Cómo la IA está transformando la financiación de los centros de datos
La carrera por desarrollar la capacidad de computación necesaria para la inteligencia artificial está transformando la forma de financiar los centros de datos en Estados Unidos. A medida que los proyectos ganan en tamaño, exigen mayores inversiones y se desarrollan cada vez más por fases, los promotores necesitan soluciones de financiación flexibles, capaces de adaptarse a unas necesidades de capital que evolucionan con el proyecto y, al mismo tiempo, de garantizar su ejecución en plazos cada vez más ajustados.
Algunos de los mayores proyectos representan ya programas de inversión de varios miles de millones de dólares, con múltiples edificios y periodos de construcción que se prolongan durante años. En lugar de financiar un único activo con una fecha de finalización definida, los promotores pueden tener que financiar el desarrollo progresivo de todo un campus, al que se va incorporando nueva capacidad por etapas.
Como consecuencia, el modelo de financiación debe ser capaz de evolucionar al mismo ritmo que el propio proyecto.
Financiar un proyecto desarrollado por fases
Un gran campus de centros de datos rara vez se desarrolla de una sola vez. Los promotores pueden comenzar por la adquisición del terreno y la construcción de las infraestructuras necesarias para preparar el emplazamiento, antes de abordar los primeros edificios. A partir de ahí, pueden ampliar progresivamente la capacidad en función de la evolución de la demanda. Cada fase plantea sus propias necesidades de capital, hitos de construcción y retos operativos. En este contexto, la flexibilidad financiera adquiere una importancia cada vez mayor.
“Hace cinco años, el tipo de proyecto de centro de datos que se planteaba era muy diferente”, explica Michael Lardieri, responsable de Institutional Client & Financial Sponsors en BBVA Estados Unidos. “Hoy hablamos de campus que pueden requerir inversiones de miles de millones de dólares y cuyo desarrollo se estructura en varias fases. Esto cambia la forma en que los promotores planifican sus necesidades de capital y lo que esperan de sus bancos”.
La financiación pasa así a formar parte de una estrategia de desarrollo a largo plazo, en lugar de limitarse a una única operación. Promotores y entidades financieras deben anticipar en qué momento será necesario disponer del capital, cómo se integrarán las nuevas fases con las ya desarrolladas y de qué manera deberá evolucionar la estructura de financiación a medida que el proyecto avance desde la construcción hasta su entrada en funcionamiento.
La velocidad está cambiando las reglas del juego
Al mismo tiempo, el rápido crecimiento de las infraestructuras vinculadas a la inteligencia artificial está acortando cada vez más los plazos de desarrollo de los proyectos.
La disponibilidad de terrenos adecuados, capacidad eléctrica, equipamiento y recursos para la construcción es limitada y está sometida a una fuerte demanda. Una vez asegurados estos elementos, cualquier retraso en el resto del proceso puede traducirse en costes significativos. La financiación no es una excepción.
Para los promotores, no basta con tener acceso al capital. También necesitan la seguridad de que la financiación estará disponible en los plazos que marca el proyecto. Las operaciones de mayor envergadura pueden exigir importantes compromisos de financiación y la coordinación de varias entidades, mientras el resto del desarrollo continúa avanzando en paralelo.
“Los clientes no solo quieren saber si hay capital disponible”, señala Lardieri. “También quieren tener la certeza de que podrán disponer de él cuando el proyecto lo requiera. A medida que el mercado ha ido ganando velocidad, esa capacidad de cumplir los plazos se ha vuelto cada vez más importante”.
El activo no puede analizarse de forma aislada
Las infraestructuras y servicios necesarios para el funcionamiento de un centro de datos también tienen un peso cada vez mayor en las decisiones de financiación. El suministro eléctrico es el ejemplo más evidente. Las grandes instalaciones destinadas a la inteligencia artificial requieren una enorme capacidad energética, y los plazos para asegurar ese suministro pueden condicionar tanto el calendario de construcción como el momento en el que debe movilizarse el capital.
"El reto no reside únicamente en movilizar el volumen de capital necesario."
Esta misma lógica se extiende, no obstante, a otros elementos del proyecto, como la conectividad, la ejecución de las obras, los compromisos con los clientes o la planificación de futuras ampliaciones.
Para las entidades financieras, esto implica que analizar la financiación requiere comprender cada vez mejor cómo se desarrollará el proyecto en su conjunto.
Financiar la próxima fase de crecimiento
Se espera que la inteligencia artificial siga impulsando importantes inversiones en infraestructuras digitales. Para acompañar este crecimiento, la financiación deberá evolucionar al mismo ritmo que un sector en rápida transformación.
El reto no reside únicamente en movilizar el volumen de capital necesario, sino también en adaptar la financiación a proyectos cada vez más grandes, desarrollados en varias fases y sujetos a plazos cada vez más exigentes.
Para los promotores y las entidades financieras, esta nueva realidad está convirtiendo la financiación de los centros de datos en un ámbito cada vez más dinámico dentro del sector de las infraestructuras.