Tecnologías para regenerar el capital natural: innovación al servicio de la naturaleza
Las tecnologías para regenerar el capital natural están impulsando una nueva era de innovación ambiental. Drones, sensores, inteligencia artificial y modelos predictivos se integran en proyectos globales que restauran ecosistemas, preservan la biodiversidad y fortalecen la resiliencia climática.
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Proteger y conservar el capital natural es una de las principales metas de las organizaciones internacionales. Así lo refleja el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, aprobado en diciembre de 2022. Con la vista puesta en 2050 y persiguiendo la armonía con la naturaleza, este acuerdo establece como primera meta “la conservación y gestión efectiva del 30% de la superficie terrestre y de la superficie marina, mediante una red de áreas protegidas”, lo que se considera vital para el futuro de la humanidad salvaguardar las tierras y aguas continentales, así como las zonas oceánicas y costeras del mundo.
En este sentido, el Protected Planet Report 2024, elaborado de manera bienal por el SDG Knowledge Hub, determina que ya son 51 países y territorios que cumplen con este criterio de cobertura en tierra, mientras que 31 ya lo superan en zonas marinas. A pesar de ello, solo el 17,6% de la tierra y las aguas continentales y el 8,4% de las áreas oceánicas y costeras están actualmente protegidas y conservadas, lo que supone una brecha entre lo necesario y lo alcanzado. Mientras los países siguen esforzándose por la protección y la restauración ecológica, los retos del cambio climático aumentan la necesidad de regenerar y salvaguardar el capital natural.
¿Qué es el capital natural y por qué es vital restaurarlo?
El capital natural es todo aquel recurso o servicio generado por la naturaleza y que permite la vida de las especies que habitan la Tierra, incluidos los seres humanos.
Como concreta Fernando Silla Cortés, doctor en biología y profesor titular de la Universidad de Salamanca (USAL), especializado en restauración, servicios ecosistémicos, cambio climático y conservación, el capital natural “se define como los bienes y servicios generados por el funcionamiento de los ecosistemas”. Silla Cortés recuerda que, en este tipo de capital, la biodiversidad juega un papel fundamental.
La pérdida y reducción del capital natural por efectos del cambio climático y de las acciones humanas implica un gran riesgo para la vida, pero también para la economía de las sociedades, ya que supone una disminución de activos tan valiosos como “la regulación de ciclo hidrológico, la conservación del suelo o la polinización, afectando de forma indirecta o directa a la disponibilidad de recursos”.
Teniendo esto en cuenta, la restauración ecológica es fundamental para salvaguardar el futuro de todas las especies, incluida la humana. Esta regeneración del capital natural, como apunta Silla Cortés, implica un conjunto de procesos con un mismo objetivo: “la recuperación de estructura y función de un ecosistema que ha sido perturbado o degradado”.
El valor de la restauración ecológica se recoge en las 'Directrices y criterios para la restauración ecológica en España', elaboradas por MITECO, al concretar que se ha consolidado “como una herramienta esencial para revertir la pérdida de biodiversidad, mejorar la resiliencia de los ecosistemas frente al cambio climático y garantizar el bienestar humano”.
En el contexto actual donde la explotación y degradación de los entornos persisten, la contaminación permanece y el cambio climático se acrecenta, la tecnología supone una aliada para restaurar el capital natural.
| Capital natural: recursos y servicios ecosistémicos | |
|---|---|
| Elemento | Qué aporta |
| Biodiversidad | Equilibrio ecológico y resiliencia |
| Agua | Regulación del ciclo hidrológico |
| Suelo | Producción de alimentos y almacenamiento de carbono |
| Polinización | Mantenimiento de cultivos y especies vegetales |
| Ecosistemas marinos | Protección costera y biodiversidad oceánica |
Cómo la inteligencia artificial impulsa la conservación ambiental
Ante la necesidad global de frenar el cambio climático y de garantizar la conservación de recursos naturales, la tecnología es cada vez más clave. No se trata solo de actualizar la tecnología, sino de potenciar la capacidad internacional para controlar, medir, predecir y potenciar procesos naturales gracias a la innovación verde.
“La tecnología bien aprovechada puede proporcionar herramientas poderosas para apoyar y mejorar los esfuerzos de restauración de los ecosistemas”, recoge el medio tecnológico y científico WIRED.
Entre las posibilidades tecnológicas sobre los ecosistemas terrestres destacan:
- Los sistemas de medición medioambiental, que sacan partido a satélites, drones y sensores remotos para extraer datos de valor sobre indicadores clave como la pérdida de biodiversidad o la degradación del suelo.
- Los modelos predictivos o de predicción ecológica que, combinados con ‘big data’ y ‘machine learning’, permiten aprender de la información existente para planificar la restauración de ecosistemas, simulando los cambios en los paisajes y en las condiciones ambientales.
- Las tecnologías de reforestación y reparación, como equipos de agricultura de precisión, que aumentan la eficiencia y eficacia de las labores de regeneración ambiental.
Respecto a los sistemas puramente acuáticos, el doctor Silla Cortés resalta el impacto positivo de la tecnología orientada a “monitorizar la calidad de las aguas, así como la utilizada para mejorar la depuración de aguas residuales”.
Todas las posibilidades mencionadas están siendo potenciadas por los avances de la inteligencia artificial (IA), que permite procesar información y datos de manera más eficiente que nunca. Tanto que el World Economic Forum considera que se está convirtiendo en “una fuerza poderosa en la conservación de la naturaleza, con aplicaciones que van desde la vigilancia de la fauna salvaje al análisis de ADN ambiental”.
Casos reales: restauración ecológica apoyada por tecnología
Afortunadamente, ya proliferan casos concretos donde la tecnología permite regenerar los ecosistemas y frenar la pérdida de recursos naturales.
En el plano gubernamental e internacional, “uno de los ejemplos probablemente más espectaculares por escala y ambición”, comenta el doctor de la USAL, “es la Gran Muralla Verde en el Sahel”. Este caso, que “combina tecnología (drones y sensores remotos principalmente) con soluciones basadas en la naturaleza (con mucho conocimiento tradicional)”, fue impulsado por la Unión Africana en 2007, con la participación de Naciones Unidas.
Según se recoge en el documento de la Unión Africana, este proyecto pretende restaurar 100 millones de hectáreas de tierras, crear 10 millones de puestos de trabajo y capturar 250 millones de toneladas de CO2 para 2030. Hoy en día, “la ejecución del proyecto roza el 30%”, según datos del mismo medio.
Desde la perspectiva empresarial destaca el caso de Ocean Ecostructures, una compañía tecnológica española especializada en soluciones de restauración marina. Este proyecto, que en 2025 recibió financiación privada para expandirse internacionalmente, persigue la misión de “restaurar los ecosistemas marinos y la biodiversidad a gran escala” para “revitalizar hasta 20.000 espacios marinos de aquí a 2030”. Todo a través de soluciones innovadoras que combinan tecnologías de regeneración, robótica e inteligencia artificial.
Ante estos casos que demuestran que la regeneración ambiental a través de la tecnología ya está en marcha, es necesario recordar que las innovaciones verdes enfrentan desafíos como la falta de financiación, problemas derivados de la propiedad del uso de la tierra, factores como la incertidumbre ante el cambio climático o la interacción con factores bióticos emergentes, como alerta el doctor de la USAL. A pesar de ello, “el futuro es prometedor”, afirma Silla Cortés.
Desde la perspectiva de este experto, la tecnología y el capital natural cada vez van a ir más integrados, “permitiendo generar y procesar una mayor cantidad de la información que es requerida para la optimización en la toma de decisiones”. Sin duda, poner la tecnología al servicio de la naturaleza será determinante para que las siguientes generaciones puedan gozar de una Tierra sana y diversa, con recursos óptimos para la vida.
Preguntas frecuentes sobre tecnologías para regenerar el capital natural
¿Qué es el capital natural?
El capital natural está formado por los recursos y servicios que ofrece la naturaleza, como el agua, los suelos o la polinización, que sustentan la vida y la economía.
¿Qué tecnologías ayudan a regenerar la naturaleza?
Drones, satélites, sensores remotos y modelos de inteligencia artificial permiten medir, predecir y restaurar ecosistemas degradados con mayor precisión.
¿Cómo contribuye la inteligencia artificial a la conservación?
La IA procesa grandes volúmenes de datos ambientales para detectar cambios en la biodiversidad, optimizar la reforestación y analizar el ADN ambiental.
¿Qué proyectos combinan tecnología y restauración ecológica?
Destacan la Gran Muralla Verde en el Sahel y la empresa Ocean Ecostructures, que emplean innovación verde para recuperar ecosistemas terrestres y marinos.