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¿Qué es el ratio de apalancamiento y cómo se calcula?

El ratio de apalancamiento es una medida que relaciona el endeudamiento y el activo de una empresa, sencilla de calcular y cuya homogeneidad posibilita la comparación entre entidades.

Es una lección que surge tras la crisis financiera. Las instituciones financieras no pueden generar capital en base únicamente al riesgo que asumen. Esto no les garantiza su supervivencia. Es fundamental que exista una magnitud que mida la calidad que tiene dicho capital y su capacidad real para absorber pérdidas.

¿Cómo surge el ratio de apalancamiento?

Una de las causas que ha provocado la reciente crisis financiera mundial ha sido el excesivo endeudamiento del sector financiero. Es decir, la relación entre la financiación que un banco necesita para conceder préstamos a sus clientes y el capital propio o, lo que es lo mismo, la cantidad de capital que una entidad financiera obtiene de sus acreedores por cada euro de capital propio.

Recordemos que un banco financia sus activos (créditos concedidos) mediante sus recursos propios (capital) y su pasivo oneroso (deuda y depósitos). Por tanto, una forma de controlar su endeudamiento sería requerir más capital que financiara el activo.

Sin embargo, la regulación pre-crisis consideraba que, para medir la salud financiera de una entidad, bastaba con que ésta mantuviera un porcentaje determinado de capital propio en función de sus activos ponderados por riesgo (APRs) (‘El flash’: Ratio de capital de un banco. ¿Qué es y cómo se calcula?) sin considerar como variable lo endeudada que estuviera dicha entidad.

Después, la crisis demostró que el capital exigido a través de estos ratios no era suficiente como para absorber las pérdidas potenciales, ya que la combinación de los distintos modelos de valoración de riesgos permitían a los bancos llegar a cifras de APRs muy bajas. Así pues, muchas entidades contaban, aparentemente, con ratios de capital muy elevados, no porque tuvieran capital suficiente, sino porque el denominador (APRs)  no reflejaba de forma real el riesgo que incorporaban sus balances. Ello les permitió endeudarse en exceso sin que saltaran las alarmas, hasta que la crisis llegó a un extremo en el que se vieron forzados a realizar procesos de desapalancamiento muy agresivos que generó un círculo vicioso de pérdidas, caída del capital y reducción del crédito.

¿Cómo se calcula el ratio de apalancamiento?

En este entorno, el Comité de Basilea III consideró conveniente introducir una magnitud complementaria a los ratios de capital tradicionales y que diera una medida de la calidad del capital de una entidad. Fue así como surgió el ratio de apalancamiento, cuyo cálculo es sencillo, transparente y comparable entre distintas entidades. La Comisión Europea adoptó, asimismo, en octubre de 2015 la definición de ratio de apalancamiento en línea con los estándares de Basilea.

El ratio de apalancamiento es el cociente entre el capital regulatorio requerido de Nivel 1 (o CET1) y el total de activos bancarios (incluidos aquellos que están fuera de balance). Con este ratio el regulador pretende alcanzar dos objetivos:

  • Por un lado, limitar el exceso de deuda que una entidad pueda asumir,.
  • y, además, contar con una medida complementaria que refuerce los requerimientos de capital independientemente del riesgo.

Entre las ventajas de este ratio (además de las ya mencionadas asociadas a la sencillez de su cálculo y comparabilidad) destacan el hecho de que cubre todos los riesgos en los que incurre una entidad. Además, permite limitar el riesgo que puede asumir un banco independientemente de si la ponderación de sus activos está o no realizada correctamente e impide el crecimiento incontrolado de los activos de un balance.

La combinación del ratio de apalancamiento con los ratios de capital ponderados por riesgo generan beneficios que pueden ser claves para evitar futuras crisis financieras: permite la reducción del riesgo sistémico, asegura la cobertura de todos los riesgos de una entidad y reduce la autonomía de un banco a la hora de llevar a cabo actividades un riesgo excesivo.  Así, aquellas entidades con niveles de activos ponderados por riesgo elevados cuentan con la restricción de elevar el capital para cumplir con los requisitos regulatorios mientras que, aquellas con APRs bajos, se verán constreñidos por el ratio de apalancamiento.

¿Qué ratio de apalancamiento exigen los reguladores?

Basilea III ha establecido, de cara a 2018, un ratio de apalancamiento mínimo del 3%, lo que supone que el capital deberá ser suficiente para cubrir el 3% del total de los activos. En diciembre de 2015, BBVA publicó un ratio de apalancamiento fully loaded (es decir que incorpora las exigencias del regulador de cara a 2018 aunque con los datos actuales) del 6,0% el mayor de su grupo de comparables. La media del sector se encontraba, a septiembre 2015, en 4,5%.

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