados una serie de riesgos. Uno de los principales es el de contar con la liquidez necesaria para poder hacer frente a las necesidades de efectivo de aquellos que han prestado su dinero al banco.

Para mitigar ese riesgo, se han creado los ratios LCR (coeficiente de cobertura de liquidez) y NSFR (coeficiente de financiación estable neta), que forman parte de los acuerdos de Basilea III, aprobados en enero de 2013 y octubre de 2014, respectivamente. Ambos coeficientes tienen dos objetivos distintos, pero complementarios: el objetivo del LCR es promover la resistencia a corto plazo del perfil de riesgo de liquidez de un banco; mientras que el objetivo del NSFR es reducir el riesgo de financiación en un horizonte de tiempo más amplio.

LCR, coeficiente de cobertura de liquidez

El LCR (en inglés, ‘Liquidity Coverage Ratio’) mide el perfil de riesgo de liquidez de un banco, garantizando que disponga de un fondo adecuado de activos de alta calidad y libres de cargas, que pueden convertirse fácil e inmediatamente en efectivo, sin una pérdida de valor significativa, en los mercados financieros. En esta categoría entrarían por ejemplo, la reservas depositadas en el banco central, los pagarés de empresa o los bonos garantizados.El objetivo es que la entidad pueda cubrir sus necesidades de liquidez en un hipotético escenario de estrés financiero durante 30 días.

El coeficiente LCR es el porcentaje resultado de dividir ese fondo de activos de alta calidad del banco entre las salidas netas de efectivo totales estimadas en una situación de estrés durante los siguientes 30 días naturales.  Por salidas netas de efectivo totales se entiende la resta entre las potenciales salidas de efectivo totales y las entradas de efectivo previstas (hasta un máximo del 75% de las salidas totales previstas).

Las salidas de efectivo totales se calculan multiplicando el saldo actual de los productos de pasivo (como cuentas y depósitos) y fuera de balance (como líneas de crédito y liquidez a clientes) por las tasas a las que se espera que se cancelen o se disponga de ellos de acuerdo a la comentada situación de estrés.

Desde el 1 de enero de 2019, el coeficiente de cobertura de liquidez mínimo exigido para los bancos con presencia internacional es del 100%. Es decir, que el fondo de activos de alta calidad debe ser como mínimo igual a las salidas netas de efectivo potenciales en una situación de estrés en los siguientes 30 días.

BBVA cumple holgadamente con este requerimiento. Con datos a 30 de junio de 2019, el coeficiente LCR se encuentra en el 132%. El LCR es un requerimiento que está únicamente establecido a nivel consolidado a los bancos de la Eurozona. No obstante, en todas las franquicias de BBVA se supera ampliamente el mínimo exigido. En la construcción del LCR consolidado no se asume transferibilidad de liquidez entre las filiales, por lo tanto, ningún exceso de liquidez se traslada desde dichas entidades en el extranjero a la ratio consolidada. De considerarse el impacto de estos activos altamente líquidos excluidos, el LCR de BBVA se situaría en el 165%. En todas las filiales se supera el 100% con amplitud.

NSFR, coeficiente de financiación estable neta

El NSFR (en inglés, ‘Net Stable Funding Ratio’) exige a los bancos mantener un perfil de financiación estable en relación con sus activos y actividades fuera de balance. El objetivo es reducir la probabilidad de que la perturbación de las fuentes de financiación habituales de un banco erosione su posición de liquidez, de forma que aumente su riesgo de quiebra. La norma NSFR busca que los bancos diversifiquen sus fuentes de financiación y dependan en menor medida de la financiación en los mercados mayoristas a corto plazo.

El NSFR se define como el cociente entre la cantidad de financiación estable disponible y la cantidad de financiación estable requerida. Por financiación estable disponible se entiende la proporción de recursos propios y ajenos que se espera que sean fiables en el horizonte de un año (incluye depósitos de clientes y financiación mayorista a largo plazo). Por tanto, a diferencia del LCR, que es a corto plazo, este coeficiente mide la capacidad de resistencia de un banco a medio o largo plazo. La cantidad de financiación estable requerida de cada entidad dependerá de las características de liquidez y los vencimientos de sus activos en balance y de sus posiciones fuera de balance.

Basilea III exige que el NSFR sea, como mínimo, del 100% en todo momento. Es decir, que la cantidad de financiación estable disponible debe ser como mínimo igual a la cantidad de financiación estable requerida. Aunque este requerimiento ha sido adoptado en la UE con la aprobación de la CRR 2 el pasado mes de junio, su entrada en vigor no tendrá lugar hasta el año 2021. En todo caso, BBVA cumple ya holgadamente con el requerimiento en su definición actual (121% con datos a 30 de junio de 2019), gracias a una estructura de financiación principalmente minorista de largo plazo. Al igual que con el LCR, en todas las filiales el NSFR supera el 100% con amplitud.

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