Qué son los ‘stakeholders’ y cómo influyen en la estrategia empresarial
Los ‘stakeholders’ son actores clave en la evolución de cualquier organización, incluidos los entornos financieros. Identificarlos y gestionarlos de forma estratégica permite anticipar riesgos, fortalecer las relaciones y orientar la planificación hacia objetivos sostenibles. Su influencia impacta en la asignación de recursos, la reputación y la competitividad, factores esenciales para garantizar la estabilidad y el crecimiento en mercados dinámicos.
En la gestión empresarial moderna abundan los anglicismos y conceptos que se han incorporado progresivamente al lenguaje cotidiano. Uno de ellos es el término ‘stakeholder’, que se traduce como “parte interesada”. Pero ¿qué significa realmente “parte interesada”? ¿Quiénes son estas personas dentro de una organización? ¿Cuál es su alcance y qué papel desempeñan en la toma de decisiones?
¿Qué es un ‘stakeholder’?
“Un 'stakeholder' es cualquier actor que afecta o se ve afectado por las decisiones de la empresa”, afirma Joaquín Danvila, profesor de MBA con especialización en finanzas en la EAE Business School. “Su importancia radica en que condicionan la viabilidad y la evolución del negocio: influyen en la asignación de recursos, la reputación, la regulación, la demanda y la ejecución operativa. Gestionarlos bien es gestionar riesgos y oportunidades”, añade.
La primera referencia formal del concepto apareció en 1984, en el Instituto de Investigación de Stanford, gracias al filósofo R. Edward Freeman, quien acuñó el término. Su propósito inicial era destacar a todos aquellos colectivos que, además de los propietarios o administradores, mantenían algún tipo de relación con la organización.
La naturaleza de estas relaciones implicaba que dichos actores podían influir de diversas formas tanto en la operativa como en la trayectoria general de la entidad. Desde su origen, el concepto se ha adaptado constantemente para ajustarse a las dinámicas empresariales contemporáneas. “Entre los 'stakeholders', por tanto, podemos encontrar a los propietarios y accionistas, así como a los proveedores y a las empresas”, explican los expertos de Esic University.
¿Por qué son importantes?
Un ‘stakeholder’ sirve principalmente para aportar los recursos vitales, como capital, mano de obra o materiales, indispensables para la operativa diaria. Su influencia puede ser decisiva, ya que sus opiniones y acciones pueden determinar el éxito o el fracaso de cualquier iniciativa, además de afectar directamente la reputación corporativa.
Tipos de ‘stakeholders’
El concepto de ‘stakeholder’ dentro de una empresa varía según el sector en el que opere y el negocio que realice, así que irán sumando grupos de interés u otros. “Es importante, desde la dirección estratégica, establecer cuáles son y así resulta más efectivo proponer campañas y acciones específicas para proyectar lo que se desea a cada uno de estos”, afirma Danvila.
La clasificación de los ‘stakeholders’ es esencial para la gestión estratégica de una empresa. En cada compañía puede variar según el sector o las prioridades de cada negocio. Diferenciar estos grupos permite asignar recursos, establecer prioridades y adaptar la comunicación y la estrategia empresarial.
Clasificación por relación y estructura
En la gestión de las partes interesadas, la clasificación más básica distingue dos grandes categorías según su relación con la empresa:
- Grupos internos: accionistas, empleados y directivos. Forman parte de la estructura formal de la compañía, por lo que sus intereses están directamente vinculados a los resultados del negocio.
- Grupos externos: se encuentran fuera del organigrama, pero mantienen una interacción constante o perciben los efectos de las operaciones empresariales. Entre ellos están los clientes, proveedores, reguladores (como entidades públicas) y la comunidad donde la empresa opera.
Clasificación por nivel de dependencia
Esta división se basa en la importancia funcional para la supervivencia y operación diaria:
- Grupos primarios: su participación es esencial para la viabilidad financiera y la continuidad del negocio a corto plazo. Incluyen a clientes (generan ingresos), empleados (aportan productividad) e inversores (proveen capital).
- Grupos secundarios: no son indispensables para la operación diaria, pero tienen una fuerte influencia sobre la reputación y el entorno social o político. Entre ellos se encuentran los medios de comunicación, las ONG y la sociedad en general.
Comprender y categorizar a los grupos de interés permite a la dirección enfocar sus esfuerzos estratégicos y optimizar la asignación de recursos. Este proceso se basa en tres variables interconectadas: influencia, interés y poder.
Ejemplo de un ‘stakeholder’ en una startup tecnológica
Para entender mejor esta distinción, imaginemos una nueva startup que desarrolla una tecnología inédita y requiere instalar una planta de ensamblaje en las afueras de una ciudad. El éxito del proyecto atrae a un gran inversor que aporta capital inicial.
En este caso pueden identificarse tres grupos de interés principales: el inversor, la comunidad local y los organismos reguladores
- El inversor ángel
Cuando un inversor ángel inyecta capital inicial en la startup, su rol se define de la siguiente manera:
- Relación: grupo interno, ya que su capital está directamente vinculado al éxito del negocio.
- Dependencia: grupo primario, pues sin su financiamiento inicial la empresa no podría operar.
Su nivel de influencia es alto y su interés también, lo que lo convierte en un ‘stakeholder’ estratégico que debe gestionarse de manera prioritaria.
- El organismo regulador
Un organismo regulador encargado de supervisar licencias, impuestos o normativas de seguridad es un ente más complejo:
- Clasificación por relación: es un grupo externo, ya que no forma parte de la estructura interna, sino que interactúa desde la Administración Pública.
- Clasificación por dependencia: generalmente se considera primario por su poder legal. Sus requisitos de cumplimiento son obligatorios y esenciales. Sin embargo, su interés no es el éxito económico de la empresa, sino el cumplimiento legal.
Aunque su objetivo no es económico, su poder de influencia condiciona el ritmo y alcance del proyecto.
- La comunidad local
La comunidad cercana al emplazamiento físico de la startup que puede verse afectada por ruido o tráfico se clasifica así:
- Clasificación por relación: es un grupo externo, pues solo se relaciona con la empresa a través de las consecuencias de su actividad.
- Clasificación por dependencia: es un grupo secundario. Aunque su descontento puede generar quejas y, potencialmente, dañar la reputación (influir), su participación no es fundamental para la operación, la generación de ingresos ni la viabilidad financiera directa de la startup.
Una gestión inadecuada de este grupo podría generar conflictos sociales y dañar la imagen de la empresa.
Conclusión del caso:
Este ejemplo muestra cómo cada ‘stakeholder’ tiene un nivel diferente de poder e interés. Los inversores y los reguladores deben gestionarse de forma prioritaria por su impacto directo en la operación; la comunidad, aunque secundaria, requiere atención constante para mantener la licencia social para operar.