Cerrar panel

Cerrar panel

Cerrar panel

Cerrar panel

Javier Rodríguez Soler: “Los bancos tienen una oportunidad única para ayudar a definir el futuro de las finanzas digitales”

Durante su participación en la conferencia Digital Banking de American Banker  en Orlando, el responsable global de Sostenibilidad y Corporate & Investment Banking de BBVA compartió su visión sobre cómo el dinero digital, la inteligencia artificial y la interoperabilidad están transformando los servicios financieros.

El dinero se está volviendo programable.

Lo que comenzó como una conversación sobre criptomonedas ha evolucionado hacia algo mucho más amplio: la modernización de la propia infraestructura financiera. Desde los pagos y la gestión de tesorería hasta la inteligencia artificial y las carteras digitales, los bancos se están preparando para un futuro en el que el dinero se mueve más rápido, opera de forma continua e interactúa cada vez más con sistemas inteligentes.

El auge de las ‘stablecoins’, los depósitos ‘tokenizados’ y las finanzas ‘on-chain’ suele presentarse como una historia tecnológica. Sin embargo, para Javier Rodríguez Soler representa algo mucho más relevante: la siguiente etapa en la evolución de la infraestructura financiera.

A principios de junio, American Banker incluyó a Javier Rodríguez Soler en su lista ‘Most Innovative People in Finance’, que reconoce a los líderes que están contribuyendo a definir el futuro de los servicios financieros a través de la innovación y la transformación.

"La verdadera innovación no es solo la velocidad"

En su opinión, el dinero digital representa mucho más que una innovación tecnológica.

“La tecnología está disponible. Los casos de uso están ahí. Lo que importa ahora es cómo nos organizamos en torno a ello. La cuestión ya no es si esto sucederá; sino cómo participamos en ello”, afirmó Rodríguez Soler al debatir sobre la transición del sector de la experimentación a la adopción.

La conversación en torno a los activos digitales ha madurado significativamente en los últimos años. Lo que antes se percibía principalmente como una tendencia tecnológica se está convirtiendo cada vez más en un debate sobre el futuro de la infraestructura financiera y sobre cómo las entidades financieras pueden generar más valor para sus clientes.

El dinero entra en una nueva etapa

Uno de los temas centrales de la conversación fue el creciente papel de las ‘stablecoins’ y los depósitos ‘tokenizados’.

Aunque a menudo se analizan conjuntamente, Rodríguez Soler explicó que cumplen funciones diferentes y se sustentan en distintos modelos de confianza. Las ‘stablecoins’ aportan interoperabilidad y eficiencia entre redes digitales, mientras que los depósitos ‘tokenizados’ mantienen las protecciones y el marco regulatorio asociados a la banca tradicional.

Rodríguez Soler señaló que los depósitos tokenizados conservan muchas de las características que los clientes ya valoran en las relaciones bancarias tradicionales, mientras que las ‘stablecoins’ pueden desempeñar un papel importante a la hora de facilitar el movimiento de dinero a través de los ecosistemas digitales.

Más que centrarse en qué modelo terminará imponiéndose, defendió que la prioridad de la industria debe ser construir un sistema financiero en el que diferentes formas de dinero digital puedan operar conjuntamente de forma fluida.

Iniciativas como Proyecto Ágora, que reúne al Banco de Pagos Internacionales (BIS), bancos centrales e instituciones financieras, reflejan el creciente interés del sector por la interoperabilidad.

En relación con la interoperabilidad, Rodríguez Soler subrayó que el éxito a largo plazo del sector dependerá de la capacidad de las distintas redes, instituciones y formas de dinero digital para trabajar juntas de manera fluida.

Los avances regulatorios recientes, entre ellos el Reglamento sobre Mercados de Criptoactivos (MiCA) en Europa y la GENIUS Act en Estados Unidos, también están contribuyendo a sentar las bases para una adopción institucional más amplia.

Otros ponentes coincidieron en la importancia de la interoperabilidad y la claridad regulatoria, señalando que el enfoque del sector se ha desplazado de demostrar que la tecnología funciona a crear los estándares y marcos necesarios para una adopción a gran escala.

Transformar la innovación en eficiencia

Más allá de los propios activos digitales, Javier Rodríguez Soler considera que la mayor oportunidad reside en modernizar la infraestructura que sustenta la actividad financiera.

Muchos procesos bancarios siguen dependiendo de complejos sistemas de conciliación, ciclos de liquidación lentos y soluciones operativas diseñadas para otra época. La infraestructura financiera digital tiene el potencial de simplificar estos procesos y mejorar la eficiencia tanto para los bancos como para sus clientes.

"La verdadera innovación no es la velocidad por sí misma. Se trata también de eliminar fricciones, simplificar procesos y facilitar una mayor actividad económica", observó Rodríguez Soler durante un debate sobre cómo la infraestructura digital puede mejorar la eficiencia en el sistema financiero.

Esta transformación resulta especialmente relevante para la gestión de tesorería y liquidez, donde las organizaciones demandan cada vez más visibilidad en tiempo real y un acceso más rápido al capital. A medida que los sistemas financieros avanzan hacia una operativa 24/7, las empresas tendrán una mayor flexibilidad para gestionar su liquidez, sus garantías y sus posiciones de caja.

En comparación con anteriores avances tecnológicos que transformaron sectores enteros, Rodríguez Soler señaló que una mayor eficiencia podría comprimir algunas fuentes de ingresos actuales, aunque, en última instancia, permitirá una actividad económica, un volumen de transacciones y una innovación significativamente mayores.

La confianza se convierte en una ventaja competitiva

Aunque la tecnología está acelerando el cambio, la confianza será cada vez más importante.

A medida que las ‘stablecoins’, los depósitos ‘tokenizados’ y las carteras digitales se integran en los servicios financieros cotidianos, los clientes seguirán confiando en instituciones capaces de ofrecer seguridad, certidumbre regulatoria y relaciones sólidas.

“Independientemente de la tecnología que exista detrás, los clientes siguen necesitando a alguien en quien confiar”, afirmó Rodríguez Soler al debatir sobre el papel que seguirán desempeñando los bancos en un ecosistema financiero cada vez más digital.

También destacó la creciente convergencia entre la inteligencia artificial y el dinero digital. A medida que la IA evoluciona desde proporcionar información hacia la ejecución de acciones, la infraestructura financiera deberá ser capaz de soportar formas de comercio cada vez más automatizadas.

"Independientemente de la tecnología que exista detrás, los clientes siguen necesitando a alguien en quien confiar"

Este modelo emergente, conocido como ‘agentic commerce’ o comercio autónomo impulsado por IA, podría permitir que sistemas inteligentes inicien y completen transacciones dentro de parámetros definidos, generando nuevas oportunidades para empresas y consumidores.

Los panelistas coincidieron en líneas generales en que la inteligencia artificial y la infraestructura financiera digital evolucionan de forma paralela, lo que crea nuevas oportunidades para la automatización, los pagos y las experiencias de cliente que resultaban difíciles de conseguir con los sistemas tradicionales.

La transición hacia el dinero digital todavía se encuentra en sus primeras etapas. Sin embargo, para Rodríguez Soler la dirección es cada vez más evidente.

Las ‘stablecoins’, los depósitos ‘tokenizados’, la inteligencia artificial y las redes interoperables no son tendencias independientes. Juntas apuntan hacia un sistema financiero más conectado, eficiente y programable que el actual.

El reto para los bancos no es determinar si ese futuro llegará, sino cómo contribuirán a construirlo.