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BBVA ha anunciado su participación como banco global de la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP31) que se celebrará del 9 al 20 de noviembre en la ciudad de Antalya (Turquía). A través de esta alianza, la entidad trabajará junto a la presidencia de la cumbre climática y Naciones Unidas para contribuir a impulsar la financiación de la transición energética.

1. Financiar la electrificación y la infraestructura sostenible a escala

La infraestructura es donde la ambición climática toma forma y se convierte en algo tangible: sistemas de energía más limpios, redes modernas, almacenamiento, transporte, edificios eficientes, gestión del agua y ciudades resilientes. La presidencia de la COP31 ha situado la electrificación en el centro de la agenda, con el objetivo de que la electricidad cubra el 35% de la demanda de energía final en 2035, frente al 20% actual, para avanzar hacia las metas del Acuerdo de París.

 

Alcanzar ese objetivo requerirá una inversión masiva en redes, energías limpias, almacenamiento, movilidad eléctrica y electrificación industrial, especialmente en los mercados emergentes, donde las barreras de financiación siguen siendo elevadas. En este contexto, los bancos desempeñan un papel clave al convertir estas necesidades en proyectos financiables mediante financiación, asesoramiento y gestión de riesgos.

2. Hacer que las tecnologías limpias ‘cleantech’ sean financiables

La próxima fase de la transición no depende solo de desplegar soluciones maduras, sino de hacer que las nuevas tecnologías limpias (‘cleantech’), sean comercialmente viables. La COP31 ha situado la industrialización sostenible y las energías limpias entre sus prioridades, impulsando tecnologías como el almacenamiento, el hidrógeno, los combustibles alternativos, la geotermia, la captura de carbono o los procesos industriales circulares para descarbonizar los sectores con mayores emisiones.

 

Los bancos pueden acelerar este proceso ayudando a cerrar la brecha entre la innovación y la inversión. Para ello, estructuran financiación, comparten riesgos, conectan a los clientes con capital público y privado y apoyan los primeros proyectos de su clase (‘first-of-a-kind’) hasta que puedan replicarse a gran escala.

3. Apoyar la sostenibilidad a lo largo de las cadenas de valor

La implementación climática depende cada vez más de las cadenas de suministro. Las empresas no podrán alcanzar sus objetivos de transición sin implicar a proveedores, clientes y socios industriales. Esta visión, alineada con las prioridades de la COP31, busca impulsar cadenas de valor más transparentes, resilientes y circulares que reduzcan las emisiones y los residuos, fortalezcan a las pymes y generen nuevas oportunidades de inversión.

 

Los bancos pueden acelerar este proceso combinando financiación e información sostenible, asesoramiento y soluciones para empresas y sus ecosistemas. El objetivo no es solo financiar a las compañías tractoras, sino extender la sostenibilidad a toda su red de proveedores y clientes.

4. Promover resiliencia, preservación y regeneración del capital natural

El Acuerdo de París no solo busca reducir las emisiones, sino también fortalecer la resiliencia frente a los impactos del cambio climático, que ya afectan a los ecosistemas, las comunidades, las empresas y las infraestructuras . Sin embargo, la financiación para la adaptación sigue siendo insuficiente: el PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) estima que los países en desarrollo necesitarán entre 310.000 y 365.000 millones de dólares anuales hasta 2035, frente a los 26.000 millones movilizados en 2023.

 

En este contexto, los bancos desempeñan un papel clave financiando la adaptación e integrando el análisis de riesgos físicos, la gestión del agua, la biodiversidad, la agricultura, ciudades resilientes y otras soluciones basadas en la naturaleza para fortalecer la resiliencia de los territorios.

5. Impulsar una sostenibilidad para todas las personas

Una transición exitosa debe ser inclusiva. Para lograrlo, debe apoyar a hogares, pymes, mujeres emprendedoras, comunidades rurales, migrantes, trabajadores y regiones especialmente expuestas a los riesgos físicos y de transición. El IPCC destaca que la equidad, la inclusión, la educación y una transición justa son esenciales para alcanzar objetivos de mitigación y adaptación más ambiciosos.

 

En este contexto, los bancos tienen el reto de hacer que la sostenibilidad sea accesible y financiable para más personas y pequeñas empresas. Esto implica ofrecer soluciones financieras y no financieras que impulsen la transición de pymes, empresas lideradas por mujeres, comunidades rurales y otros colectivos clave.

6. Contribuir a un sistema financiero sostenible

La implementación climática requiere un sistema financiero capaz de movilizar capital a mayor escala, con mejores instrumentos y en los mercados donde la financiación más se necesita. En la COP29, los países acordaron triplicar la financiación climática para los países en desarrollo hasta 300.000 millones de dólares anuales en 2035, al tiempo que hicieron un llamamiento para movilizar 1,3 billones de dólares anuales procedentes de fuentes públicas y privadas. Este desafío sitúa a la financiación en el centro de la implementación del Acuerdo de París. También se ajusta al enfoque de la COP31 en el diseño de financiación, carteras de proyectos invertibles y mecanismos de entrega prácticos.

 

Los bancos pueden acelerar la transición mediante financiación de la transición, financiación mixta (blended finance), bonos sostenibles, estructuras de distribución de riesgos y el acompañamiento a los planes de transición de sus clientes, contribuyendo también a impulsar una nueva arquitectura financiera, especialmente en las economías emergentes.