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Fútbol 29 jun 2018

Argentina-Francia, a la hora del todo o nada

Antes de que comenzara el Mundial, y cuando se hacían los cálculos sobre las posibilidades de enfrentamientos a partir de octavos de final, ni argentinos ni franceses se hubieran elegido. Pero se sabe que a los rivales no se los escoge, simplemente hay que aceptarlos y vencerlos. Entonces, en el único cruce de octavos entre dos seleccionados que ya fueron campeones del mundo, Argentina (en 1978 y 1986) y Francia (en 1998) se encargarán, desde las 11 de la mañana del sábado, de poner en marcha la etapa de eliminación directa del Rusia 2018.

Apenas dos veces se cruzaron por copas del Mundo: en 1930 y en 1978, y en ambas ganó la Argentina; en la primera por 1 a 0 y en la segunda, por 2 a 1. En el Mundial de Uruguay, el gol fue convertido por Luis Monti, mientras que en el campeonato disputado en la Argentina, los goles fueron de Daniel Passarella, de penal, y Leopoldo Luque (un golazo) para el local, y Michel Platini había empatado transitoriamente.

Ahora, cuarenta años después, con Lionel Messi y Antoine Griezmann como abanderados, volverán a enfrentarse.

Llegan al duelo con ánimos diferentes. Si bien el triunfo argentino sobre Nigeria provocó un impulso importante, es innegable que el nivel del equipo en la fase de grupos fue muy pobre. Solo se pueden destacar algunos minutos de buen juego en el comienzo del partido contra Islandia y en todo el primer tiempo ante Nigeria.

Pero en general, el equipo de Sampaoli dejó muchas deudas. De hecho, fue el clasificado a octavos de final con la peor performance, si se tienen en cuenta puntos obtenidos (4) y diferencia entre goles convertidos y recibidos (-2).

Se presume que frente a un equipo que buscará jugar de igual a igual, la Argentina podrá sentirse más cómoda porque no sentirá la obligación de asumir el protagonismo y tendrá la posibilidad de encontrar mayores espacios para desplegarse en ataque.

Si Messi consigue aire para volar, como lo hizo en el primer gol frente a Nigeria, y logra conectarse con sus compañeros de ofensiva, el seleccionado tendrá mayores chances de brillar.

Francia terminó en el primer lugar de su grupo, luego de vencer a Australia (1-0) y a Perú (2-1), y de empatar sin goles ante Dinamarca, con la clasificación ya asegurada. No mostró todo lo que se desprende por los nombres de sus jugadores, pero le alcanzó para llegar a octavos de final.

En la previa del Mundial, cuando se realizó una estimación del valor de los 32 planteles participantes, el seleccionado francés resultó el más caro: si alguien quisiera comprar a los 23 jugadores debería desembolsar 1.654 millones de dólares, mientras que el combinado argentino quedó en el quinto puesto, y costaría 1.085 millones (el 20 por ciento corresponde al valor de la cláusula de rescisión de Messi), según los cálculos del Observatorio de Fútbol del Centro Internacional para el Estudio del Deporte.

Del mismo modo, en una comparación entre las economías de ambos países, Francia le saca amplias diferencias a la Argentina: empezando por el PBI anual, que es cinco veces mayor. También es grande la distancia que hay entre el salario bruto promedio de un trabajador francés contra el de un argentino: 3.600 contra 900 dólares. Y, por tomar un ejemplo, en el ranking que evalúa las condiciones favorables para hacer negocios en el país, Francia se ubica en el puesto 31, mientras que la Argentina recién aparece en el 117.

En la cancha, en donde se terminará definiendo todo, la Argentina presentará un equipo con mucha mayor experiencia y rodaje que Francia. El plantel de Sampaoli tiene el promedio de edad más alto del Mundial, con 28 años, 6 meses y 24 días, mientras que los dirigidos por Didier Deschamps tienen un promedio de 26 años y 4 meses. De hecho, la base argentina está compuesta por jugadores mayores a 30 años (Messi, 31; Mascherano, 34; Enzo Pérez, 36; Armani, 34) y la de Francia, por menores de 27: Mbappé, 19; Dembelé, 21; Pogbá, 25, y Griezmann, 26.

El que gane el duelo del sábado tendrá seis días para preparar el desafío de cuartos de final, en donde se encontrará con el vencedor de la llave que tiene a Portugal y a Uruguay. Obviamente, el morbo futbolero imagina un desafío en tierra rusa entre Messi y Cristiano Ronaldo, para que diriman el trono de máxima estrella mundial, aunque también sería lindo presenciar un choque de rioplatenses. De todos modos, todavía falta para todo eso y se sabe que en fútbol no es bueno contar los pescados antes de sacarlos del agua.

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