Seguros básicos, colaboración público-privada, incentivos fiscales y digitalización, claves para ampliar el aseguramiento
México necesita avanzar en cambios regulatorios y de política pública para ampliar la inclusión en el aseguramiento de las familias y las pequeñas y medianas empresas, afirmó Ricardo Mange, director general de Seguros BBVA México.
Durante su participación en el panel ‘El CEO mirando al futuro: Claves para acelerar la transformación, impulsar un crecimiento sostenido y resiliente del sector asegurador en México’ dentro del Insurance Revolution México 2026, el directivo sostuvo que la industria debe trabajar con autoridades y legisladores para generar las condiciones que permitan masificar el acceso a los seguros, así como lo han hecho la mayoría de los países de la OCDE.
“Tenemos que lograr que cualquier persona pueda tener un seguro, independientemente de su condición económica, y eso tiene que venir acompañado de cambios en las reglas y en la legislación. No lo podemos hacer solos”, señaló.
El responsable de Seguros BBVA México identificó cuatro líneas de acción. La primera consiste en hacer efectiva la obligatoriedad del seguro de responsabilidad civil para los vehículos que circulan por vías públicas y vincular su acreditación con trámites como el emplacamiento o la verificación.
Explicó que el objetivo no es imponer productos complejos, sino garantizar una cobertura mínima que proteja a las víctimas de un accidente y evite una pérdida patrimonial para las familias.
Como segundo punto, propuso desarrollar esquemas público-privados para atender riesgos catastróficos. Estos mecanismos podrían reunir al gobierno, las aseguradoras y el mercado de capitales mediante instrumentos como los bonos catastróficos.
Mencionó como referencia al Consorcio de Compensación de Seguros de España, cuya participación ha sido relevante para responder a eventos de gran magnitud, como las inundaciones registradas en Valencia.
El tercer frente es establecer estímulos fiscales focalizados que faciliten la contratación de seguros en hogares de menores ingresos o ubicados en zonas expuestas a desastres naturales. Para las pymes, consideró necesario incentivar coberturas que les permitan mantener la continuidad de sus operaciones después de una catástrofe.
El cuarto punto consiste en avanzar hacia una regulación proporcional y digital que reconozca plenamente la contratación, la firma y la acreditación por medios electrónicos.
“Necesitamos que todo lo digital y todo lo electrónico sea aceptado, que no perdamos un juicio porque no podemos demostrar que el cliente firmó mediante un enlace. Son cosas básicas que tenemos que impulsar”, dijo.
Servicios sencillos y comprensibles
El ejecutivo añadió que la transformación de la industria requiere simplificar el servicio y modificar la manera en que las aseguradoras se comunican con sus clientes.
Advirtió que el sector utiliza con frecuencia un lenguaje excesivamente técnico, lo que dificulta la comprensión de las características, exclusiones y alcances de las pólizas.
Por ello, consideró que las compañías deben ofrecer servicios digitales sencillos que permitan contratar una cobertura, consultar sus condiciones o modificar elementos como el deducible y la suma asegurada desde el canal que cada cliente prefiera.
“Primero debe estar el servicio y después los productos. Tenemos que hacer que todo sea sencillo, fácil y entendible”, afirmó.
El directivo comparó la evolución que requiere el sector asegurador con la transformación del crédito al consumo. Recordó que hace algunos años los créditos debían venderse activamente, mientras que ahora los clientes pueden buscarlos, compararlos y contratarlos mediante canales digitales.
En el caso de los seguros, agregó, la tecnología y la inteligencia artificial pueden automatizar procesos, mejorar la atención y ofrecer asistencia permanente. No obstante, destacó que las personas continuarán siendo el principal elemento diferenciador entre las compañías.
“La tecnología va a jugar un papel muy importante como habilitador, pero la diferencia estará en las personas que están detrás de ella y en las decisiones que tomen sobre productos, servicios y atención al cliente”, expresó.
Inteligencia artificial con confianza
En el panel, moderado por Marcelo Hernández, director general de HSBC Life México, también participaron Salvador Alonso, de Seguros Banorte, y Carlos González, de Sura México.
González coincidió en que la inteligencia artificial debe ayudar a las aseguradoras a comprender mejor a sus clientes, personalizar sus ofertas y transformar los procesos de venta, operación y atención de siniestros. Añadió que esta tecnología también puede fortalecer la detección de fraudes, aunque su adopción debe preservar la transparencia, la supervisión humana y la confianza.
El representante de Sura señaló que la transformación no corresponde únicamente a las áreas tecnológicas. Las compañías, dijo, deben invertir, capacitar a sus equipos y preparar a sus directivos para incorporar estas herramientas en la toma de decisiones.
Alonso advirtió que la hiperpersonalización puede generar efectos adversos si se utiliza para excluir de la cobertura a quienes presentan mayores riesgos. La tecnología, explicó, debe individualizar la experiencia del cliente sin debilitar el principio de mutualidad sobre el que opera la industria aseguradora.
También destacó la responsabilidad de las compañías de proteger los datos y la identidad de sus clientes ante el uso creciente de información en los procesos de suscripción y gestión de riesgos.
Los participantes coincidieron en que la inteligencia artificial será determinante para desarrollar seguros más simples, accesibles y relevantes. Su adopción, señalaron, deberá acompañarse de la colaboración entre empresas, autoridades y legisladores, así como de criterios que preserven la confianza y la función social del seguro.