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Opinión 22 enero 2020

Los reguladores ante la transformación digital: hora de tomar nuevo impulso

Diego Heras y Lucía Pacheco, del equipo de Regulación de BBVA, destacan en esta tribuna los principales avances en materia de regulación digital en el sector financiero durante el último año. Además, analizan los desafíos de las autoridades europeas en 2020 a la hora de establecer un marco común sobre las transformaciones digitales.

2019 ha sido un año intenso para los reguladores financieros en lo referido a la innovación y la digitalización del sector financiero. Si bien el año que acaba de terminar no ha sido especialmente fructífero en lo que se refiere al desarrollo de nuevas piezas legislativas —en gran medida por el ciclo político en Europa y en España—, sí ha sido un año de desarrollo e implementación de las líneas de trabajo y planes de acción definidos en 2018.

Entre los hitos alcanzados en 2019 se encuentran la implementación del grueso de los estándares técnicos de la nueva Directiva de Servicios de Pago (más conocida como PSD2) y la entrada en vigor del nuevo reglamento sobre ciberseguridad y de las directrices de la Autoridad Bancaria Europea sobre externalizaciones. También, en un claro esfuerzo por fomentar la cooperación en materia de innovación financiera las Agencias Europeas de Supervisión han puesto en marcha el Foro Europeo para Facilitadores de Innovación y a nivel global se ha creado un ‘Innovation Hub’ bajo el auspicio del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés).

Más allá del trabajo para desarrollar las iniciativas ya emprendidas en 2018, las autoridades han prestado en 2019 una creciente atención a la identificación de los posibles riesgos y vulnerabilidades futuras. Es de esperar que este enfoque continúe a lo largo del presente año. En 2019 ha aumentado el escrutinio del papel que las grandes empresas tecnológicas tienen en la economía global, que se extiende hasta ámbitos tan diversos como competencia, fiscalidad o privacidad. En el ámbito financiero, esta preocupación ha llevado a organismos como el Consejo de Estabilidad Financiera y el BIS a cuestionarse cómo una entrada decidida de estas empresas BigTechs en la provisión de servicios financieros pueden impactar en la concentración y estabilidad de los sistemas financieros globales.

El anuncio de la ‘stablecoin Libra en junio de 2019 y la posibilidad de un ‘yuan digital’ han disparado el interés por el posible lanzamiento de monedas digitales de bancos centrales, y en general por definir el tratamiento regulatorio apropiado para las distintas clases de criptoactivos. En 2020 se avanzará en esto último basándose en los resultados de las consultas publicadas a finales del pasado año —como la del Comité de Basilea sobre el tratamiento prudencial de los criptoactivos— y en el informe elaborado por el grupo de trabajo del G7 sobre las ‘stablecoins.

Ante todos estos desafíos, confiamos en que las autoridades continúen definiendo una ambiciosa agenda de transformación digital. Afortunadamente, esta figura de manera prominente en los planes de la nueva Comisión Europea, de la que se espera en los primeros 100 días la definición de las líneas de actuación en materia de inteligencia artificial. La Comisión también ha anunciado su intención de definir en 2020 una nueva estrategia ‘FinTech’, que podría apalancarse en las recomendaciones de un Grupo de Expertos sobre Obstáculos Regulatorios a la Innovación Financiera. En el ámbito nacional, tras la formación del Gobierno cabe esperar que por fin este año el ‘sandbox’ regulatorio sea una realidad.

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