BBVA mide y comparte con sus clientes el análisis del riesgo físico climático
BBVA mide y comparte con sus clientes el análisis del riesgo físico climático. Para ello, el banco utiliza metodologías propias a través del proyecto BBVA Adapta, una herramienta interna que permite evaluar el riesgo físico climático de su cartera de forma granular y prospectiva. Este análisis genera métricas y visualización espacial para las áreas de riesgos y negocio.
BBVA Adapta permite disponer de una visión homogénea de la exposición al riesgo físico en los distintos mercados donde opera la entidad. BBVA ya comparte este análisis con sus clientes de empresas e institucionales para ayudarles a comprender cómo estos riesgos pueden afectar a sus activos y operaciones, facilitar la identificación de medidas de adaptación y resiliencia y orientar la planificación de futuras inversiones.
"El riesgo físico climático ya tiene un impacto sobre la economía real y afecta de forma diferente según el territorio, el sector y el tipo de activo. Contar con metodologías propias nos permite comprender mejor esa exposición, gestionarla y acompañar a nuestros clientes en la adopción de medidas para reducir la vulnerabilidad de sus operaciones", afirma Antonio Blanco, responsable de Riesgos Climáticos y de Sostenibilidad de BBVA.
El riesgo físico climático se divide en dos categorías: el riesgo agudo -que está asociado a eventos extremos como inundaciones, incendios o tormentas- y el riesgo crónico, que corresponde a cambios graduales, como el aumento de la temperatura, la alteración de las precipitaciones, la escasez de agua o la subida del nivel del mar. Esta clasificación está recogida en los estándares del Consejo Internacional de Normas de Sostenibilidad, (International Sustainability Standards Board o ISSB).
Del riesgo climático al impacto económico
El riesgo físico climático afecta a la economía mediante canales directos e indirectos. En el plano microeconómico puede provocar daños sobre carreteras, fábricas, viviendas, redes eléctricas o cultivos. También puede interrumpir la actividad de empresas e infraestructuras y alterar las cadenas de suministro, con efectos sobre proveedores, precios y plazos de entrega.
A escala macroeconómica, estos fenómenos pueden reducir la actividad y la productividad, presionar los precios, aumentar la vulnerabilidad de sectores como la agricultura, la energía, el transporte o el turismo y elevar el coste o limitar la disponibilidad de los seguros en determinadas zonas.
La medición del riesgo físico climático resulta compleja y exigente en datos, ya que combina tres elementos: proyectar los peligros climáticos; calcular la exposición de activos y operaciones en base a su localización; y entender su vulnerabilidad o capacidad de respuesta.
BBVA Adapta desarrolla modelos internos de previsión de peligros climáticos bajo distintos escenarios y los combina con geolocalización de los activos expuestos —como infraestructuras, instalaciones, cultivos, actividades económicas o carteras hipotecarias— y características de dichos activos que determinan su vulnerabilidad. Este enfoque permite estimar posibles daños, interrupciones de actividad y pérdidas de valor, así como identificar diferencias entre sectores, territorios y horizontes temporales.
La adaptación, un reto de financiación
El aumento de los impactos asociados al cambio climático plantea también un reto de financiación para la adaptación. Los flujos de financiación en adaptación climática han aumentado, pero son claramente insuficientes. Las cifras recientes se sitúan entre 65.000 y 75.000 millones de dólares anuales, a nivel global, frente a unas necesidades de entre 310.000 y 365.000 millones de dólares por año en los países en desarrollo para 2035.
Más allá de 2030, el reto se intensifica, estimando necesidades globales de entre 500.000 millones y 1,3 billones de dólares al año, dependiendo del grado de ambición, lo que supone multiplicar por 8, o incluso por 20, los niveles actuales.
Reducir esta brecha requiere no sólo movilizar más financiación, sino también facilitar que empresas y administraciones identifiquen, prioricen y estructuren inversiones en resiliencia. En este contexto, el análisis del riesgo físico climático se convierte en una herramienta clave para transformar el conocimiento de la exposición en decisiones de inversión y financiación.
BBVA banco global de la COP31
BBVA ha anunciado recientemente su participación como banco global (Global Banking Partner) de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP31) que se celebrará del 9 al 20 de noviembre en la ciudad de Antalya (Turquía). A través de esta alianza, la entidad trabajará junto a la presidencia de la cumbre climática y Naciones Unidas para seguir impulsando la financiación de la transición energética y acelerar la implementación de soluciones hacia una economía baja en carbono.