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La pesca del atún rojo de almadraba, un arte milenario que surca las aguas del coronavirus

El pasado abril arrancó, un año más, la campaña del atún rojo salvaje en las almadrabas de la costa gaditana donde se captura la especie a su paso por el Estrecho. Con las debidas medidas de higiene y seguridad, este arte de pesca milenario resiste a la crisis sanitaria y se reinventa para atender las necesidades de sus consumidores.

El Estrecho de Gibraltar es un enclave privilegiado por donde el atún rojo peregrina en dirección al Mediterráneo para desovar después de pasar el invierno en el Atlántico. Un periplo que se da entre los meses de abril y mayo, y que las almadrabas (un sistema de pesca conformado por redes verticales) del litoral gaditano han sabido aprovechar a lo largo de sus 3.000 años de historia. La larga trayectoria de Gadira, comercializadora en exclusiva de las almadrabas de Tarifa, Zahara de los Atunes y Conil, y la calidad del producto, gracias a la alimentación libre y variada del atún salvaje, son suficientes para surcar las aguas del coronavirus.

Con las debidas medidas de higiene y seguridad, la campaña de 2020, a punto de finalizar, ha capturado más de mil toneladas de atún rojo salvaje, de las cuales 480 toneladas serán reservadas para su venta en el mercado nacional. El resto de capturas serán exportadas a su principal mercado en el continente asiático, el japonés, y a los distintos países europeos, donde se comercializa tanto a través de distribuidores como con restaurantes particulares. “Estamos preparados para atender la demanda de los restaurantes, nuestros principales clientes, en el momento que puedan abrir”, afirma Andrés Jordán, gerente de Gadira. Aunque con más retraso que otros años, esperan poder despachar los pedidos gracias a la conservación del atún en ultracongelado (-60ºC) que mantiene intactas las propiedades del atún salvaje de almadraba.

“Por la COVID-19 nos hemos tenido que reinventar”

Asimismo, este año han activado por primera vez la venta ‘online’ de productos frescos por la gran demanda de los clientes que normalmente se desplazaban hasta la costa gaditana para degustar este manjar en estado fresco; algo que este año no podrán hacer debido a las restricciones de movilidad del estado de alarma. “Por la COVID-19 nos hemos tenido que reinventar”, reconoce Andrés Jordán tras explicar que están buscando la manera de hacer pedidos pequeños de tan solo 2 o 3 kg, ya que el envío de atún en ultracongelado solo está disponible para cantidades superiores a 10 kg. “Estamos estudiando trabajar con hielo seco que conserva fresco el atún a una temperatura de -80º C durante el transporte”, afirma.

Atún rojo de almadraba - Sacha Hormaechea

Las algas invasoras y la contaminación amenazan la pesca del atún

Más allá de la crisis provocada por el coronavirus, este arte de pesca fijo lleva años lidiando con la amenaza de las comunidades del alga ‘rugulopterix okamurae’ que almacenan los buques portacontenedores en sus tanques de agua para hacer contrapeso. “Cuando las sueltan invaden las redes y perjudica a la pesca”, lamenta Jordán. La Organización de Productores Pesqueros de Almadraba (OPP51), que agrupa a las almadrabas gaditanas de Zahara, Tarifa y Conil, también ha advertido del problema que supone esta especie para las campañas venideras. “El alga invasora inquieta mucho a día de hoy al sector almadrabero”, señala el presidente de la OPP51, Diego Crespo.

A largo plazo, es la contaminación del medioambiente y de las aguas en particular la que pone en riesgo a esta actividad pesquera. En Gadira apelan a ser responsables con nuestras acciones cotidianas para así preservar el medioambiente y alterar lo menos posible el planeta. “No sabemos con precisión cómo afectará el cambio climático a largo plazo, pero tendrá incidencia. Un aumento de las temperaturas de las aguas puede poner en riesgo la migración del atún rojo por la costa gaditana”, explica.

En Gadira miran al futuro con esperanza y celebran la flexibilización de las cuotas de captura, establecidas por el plan de recuperación del atún de almadraba en 2005, que ha repercutido positivamente en las ventas del mercado nacional. “En los últimos años hemos experimentado un incremento de ventas de aproximadamente el 20%”, estima Jordán. En concreto, la ampliación de las cuotas, posible gracias a la evidencia científica de que la especie se está recuperando, les ha permitido capturar en 2020 aproximadamente 1.040 toneladas de atún rojo, frente a las 960 toneladas del pasado año.

La participación de Gadira en el libro ‘Raíces’ de Joan Roca, escrito por el periodista Ignacio Medina e ilustrado por Sacha Hormaechea, es otra buena razón para el optimismo al situar al atún rojo de almadraba como uno de los veinte productos más reconocidos de la despensa española. El gerente de Gadira se refiere a la “experiencia inolvidable” de participar en este proyecto gastronómico patrocinado por BBVA: “Todos conocemos la trayectoria de Joan Roca y lo que El Celler de Can Roca representa para la gastronomía. Para nosotros ha sido un orgullo haber podido mostrar a Joan Roca este arte de pesca milenario tan significativo para la provincia de Cádiz”.

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