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Economía Digital 23 may 2016

América Latina impulsa la economía colaborativa

La economía colaborativa ha pasado a formar parte de nuestro día a día casi sin darnos cuenta. Desde la forma en que preparamos nuestras vacaciones hasta la manera en la que nos desplazamos dentro de nuestra propia ciudad, ha evolucionado en los últimos años tras el imparable proceso de digitalización en el que se ve envuelto el sector servicios.

El IE Business School junto con el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN), miembro del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo, han elaborado el I Informe Economía Colaborativa en América Latina, donde presentan este nuevo marco económico como una parte necesaria para la formación de la Cuarta Revolución Industrial.

María Sobrino Ruiz, subdirectora de Estudios e informes de la CNMC, y Antonio Maudes Gutiérrez, director del Departamento de Promoción de la Competencia, definen este nuevo término en el informe como “el conjunto de actividades económicas y sociales en las cuales los agentes ponen a disposición activos, bienes o servicios infrautilizados, sin transferir la propiedad, a cambio o no de un valor monetario, por medio de la participación en plataformas digitales no anónimas y, en particular, empleando internet”.

América Latina se abre hacia el consumo colaborativo

Casi siete de cada diez empresas latinoamericanas creadas a través de este nuevo modelo se encuentran en Brasil, México, Argentina y Perú. Uno de los factores más influyentes en el desarrollo de la economía colaborativa es el aspecto sociocultural. Como apuntan César Buenadicha, especialista líder del FOMIN, y José Luis Ruiz de Munain, consultor de FOMIN, “la mayoría de los países de América Latina y el Caribe han alcanzado un nivel considerable de desarrollo y conocimientos especializados”.

Fotografía de economia colaborativa alquiler coche america latina bbva
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Siete de cada diez empresas latinoamericanas que utilizan la economía colaborativa se encuentran en Brasil, México, Argentina y Perú

Otro indicador clave para conocer el grado de desarrollo de una región es el emprendimiento.  Según el Global Entrepreneurship Monitor, países como Uruguay, Perú y Chile ocuparon en 2014 las primeras posiciones en el ranking  de  países  con  una  mayor  tasa  de  actividad emprendedora en la región. El 26 % de las empresas de economía colaborativa en América Latina está especializado en servicios a empresas. Le sigue de cerca el sector transporte, con un 24 %, y los espacios físicos con un 19 %.

El tipo de actividad que más facilita el desarrollo del consumo colaborativo es el alquiler. La economía del arrendamiento es la más efectiva ya que permite acceder temporalmente a bienes que antes estaban atados a la permanencia de la propiedad.

La mayoría de los países de América Latina y el Caribe han alcanzado un nivel considerable de desarrollo y conocimientos especializados

Crear nuevas formas de economía es el fin principal por lo que se desarrollan las economías colaborativas, según el 69 % de las empresas encuestadas. El 53 % considera que estas iniciativas mejoran la calidad de vida de las personas, y un 50 % opina que la finalidad principal es mejorar la economía local.

El futuro de la economía colaborativa es digital

No es que haya aparecido una nueva forma de negocio, sino que se ha reinventado a través de internet. Lo sorprendente es que la mayoría de estas empresas no poseen un producto en sí, sino que a través de plataformas online unen las necesidades de los consumidores con lo que ofertan los prestadores. Por ejemplo, en palabras de Juan Carlos Arroyo, responsable de la unidad de Captación, Inversiones y Proyecto Nómina de BBVA, “la compañía más popular de contenido, Facebook, no crea contenido, ni la compañía de retail mejor valuada del mundo, Alibaba, maneja inventario”.

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