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Análisis y opinión 15 mar 2017

Mejorará la confianza en la economía colombiana

La encuesta ‘Confianza de los Hogares’ realizada por Fedesarrollo, mostró un deterioro de la confianza de los consumidores en la economía colombiana; sin embargo, los hechos demuestran que hay razones que auguran un mejor panorama.

“La encuesta de confianza de los hogares de Fedesarrollo del mes de enero mostró el menor nivel para el indicador desde que se mide en 2001. Los hogares reflejaron un pesimismo especial sobre el comportamiento presente y futuro del país y redujeron significativamente su disposición de comprar bienes durables”, afirmó Mauricio Hernández, economista de BBVA Research, en una columna en el diario La República.

Las razones que darían pie para la desconfianza en la economía colombiana suelen ser varias. Sin embargo, Hernández hace un análisis juicioso de los hechos que demuestran que hay razones que auguran un mejor panorama.

Imagen de Consumo hogares

En primer lugar, la reforma tributaria aprobada a finales de 2016, por primera vez en mucho tiempo, incrementó el IVA general de 16% a 19%. Se acusó a este impuesto de incrementar ostensiblemente la inflación, de incrementar astronómicamente los precios de algunos servicios a los hogares y de limitar la capacidad de compra de los consumidores. “Sin duda, el mayor IVA se trasmitiría a los precios. Pero, la magnitud de esta transmisión fue la que generó disputas entre economistas y politólogos. Y quizás lo que más deterioró la confianza de los consumidores, fue la incertidumbre en el resultado de la inflación al inicio del año”, explicó Hernández.

De acuerdo con el economista, ya con los datos en la mano, habiéndose conocido el dato de la inflación a febrero, último mes con efecto directo del IVA, “es posible afirmar que tenían mucha más razón aquellos que decían que el efecto iba a ser muy moderado. La inflación cayó desde 5.75% al cierre del año anterior, hasta 5.18% en febrero”, sostuvo Hernández.

Sin embargo, aclaró que la inflación acumulada de los dos primeros meses del año apenas superó ligeramente el 2%. “Sabemos que entre enero y febrero, históricamente (desde 2000) se reúne el 40% de la inflación de todo el año”.

Para Mauricio Hernández, pareciera que el retorno de la inflación al 9% anual, a consecuencia del IVA y como los más pesimistas vaticinaban, casi se descartó por completo. Punto número uno en favor de la mejora de la confianza a futuro.

Asimismo, destacó que, en segundo lugar, históricamente las menores disposiciones de compra de bienes durables estuvieron asociadas a los episodios de elevadas devaluaciones, al ser este tipo de bienes predominantemente importados.

No obstante, en enero (y también en la mayor parte de febrero) el tipo de cambio se apreció y se ubicó incluso por debajo de los $2.900 por dólar. Actualmente, el tipo de cambio es considerablemente inferior al nivel registrado por estas mismas fechas de 2016, cuando llegó a establecerse alrededor de los $3.600 por dólar. Es decir, “la capacidad de compra de los hogares colombianos por productos importados, medida a través de su tasa de cambio, mejoró. Punto número dos en favor de una mejora de confianza” afirmó el economista.

Por último, la valoración del presente y el futuro de la economía del hogar normalmente se deteriora cuando el mercado laboral lo hace. Hernández afirmó que en el momento en que aumenta la tasa de desempleo se destruye el empleo, el jefe del hogar se queda sin trabajo o hay una alta probabilidad de perderlo, el hogar empieza a restringir mucho más sus gastos. Pero, tampoco en este caso existe una evidencia muy concluyente al respecto.

Imagen de Desempleo padres cabeza de hogar

“La tasa de desempleo en las 13 principales ciudades se mantuvo prácticamente estable respecto al nivel de enero de 2016. Se crearon 144.000 empleos urbanos en el último año. El empleo formal siguió creciendo la mayor parte del tiempo. La tasa de desempleo de los jefes de hogar mantuvo una tendencia decreciente”, sostuvo el economista de BBVA Research.

Es decir, el mercado laboral, aunque sin grandes mejoras en los meses recientes, tampoco dio señales de un deterioro que implicara un mayor temor a perder el empleo. Punto número tres para aupar la confianza.

Para concluir, Mauricio Hernández cree que aunque el crecimiento económico se deterioró desde 2014 y tocó fondo en 2016, las señales económicas parecen ser menos pesimistas que la misma confianza y podrían anticipar una recuperación gradual de la misma en los próximos meses.

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