BBVA acompaña a Brasil en su regreso al mercado de bonos en euros
Doce años después de su última emisión en euros, Brasil regresó este año al mercado europeo con una operación soberana de 5.000 millones de euros en la que BBVA participó como ‘bookrunner’. Más allá de la financiación, la transacción ha supuesto un examen para el crédito soberano: medir la profundidad de la demanda inversora, reconstruir referencias en euros y ejecutar con precisión en un entorno especialmente volátil.
En un contexto de incertidumbre geopolítica, la operación reflejó además una dinámica cada vez más relevante entre los grandes emisores soberanos: acudir a los mercados internacionales no solo para captar financiación, sino también para reforzar el posicionamiento del crédito ante los inversores globales y preservar el acceso a distintas fuentes de liquidez.
La emisión, articulada en tres tramos (4, 7 y 10 años), permitió captar 5.000 millones de euros y marcó el regreso de Brasil a este mercado desde 2014. “A diferencia de otros emisores soberanos, Brasil no acude al mercado internacional por necesidad de financiación”, explica Agustina Ramírez, responsable de BBVA CIB Brasil. “El objetivo era restablecer su curva en euros, fortalecer la relación con inversores europeos y enviar una señal de acceso sólido a los mercados globales”.
El contexto, además, había cambiado profundamente en la última década. La base inversora era ahora más selectiva, más sensible al contexto geopolítico y mucho más exigente en términos de ejecución y pricing. El desafío no era solo volver, sino hacerlo con credibilidad.
Un mandato ganado en ejecución
El propio diseño del mandato daba una dimensión especial a la operación. El Tesoro brasileño optó por una estructura 'best efforts', sin condicionantes comerciales. Es decir, la elección de los ‘bookrunners’ respondió exclusivamente a criterios técnicos: capacidad de ejecución, acceso a inversores y lectura de mercado. “En el segmento soberano institucional, este tipo de mandatos tiene un valor muy relevante porque reconoce la capacidad del banco para interpretar el mercado y ejecutar operaciones complejas”, señala Ramírez.
"En el segmento soberano institucional, este tipo de mandatos tiene un valor muy relevante porque reconoce la capacidad del banco para interpretar el mercado y ejecutar operaciones complejas”
El regreso de Brasil al mercado en euros obligaba además a calibrar con precisión cada etapa del proceso: desde el posicionamiento inicial del crédito hasta el momento de lanzamiento y la estrategia de interacción con inversores.
“La clave era encontrar el equilibrio correcto entre pricing, narrativa y timing”, explica Ramírez. “Había incertidumbre sobre la profundidad de la demanda europea y sobre cuál debía ser el punto de entrada adecuado en un entorno muy volátil”.
En esta línea, destacamos el rol de BBVA dentro del procesos de coordinación entre los equipos de originación, ejecución y distribución global, en un proceso ‘end to end’ que exigía una lectura constante del mercado y de la sensibilidad de los inversores durante toda la colocación.
La operación arrancó con niveles orientativos construidos a partir de comparables soberanos y referencias cruzadas con la curva en dólares. Conforme avanzó la colocación, la demanda permitió ajustar progresivamente los niveles hasta superar los 16.000 millones de euros en órdenes.
Pero el verdadero examen llegaba después del cierre. El comportamiento muy estable de los bonos en el mercado secundario confirmó que el pricing había logrado equilibrar los objetivos del emisor con las expectativas de los inversores, una prueba decisiva en una operación de esta visibilidad.
Europa gana espacio
El regreso de Brasil al mercado en euros apunta además a una tendencia más amplia en la financiación internacional. Aunque el dólar estadounidense sigue siendo la principal divisa para los emisores latinoamericanos, el mercado en euros gana relevancia como fuente complementaria de liquidez y diversificación.
“Estamos viendo un interés creciente de emisores brasileños por acceder al mercado europeo”, afirma Ramírez, responsable de BBVA CIB Brasil. “La existencia de una referencia soberana sólida facilita además el camino para futuras emisiones corporativas e institucionales”.
“Estamos viendo un interés creciente de emisores brasileños por acceder al mercado europeo”
La operación deja así una referencia que trasciende al propio país. La reapertura de la curva soberana brasileña en euros contribuye a facilitar el acceso de emisores corporativos e institucionales brasileños al mercado europeo, al reforzar la referencia soberana en esta divisa y ampliar la visibilidad del riesgo Brasil entre inversores internacionales.
Para BBVA, el mandato consolida además su posicionamiento en un segmento donde la presencia global, el conocimiento local y la capacidad de ejecución son diferenciales cada vez más relevantes. En un mercado más selectivo y sofisticado, operaciones como la de Brasil ponen también a prueba la capacidad de las entidades para interpretar el mercado y ejecutar con precisión.