Tarjeta de Capital de trabajo y tarjeta de crédito: ¿cuál es la mejor opción para tu negocio?
Para mantener la operación diaria de una empresa es importante contar con acceso a financiamiento, pero no todas las alternativas de crédito que ofrece el mercado tienen el mismo propósito. Conocer los diferentes productos financieros permitirá elegir la opción que se ajuste mejor a las capacidades y necesidad del negocio.
Por una parte, la tarjeta de crédito de consumo está concebida para cubrir compras y gastos personales; en cambio, una tarjeta de capital de trabajo responde a las necesidades propias de una empresa, como adquirir insumos, realizar compras vinculadas con su actividad o atender pagos asociados a su operación. Sin embargo, las diferencias entre ambos productos van más allá del propósito del financiamiento.
Las tarjetas de capital de trabajo permiten:
- Financiar necesidades vinculadas con la operación de una empresa, como la adquisición de bienes y servicios relacionados con el giro del negocio.
- Contar con una fuente de liquidez para atender necesidades operativas y mantener el flujo de efectivo del negocio.
- Acceder a condiciones de financiamiento pensadas para una empresa.
Por otro lado, las tarjetas de crédito de consumo se utilizan principalmente para:
- Financiar necesidades personales, como la compra de bienes, servicios, viajes o educación.
- Atender gastos de una persona, no necesidades del negocio.
- Acceder a un crédito cuya evaluación se concentra principalmente en la capacidad y solvencia de la persona para cumplir con sus pagos.
En este contexto, las entidades financieras ofrecen las tarjetas de capital de trabajo para que sus clientes empresariales puedan acceder a un formato de financiamiento diseñado específicamente para ellos. Una de ellas es la Tarjeta de Capital de Trabajo BBVA, que brinda una línea de crédito hasta S/200,000 y permite elegir entre 1 a 24 cuotas para financiar compras o retiros.
Además, la propuesta incorpora funcionalidades orientadas a simplificar la gestión diaria. Los clientes pueden realizar compras presenciales y por internet, disponer de efectivo a través de cajeros, ventanillas y Agentes Express.
Una tarjeta de capital de trabajo permite que el empresario cuente con una herramienta pensada para su operación, con flexibilidad para decidir cuánto utilizar y cómo pagarlo. Saber elegir las herramientas correctas puede acelerar el crecimiento y asegurar el correcto funcionamiento del negocio.