Cerrar panel

Cerrar panel

Cerrar panel

Cerrar panel

Infraestructuras 20 may 2026

¿Qué son las infraestructuras resilientes y por qué marcarán el futuro urbano y energético?

Las infraestructuras resilientes están diseñadas para garantizar la continuidad de la sociedad frente a riesgos climáticos crecientes. Combinan la ingeniería avanzada con la capacidad de adaptación dinámica para anticipar, resistir y recuperar la operatividad ante fenómenos meteorológicos extremos o fallos sistémicos.

¡Suscríbete a nuestra 'newsletter' semanal de sostenibilidad!

La resiliencia climática implica la capacidad de los sistemas sociales, económicos y ambientales para gestionar los impactos del clima, minimizar daños y recuperar funciones esenciales. Hoy en día, resulta clave ante vectores de presión y transformación como el cambio climático, la urbanización acelerada y la transición energética.

El avance del calentamiento global ya afecta a activos físicos y cadenas de suministro, por lo que no se trata de un riesgo lejano. En este contexto, una infraestructura sostenible y resiliente no solo debe ser respetuosa con el medioambiente. También debe afrontar los riesgos que puedan surgir a lo largo de toda su vida útil sin perder su utilidad de forma inaceptable.

Según un informe de la Comisión Europea sobre financiación para la resiliencia climática, los fenómenos meteorológicos extremos podrían reducir el PIB de la Unión Europea hasta un 7% en 2100 si no se adoptan medidas adicionales de adaptación.

Qué son las infraestructuras resilientes y por qué marcarán el futuro urbano y energético

Por ello, mejorar e invertir en infraestructuras resilientes otorga una mayor competitividad económica de cara a los cambios que provoque el cambio climático en el mundo, y, más concretamente, en la economía. No solo es una cuestión técnica, sino que es cada vez más un elemento más crítico para la competitividad económica.

Infraestructuras resilientes vs. robustas: principales diferencias

Es habitual confundir robustez con resiliencia, pero representan enfoques distintos ante el riesgo de que le suceda algo a una infraestructura.

  • La robustez se centra en la resistencia estructural, es decir, en la capacidad de una construcción para soportar una carga o impacto sin romperse.
  • La resiliencia va un paso más allá al integrar estrategias de adaptación dinámica.

La robustez busca mantener un equilibrio estático, mientras que la resiliencia contempla los sistemas como entes dinámicos que evolucionan y aprenden de su respuesta ante una crisis. Así, las infraestructuras resilientes tienen procesos de preparación y capacidad de transformación para volver a operar con rapidez.

Infraestructura robusta vs infraestructura resiliente
Aspecto Infraestructura robusta Infraestructura resiliente
Objetivo principal Resistir impactos o cargas Adaptarse, recuperarse y seguir operando
Enfoque Resistencia estructural Adaptación dinámica
Funcionamiento Estático Flexible y evolutivo
Respuesta ante una crisis Soportar el daño sin colapsar Recuperar rápidamente la funcionalidad
Capacidad de aprendizaje Limitada Aprende y mejora tras eventos extremos
Gestión del riesgo Prevención física Prevención + adaptación + transformación
Ejemplo Infraestructura diseñada para soportar terremotos Redes inteligentes capaces de reorganizarse
Relación con el clima Resiste eventos concretos Se adapta a fenómenos climáticos cambiantes

Como explica Elvira Calvo, responsable de Transformación Sostenible del Negocio de BBVA, y Pilar Más, economista principal de BBVA Research, la adaptación de los sectores ante el cambio climático va a darse principalmente en las infraestructuras. “En Europa, el capital privado encuentra oportunidades en la resiliencia de infraestructuras y sistemas energéticos, la agroindustria y el agua, junto con el creciente papel del sector asegurador en la gestión del riesgo climático. Este patrón se replica, con matices, en otros mercados a nivel global”, aseguran.

¿Qué estándares definen una infraestructura resiliente? Normativas y métricas clave

Para que una infraestructura sea considerada resiliente debe seguir marcos técnicos estrictos. El informe de la Comisión Europea citado con anterioridad señala la importancia de crear métricas estandarizadas para evaluar el rendimiento de los activos.

En este ámbito, las normas ISO (como la ISO 14090 sobre adaptación al cambio climático) y los estándares de la oficina técnica de la Comisión Europea son referencias que garantizan que las inversiones sean comparables y transparentes. Además, el uso de taxonomías, como la taxonomía de resiliencia de la Climate Bonds Initiative, ayuda a los inversores a identificar qué proyectos cumplen realmente con los criterios de adaptación.

Otros criterios a tener en cuenta son los que refleja la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de Naciones Unidas en su investigación. Dividen los criterios de medición en dos grupos, uno anterior a las infraestructuras y uno posterior para determinar cómo han respondido a desastres climáticos:

  • Indicadores de acciones: desastre, respuesta, recuperación, mitigación y preparación.
  • Indicadores de respuesta: resistir, absorber, adaptarse, transformarse y recuperarse.

Aunque medir esa resiliencia de las infraestructuras supone un desafío en construcción, la combinación de los distintos indicadores permite establecer un marco muy sólido para entender varios aspectos, que van desde cómo sobreviven estas redes a los impactos climáticos hasta cómo evolucionan para afrontar un futuro incierto.

¿Por qué invertir en infraestructuras resilientes reduce riesgos económicos?

Invertir en resiliencia es una oportunidad con retornos económicos claros, no debe entenderse como un gasto defensivo. Como estima el informe de la Comisión Europea, en lugares como Estados Unidos, un dólar invertido en resiliencia y preparación ante desastres ahorra 13 dólares en impactos económicos, daños y costes de limpieza tras el evento.

Los beneficios de estas inversiones se dividen en el llamado triple dividendo:

  1. Pérdidas evitadas: protección directa de activos y reducción de reparaciones costosas.
  2. Desarrollo económico: estimulación de la innovación y mejora de la eficiencia operativa.
  3. Beneficios sociales y ambientales: cohesión comunitaria y protección de ecosistemas.

A nivel global, invertir 1,8 billones de dólares en resiliencia climática entre 2020 y 2030 podría generar beneficios netos de 7,1 billones de dólares, como especifica la Comisión Europea.

Calvo y Más explican que la oportunidad de inversión existe, “pero activarla requiere transformar la ambición política y los marcos estratégicos en proyectos financiables, escalables y replicables”. En este sentido, resulta clave que estos proyectos tengan capacidad de movilizar inversión privada a gran escala. Además, subrayan que “esto implica avanzar de forma coherente en varios frentes: disponibilidad y uso de datos, planificación y gobernanza público-privada, marcos regulatorios e instrumentos financieros que faciliten la movilización de capital”.

La Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres recopila algunos proyectos llevados a cabo en todo el mundo en los que existe una colaboración público-privada de inversión y acción. Por otro lado, algunos de los puntos de inversión que recoge el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España son:

Qué son las infraestructuras resilientes y por qué marcarán el futuro urbano y energético

Ejemplos reales de infraestructuras resilientes en energía, agua y ciudades

Existen casos concretos donde la resiliencia ya está protegiendo la economía y la sociedad:

  • ‘Smart grids’ (Redes inteligentes): empresas como Cleco en EE. UU. están invirtiendo masivamente para mejorar la resiliencia de la red eléctrica ante tormentas, y así asegurar que el suministro no se interrumpa.
  • Parques inundables: en los Países Bajos, iniciativas como el ‘Wave of Twente’ o el cierre del Afsluitdijk utilizan infraestructuras que permiten gestionar el exceso de agua sin dañar las zonas residenciales o industriales circundantes.
  • Puertos y activos digitales: el proveedor danés TDC Net ha implementado medidas para proteger sus activos digitales críticos contra inundaciones, garantizando la conectividad en situaciones de crisis.
  • Generación de energía: en Filipinas, la Energy Development Corporation realiza inversiones extensas para blindar sus activos de generación contra eventos meteorológicos extremos.

Principios del diseño de las infraestructuras resilientes: tecnología y naturaleza de la mano

El diseño de la nueva generación de infraestructuras se basa en la integración de cuatro pilares fundamentales:

  1. Mantenimiento predictivo: es un criterio esencial que debe integrarse en la gestión de activos. Mediante sensores y análisis de datos se pueden identificar vulnerabilidades antes de que ocurra un fallo, extendiendo la vida útil de la infraestructura.
  2. Digitalización y redes inteligentes: el uso de herramientas digitales permite una respuesta en tiempo real ante fallos sistémicos. La digitalización facilita que las redes de transporte o energía sean flexibles y capaces de reorganizarse automáticamente tras un impacto.
  3. Soluciones basadas en la naturaleza: el diseño resiliente incorpora humedales, cubiertas vegetales urbanas y restauración de paisajes como barreras naturales. Estas soluciones no solo controlan inundaciones o reducen el calor extremo, sino que generan beneficios como la biodiversidad y la captura de carbono.
  4. Colaboración público-privada: ningún actor solo puede asegurar la resiliencia total. El modelo debe ser mixto, donde el sector público actúe como anclaje y mitigador de riesgos, mientras el privado aporta innovación y capital.

La construcción de infraestructuras resilientes puede entenderse como una prioridad estratégica. Aquellas regiones y empresas que logren anticiparse y adaptar sus activos físicos obtendrán una ventaja competitiva decisiva en un mercado global cada vez más expuesto a la incertidumbre climática.

Preguntas frecuentes sobre infraestructuras resilientes

¿Qué son las infraestructuras resilientes?

Son sistemas diseñados para anticipar, resistir y recuperarse de eventos climáticos extremos o fallos operativos, garantizando la continuidad de servicios esenciales.

¿Por qué son importantes las infraestructuras resilientes?

Permiten reducir riesgos económicos, proteger activos estratégicos y asegurar el funcionamiento de sectores clave como energía, transporte o agua.

¿Qué diferencia hay entre resiliencia y robustez?

La robustez se centra en resistir impactos, mientras que la resiliencia incluye adaptación, recuperación y mejora tras una crisis.

¿Invertir en resiliencia es rentable?

Sí. Diversos estudios indican que cada dólar invertido en resiliencia puede generar hasta 13 dólares en ahorro en daños y costes futuros.

¿Qué ejemplos existen de infraestructuras resilientes?

Incluyen redes eléctricas inteligentes, parques inundables, sistemas de protección digital o infraestructuras energéticas adaptadas a fenómenos extremos.