Por segundo año consecutivo, el reconocido proyecto educativo global de BBVA reunió a su comunidad en Buenos Aires en un encuentro dedicado a la reflexión y la inspiración. El evento contó con la participación de la psicóloga Marina Mammoliti y el doctor en Biología Molecular Estanislao Bachrach.
El Teatro Ópera, ubicado a pocos metros del Obelisco, en pleno centro de la Ciudad de Buenos Aires, fue el escenario de una nueva edición de ‘Aprendemos Juntos’, el proyecto educativo global con el que BBVA busca transformar la vida de las personas a través del conocimiento y el aprendizaje continuo.
Por segundo año consecutivo, la iniciativa reunió a más de mil personas en Argentina para compartir experiencias e historias inspiradoras que invitan a reflexionar y contribuyen a construir una sociedad más justa, inclusiva y respetuosa, en un mundo más sostenible.
La apertura del encuentro estuvo a cargo del reconocido presentador Gonzalo Madrid, quien compartió el escenario con Hernán Carboni, director de Relaciones Institucionales de BBVA en Argentina. Ambos destacaron la importancia de promover espacios de encuentro, aprendizaje y reflexión que acerquen el conocimiento a cada vez más personas.
“Argentina tiene una incidencia directa en el éxito de ‘Aprendemos Juntos’, con la participación de más de 25 referentes nacionales de disciplinas tan diversas como el liderazgo, el arte, el deporte, la literatura y la música”, señaló Carboni.
Además, destacó el alcance de la iniciativa en el país: “En los ocho años de trayectoria del proyecto, desde Argentina hemos sumado más de 800 millones de visualizaciones, un promedio cercano a los 100 millones anuales. Es como decir que todos los argentinos vieron, al menos, dos videos de ‘Aprendemos Juntos’ por año”.
Hernán Carboni, director de Relaciones Institucionales de BBVA en Argentina y el ‘host’ de Aprendemos Juntos, Gonzalo Madrid.
Las personas que conocen sus valores sienten mayor bienestar
La primera invitada de la jornada fue Marina Mammoliti, licenciada en Psicología y cofundadora de Psi Mammoliti, quien invitó al público a reflexionar sobre la búsqueda del propósito vital y la angustia existencial, a la que describió como “uno de los fenómenos más grandes de esta época”.
Durante su intervención, la especialista advirtió sobre la magnitud de esta crisis de sentido: “Una de cada dos personas no le encuentra sentido a su vida. El 50% de las personas no sabe para qué vive la vida que vive todos los días”.
Mammoliti explicó que, en una sociedad en la que muchas personas tienen cubiertas sus necesidades básicas, surgen con mayor fuerza preguntas sobre cómo y para qué vivir. Esta búsqueda de respuestas puede generar una sensación de vacío, incluso entre quienes aparentemente lo tienen todo.
Frente a este escenario, destacó que encontrar un propósito no consiste en alcanzar un destino, sino en un proceso de construcción permanente. “El sentido de la vida se va construyendo todo el tiempo mientras vamos descubriendo qué tipo de vida quiero vivir, qué tipo de persona quiero ser y, sobre todo, qué es lo más importante para mí”, afirmó.
Como cierre, la psicóloga subrayó la importancia del autoconocimiento y de identificar los valores personales que orientan nuestras decisiones cotidianas, diferenciándolos de las metas que buscamos alcanzar. En este sentido, señaló que conocer nuestros valores no solo contribuye al bienestar emocional, sino que también puede tener un impacto positivo en la salud.
“Las personas que conocen sus valores sienten más bienestar, tienen más autoestima, se sienten menos solas y están más sanas. Tienen un 30% menos de riesgo de muerte. Conocer nuestros valores también es salud”, concluyó.
Marina Mammoliti y Estanislao Bachrach en el escenario de Aprendemos Juntos, en el Teatro Ópera.
La importancia del autoconocimiento para lograr el bienestar
El segundo invitado, Estanislao Bachrach, doctor en biología molecular, propuso descubrir cómo funciona el cerebro para transformar nuestra manera de pensar, sentir y actuar. “La razón está sobrevaluada; la usamos todo el tiempo, sí, pero muy poco para decidir: la usamos para justificarnos, para concluir lo que ya la emoción decidió mucho más rápido”.
Apoyándose en la teoría constructivista de las emociones y en la escucha atenta de las sensaciones físicas que emite el organismo, el biólogo molecular subrayó la necesidad de recurrir a la corporalidad en el tiempo presente y propone la herramienta PROAA (Pausar, Respirar, Observar, Aceptar y Accionar), enfatizando que el cuerpo se convierte en “el único aliado que tenés en tu vida porque es el único de todos los seres humanos que conocés que no te puede mentir”.
A lo largo de su presentación, Estanislao Bachrach explicó que la neuroplasticidad, la capacidad del cerebro para cambiar, adaptarse y crear nuevas conexiones neuronales, se mantiene activa durante toda la vida y no desaparece con el envejecimiento. Aunque con los años el proceso puede volverse más pausado, el factor determinante no radica en una limitación biológica estricta, sino en la motivación intrínseca y las ganas reales de aprender.
Asimismo, destacó que esta plasticidad opera de manera bidireccional: es dirigida tanto por el contenido de los pensamientos como por los patrones de movimiento físico, lo que permite reconfigurar circuitos neuronales y rejuvenecer las funciones cognitivas sin importar la edad. “El impacto en tu bienestar, en tu autoconocimiento y en tu toma de decisiones cuando empezás a sentir tu cuerpo y pasás del pensar al sentir es enorme”, concluyó.
El Teatro Ópera, ubicado en la la Avenida Corrientes, "la calle que nunca duerme".
Inspiración y compromiso con la comunidad
El regreso de 'Aprendemos Juntos' a Buenos Aires reafirma que Argentina es un lugar clave para el desarrollo de la plataforma global donde los contenidos y testimonios superan de forma constante los récords de audiencia. El ciclo presencial volvió a demostrar el valor de conectar las vivencias de destacados referentes con los desafíos cotidianos de la comunidad.