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Empresas 26 febrero 2026

"Fruit Logistica 2026: un agroexportador resiliente que acelera hacia un modelo más tecnológico e inteligente"

Los pasados 4 y 5 de febrero, Berlín volvió a convertirse en el punto de encuentro global del sector hortofrutícola con una nueva edición de Fruit Logistica. Más allá de las cifras de asistencia o del dinamismo comercial habitual en esta feria, la sensación compartida entre productores, exportadores, tecnólogos y financiadores fue clara: el sector de fruta fresca atraviesa un buen momento y, además, lo hace con una hoja de ruta muy definida. Estamos ante una industria que combina resiliencia, profesionalización e innovación creciente. Y esa combinación no es casual.

Para nosotros, la participación en este tipo de eventos es fundamental. Nos permite tomar el pulso real del mercado y medir el apetito por nuestro país y por nuestras empresas en un entorno verdaderamente global. Fruit Logistica es el escenario ideal para identificar nuevas tendencias en genética e innovación, especialmente en un contexto donde las compañías buscan constantemente eficiencias que les permitan asegurar la sostenibilidad del negocio a largo plazo. La necesidad de ganar productividad, reducir incertidumbre y proteger márgenes está acelerando decisiones estratégicas. Además, la feria brinda algo especialmente valioso: la posibilidad de reunirnos directamente con los principales tomadores de decisiones del sector y conocer de primera mano sus planes futuros de inversión. Esa conversación directa nos permite anticiparnos a sus necesidades y trabajar para superar sus expectativas.

En un contexto global marcado por la incertidumbre geopolítica, las tensiones logísticas y la volatilidad climática, la fruta fresca demuestra una notable capacidad de adaptación. A diferencia de otras industrias más expuestas a ciclos bruscos de demanda, el agroexportador hortofrutícola se apoya en tres pilares que refuerzan su estabilidad:

  • Diversificación, tanto en mercados de destino como en calendarios productivos y en el mix de productos.
  • Inversión constante, especialmente en logística, tecnología poscosecha, trazabilidad y eficiencia operativa.
  • Capacidad de adaptación, frente a cambios regulatorios, exigencias fitosanitarias o alteraciones climáticas.

La tecnología ya no es un complemento, es el núcleo del negocio

Si algo confirmó esta edición es que la tecnología ha dejado de ser un elemento accesorio para convertirse en infraestructura crítica del negocio agrícola y exportador. La innovación se articuló en torno a dos grandes ejes.

  1. Mejora varietal y genética adaptada al nuevo clima: La inversión en nuevas variedades más resistentes al estrés hídrico, al calor, a plagas y enfermedades es una respuesta directa a la volatilidad climática. La genética se consolida como una herramienta estratégica para proteger rendimientos, estabilizar la calidad y asegurar el suministro.
  2. Digitalización y monitorización avanzada del cultivo: Drones, sensores, imágenes satelitales, aplicaciones especializadas en riego, nutrición o sanidad vegetal, y plataformas integrales de trazabilidad y control de calidad están redefiniendo la gestión agrícola.

La tendencia es inequívoca: más datos, mejor capacidad de decisión y menos incertidumbre en la explotación. El agricultor y el exportador operan cada vez con mayor visibilidad sobre su negocio.

Inteligencia artificial: eficiencia, rentabilidad y gestión del riesgo

En muchas conversaciones con expositores y empresas tecnológicas emergió un mensaje recurrente: la inteligencia artificial ya ofrece aplicaciones concretas y medibles.

Las oportunidades se concentran en cuatro grandes áreas:

  • Eficiencia de costes, mediante la optimización del riego, la fertilización, los tratamientos o la planificación de la mano de obra.
  • Mejor acceso a clientes y mercados, gracias a modelos de predicción de demanda, segmentación comercial y gestión dinámica de precios.
  • Maximización de la rentabilidad, con recomendaciones sobre qué cosechar, cuándo hacerlo y a qué destino enviar cada lote para minimizar mermas y optimizar logística.
  • Anticipación de riesgos, a través de modelos de alerta temprana sobre clima, sanidad vegetal, calidad o incidencias en la cadena de suministro.

No se trata de una promesa futura, sino de soluciones ya en fase de implementación. La inteligencia se integra progresivamente en cada decisión operativa.

Fruit Logistica 2026: un agroexportador resiliente que acelera hacia un modelo más tecnológico e inteligente

Una oportunidad clara para acompañar la modernización del agro

Para BBVA, la lectura es positiva y estratégica. Estamos ante un sector que combina crecimiento, internacionalización e inversión sostenida.

Esto abre espacios claros de acompañamiento en cuatro ámbitos clave:

  • Financiación de procesos de modernización tecnológica.
  • Soluciones vinculadas a eficiencia y sostenibilidad.
  • Instrumentos de gestión de riesgos climáticos y operativos.
  • Apoyo a la expansión internacional de compañías exportadoras.

La transformación tecnológica del agro no es únicamente un reto productivo; es también una oportunidad financiera y de acompañamiento estratégico.

Un sector con rumbo definido

Fruit Logistica 2026 ha mostrado un agroexportador en buen momento, con una resiliencia estructural sólida y un rumbo claro: más tecnología, más datos y más inteligencia para competir en un entorno cada vez más exigente.

En un mundo donde la incertidumbre es la norma, el sector hortofrutícola demuestra que invertir en profesionalización, innovación y anticipación del riesgo no solo protege el negocio, sino que lo posiciona para crecer.

Acompañar esa evolución es, sin duda, una de las grandes oportunidades para el sector financiero en los próximos años.