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Análisis Sectorial 20 dic 2022

Nearshoring, oportunidad histórica para México en comercio exterior

Cadenas productivas

Diego López Tamayo, economista senior de BBVA México, detalla en el artículo ‘Nearshoring: Optimismo vs realidad de la economía mexicana’, publicado en el periódico El Economista, las razones por las que este término ha cobrado relevancia durante la pandemia del Covid-19, así como la oportunidad histórica que representa para México y el impacto que podría generar para la economía del país.

López señala que la guerra comercial entre Estados Unidos y China impulsó el nearshoring como un mecanismo para relocalizar la producción de las empresas estadounidenses en regiones más cercanas de ese país que se aceleró por la pandemia del Covid-19 reestructurando las cadenas productivas, “poniendo en evidencia los riesgos de concentrar etapas clave de procesos productivos en regiones que se vuelven de difícil acceso cuando las redes de comercio se ven obstaculizadas”.

Para el autor, otro factor que propició la incorporación del nearshoring fue “el conflicto Rusia-Ucrania que ha provocado que empresas de países occidentales busquen reducir su dependencia de países involucrados desde una perspectiva geopolítica”. Para el economista todo este contexto internacional ha propiciado entre las economías tanto en Asia como en Latinoamérica una búsqueda por atraer esa producción.

La guerra comercial entre Estados Unidos y China impulsó el nearshoring como un mecanismo para relocalizar la producción de las empresas estadounidenses en regiones más cercanas.

Es así como López destaca que la ubicación geográfica de México, al ser parte de la geografía de América del Norte, así como integrante de un tratado comercial como el T-MEC, hace que el país tenga una oportunidad histórica para ser parte de “esta reubicación de procesos productivos” y señala que la manufactura mexicana es una de las más competitivas a nivel global, en especial de la industria pesada y eso da como resultado que México se ubique “en lo más alto en la clasificación de competitividad, sólo después de China”.

De acuerdo con el economista senior de BBVA México, el análisis muestra que México sí ha tenido una mayor demanda por esta relocalización, sin que esto signifique que está liderando el sector, pues esta mayor demanda de producción que ha salido de China desde 2018, “se ha quedado en países vecinos del gigante asiático como Vietnam, Taiwán o Singapur” y “se puede argumentar que las ganancias de México por nearshoring se están quedando por debajo de lo que debería obtener”.

En su artículo López hace énfasis en un ejercicio de simulación realizado por el área de Estudios Económicos de BBVA México en el Informe “Situación Regional Sectorial” 2S22 en el que se analizó el impacto que hubiera tenido el crecimiento económico del país de haber “recibido la totalidad de flujos comerciales que han salido de China desde 2018”, dando como resultado que la economía mexicana habría tenido un crecimiento de “1.42% anualmente, y no -0.40%; la manufactura habría crecido alrededor de 7% anualmente, en vez de 0.69%; y sectores de alta relevancia como Comercio Mayorista y Transportes hubieran duplicado su crecimiento anual en este periodo”.

Aun con la contundencia del análisis, el economista advierte que probablemente México no esté preparado para recibir esa cantidad de capitales y un claro ejemplo es lo que sucede con el acceso a la electricidad. López detalla que la simulación para este rubro demostró que el nearshoring habría incrementado en 25% la demanda eléctrica contra el 2020, “requiriendo un crecimiento anual de 1.64% entre 2018-2020, lo cual contrasta con el crecimiento anual de -0.3% en este periodo” y reitera que la construcción de infraestructura eléctrica ha caído desde 2019, derivado también de proyectos de inversión cancelados o pospuestos.

En conclusión, para López es fundamental que el país se prepare para ganar terreno en la relocalización, aumentando su capacidad de generación de electricidad y “la modernización de la infraestructura de transmisión y distribución que son sólo el primer paso para convertir a México en un receptor factible”, además de que debe apostar por la generación de energías limpias que son más eficientes en costos y ayudan a mejorar las emisiones, por lo que el país puede y debe aprovechar está oportunidad.

El artículo se publicó en El Economista el 15 de diciembre de 2022 y puede consultarse en este link.