Ahora que empieza la temporada de presentación de resultados de la banca, es momento para entender alguno de los términos financieros que más escuchamos y que menos conocemos. Uno de ellos es la expresión mandíbulas positivas, que suele mencionar el consejero delegado de BBVA, Carlos Torres Vila, durante la presentación de los resultados del banco.

¿A qué se está refiriendo exactamente?

Las mandíbulas comparan la evolución de los ingresos (el margen bruto de una entidad) y los gastos de explotación. Si los ingresos crecen más que los gastos, entonces estas mandíbulas son positivas. Y viceversa: si los gastos crecen por encima de los ingresos, las mandíbulas son negativas.

¿Por qué se usa el término mandíbulas? Esta metáfora ayuda a explicar gráficamente el proceso por el que, partiendo del momento en el que la curva de los ingresos y la de los costes se cruzan, el crecimiento de los primeros supera al de los segundos, de forma progresiva. En este caso, cuanto más abierta esté la mandíbula, mejor.

Esta progresión resulta, a su vez, en una mejora de la eficiencia. En BBVA, el ratio de eficiencia alcanzaba el 51,9% a cierre de 2016, lo que supone una mejora de 51 puntos básicos respecto al cierre de 2015. Por tanto las mandíbulas positivas surten efecto, es decir, que al gastar menos respecto a los ingresos obtenidos, la eficiencia de la entidad mejora.

En el actual contexto de ajustada rentabilidad para el sector financiero, sobre todo por los bajos tipos de interés, es más difícil para los bancos generar ingresos. ¿Cómo conseguir estas mandíbulas positivas entonces? Fundamentalmente, a través de un esfuerzo por contener los costes.

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