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‘Stablecoins’ bancarias, el siguiente paso en la confianza digital

En un ecosistema financiero en el que el dinero está cada vez más digitalizado, las criptomonedas estables desarrolladas por bancos pueden ser el puente que conecte el dinero físico con el mundo digital con garantías de liquidez y seguridad para el usuario. Esta figura combina la innovación más disruptiva con la solidez jurídica del dinero bancario.

Las criptomonedas surgieron en entornos tecnológicos muy disruptivos que exploraban cómo democratizar el acceso a los servicios financieros, pero cuentan con una gran volatilidad; para reducirla, se idearon las criptomonedas estables, que están vinculadas a una moneda fiduciaria, otro activo de valor como el oro o un algoritmo que gestiona su precio.

Con ellas, las empresas emisoras demostraron el potencial del dinero ‘tokenizado’ para proponer nuevos modelos de transferencia, liquidez y gobernanza. Pero ante la ausencia de un respaldo institucional formal, la confianza en estos proyectos depende de la transparencia que estas empresas quieran ofrecer, de sus capacidades técnicas y de solvencia, y de la percepción del mercado.

Con la creación de marcos normativos como MiCA en Europa o GENIUS en Estados Unidos, las autoridades regulatorias han sentado las bases para que entre en juego el respaldo institucional y las entidades financieras puedan explorar el desarrollo de ‘stablecoins’ respaldadas por sus propios activos. Aquí, cada ‘token’ representa una unidad de valor garantizada por una institución cuya estabilidad ha sido probada a lo largo del tiempo.

Ventajas de las ‘stablecoins’ bancarias

Las ‘stablecoins’ emitidas por bancos combinan la innovación del dinero digital con la confianza y estabilidad propias del sistema bancario. Su principal valor diferencial no está solo en la tecnología que utilizan, sino en el marco institucional y de supervisión en el que se apoyan.

  • Confianza institucional y protección al usuario. Cada ‘stablecoin’ bancaria representa una obligación respaldada por una entidad financiera supervisada, cuya solvencia y gestión del riesgo están sometidas a estrictos controles regulatorios. Esto significa que su valor no depende únicamente de unas reservas concretas, sino de la solidez global del banco emisor y del marco jurídico en el que opera. Esta combinación refuerza la protección del usuario, reduce el riesgo de prácticas opacas y aporta una mayor seguridad, especialmente en momentos de tensión en los mercados.
  • Conversión garantizada a dinero tradicional. Los bancos tienen la capacidad y la obligación de convertir su dinero digital en dinero fiduciario de forma inmediata. Esta garantía de conversión refuerza la estabilidad de las ‘stablecoins’ bancarias y ofrece al usuario la tranquilidad de poder recuperar su dinero en cualquier momento, sin depender de condiciones de mercado o de la viabilidad de un proyecto concreto.
  • Integración natural con los servicios financieros. Al tratarse de dinero bancario en formato digital, estas criptomonedas estables pueden integrarse fácilmente con cuentas corrientes, pagos, cobros y servicios de tesorería. Esto facilita su uso tanto para particulares como para empresas, y permite que el dinero digital conviva sin fricciones con los sistemas financieros actuales.
  • Impulso a la adopción del dinero digital. La confianza es un elemento clave para que el dinero digital se adopte de forma generalizada. Los bancos cuentan con una relación consolidada con millones de clientes y con una reputación construida a lo largo del tiempo, lo que puede facilitar que las ‘stablecoins’ bancarias se conviertan en un instrumento accesible y comprensible para un público amplio.

Principales usos

Las ‘stablecoins’ emitidas por bancos abren la puerta a múltiples aplicaciones prácticas dentro de una economía cada vez más digitalizada.

  • Pagos y transferencias internacionales más ágiles: Permitirán realizar pagos globales en segundos, sin esperas ni costes asociados a los sistemas tradicionales. Esto facilita operaciones corporativas, remesas o pagos entre países en tiempo real.
  • Liquidación eficiente entre empresas e instituciones: Las compañías podrán utilizarlas para gestionar su tesorería, optimizar sus flujos de caja y reducir los tiempos de compensación en transacciones de alto volumen, lo que garantizará un valor estable y disponer de liquidez inmediata.
  • Integración con servicios digitales y plataformas emergentes: Al estar reguladas y ser plenamente líquidas, podrán interoperar con sistemas de ‘tokenización’, comercio electrónico o entornos financieros digitales, actuando como un puente seguro entre el dinero tradicional y nuevas infraestructuras tecnológicas.
  • Interoperabilidad entre sistemas financieros y digitales: Las criptomonedas estables bancarias pueden actuar como una capa de conexión entre infraestructuras financieras tradicionales y nuevos entornos digitales. Al estar diseñadas para operar dentro de marcos regulados, facilitan la interacción entre sistemas bancarios, plataformas tecnológicas y soluciones basadas en ‘blockchain’. De esta forma, el dinero digital puede fluir de forma segura y eficiente entre distintos ecosistemas.

Ante estas ventajas y potencial de uso, el sector financiero está impulsando su desarrollo de forma conjunta. Apostar por ‘stablecoins’ compartidas permite evitar la fragmentación del sistema y facilita su uso tanto para las empresas como para los particulares, que no tendrían que moverse entre múltiples soluciones distintas. Este enfoque de colaboración entre bancos ayuda a simplificar los pagos y mejora la interoperabilidad entre sistemas.

Así, las ‘stablecoins’ bancarias podrían representar una evolución natural del dinero en la era digital, ya que amplían el sistema financiero y lo adaptan a nuevas formas de intercambio de valor bajo los principios de confianza, estabilidad y protección al usuario. A medida que la economía avanza hacia modelos cada vez más digitalizados, la banca puede liderar esta transformación como garante de seguridad y liquidez.