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Depósitos Act. 15 mar 2018

¿Qué es el corralito financiero?

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El corralito financiero es una restricción temporal impuesta por un Gobierno que impide la libre disposición del dinero. El objetivo es evitar que los ciudadanos retiren sus ahorros al mismo tiempo pudiendo llegar a hundir el sistema financiero.

Esto quiere decir que, en un momento dado, un cliente se acerca a su sucursal a sacar el dinero que según los contratos que tiene con la entidad puede sacar y le dicen: “no puede sacar sus ahorros por decisión gubernamental”. Tampoco podrá transferirlo al extranjero. ¿Por qué? Fácil, para que no salga dinero en efectivo de los bancos del país.

¿De dónde viene el nombre corralito?

Así es como coloquialmente denominaron los argentinos a la restricción impuesta sobre la disponibilidad de sus ahorros en una crisis que comenzó a finales de 2001 en la República Argentina. Del mismo modo que los corrales impiden que el ganado salga del recinto acorralado, los corralitos impiden que el dinero salga de los bancos del país.

¿Por qué se produce el corralito?

Se puede producir en dos tipos de situaciones. En primer lugar, en situaciones en las que la banca de un país está quebrada. Eso quiere decir que, ni aun convirtiendo todos los activos de los bancos en dinero en efectivo con el que pagar a los diversos acreedores de los bancos, entre los que están los depositantes, tendrían dinero para pagar toda la deuda. Hay un agujero y lo que se trata de ver es cómo se costea ese agujero.

Algunos acreedores cobrarán menos de lo que tenían previsto, salvo que haya un tercero que ponga el dinero, como en un rescate. Lógicamente, mientras tanto, el corralito evita que los depositantes saquen su dinero. Si lo hiciesen, disminuirían la cantidad disponible para pagar el conjunto de las deudas. Entonces, otros acreedores se verían perjudicados. El corralito evita que cobrar sea una cuestión de quién es el más veloz en retirar su dinero.

Es muy habitual que se produzca un corralito en casos en los que existen graves problemas en la economía de un país que atemorizan a la población. Fundamentalmente, la población está atemorizada porque el Estado puede tomar, o puede verse obligado a tomar, decisiones que afecten a sus ahorros.En casos como el griego ha sido muy importante que el banco central, en este caso el BCE, retire la posibilidad de que los bancos griegos pidan prestado más dinero en efectivo. Esa medida ha provocado que las entidades griegas no hayan podido disponer de dinero suficiente como para satisfacer esa mayor retirada de depósitos de lo normal. Venían pidiendo prestado dinero en efectivo al BCE ofreciendo determinados activos en garantía.En segundo lugar, también se puede producir una situación de miedo que justifique el corralito, aunque los bancos sean solventes. Aunque, si se liquidasen los bancos, tuviesen dinero suficiente para pagar a todos sus acreedores, se puede producir un problema de liquidez. El dinero que depositamos en un banco no se mete en una caja a la espera de que vaya el depositante a solicitar que se lo devuelvan. El banco presta ese dinero. Solamente una pequeña parte del dinero que prestan los bancos se mantiene disponible para devolver el dinero que quieran retirar los depositantes. Si todos los depositantes, por miedo, van a solicitar retirar su dinero al mismo tiempo, al banco le será imposible atender sus peticiones.

¿Puede una entidad bancaria negarse al corralito?

Aunque las situaciones en las que se suele imponer un corralito afectan al conjunto de la banca, pueden existir bancos con una mayor holgura que teóricamente podrían ofrecerse a devolver el dinero a sus clientes que lo soliciten. En teoría, eso se podría hacer, en el caso de que se espere que el corralito sea una medida temporal sin consecuencias graves, para reforzar su imagen de banco solvente en el futuro.

Pero la medida está en las manos del gobierno. El gobierno no puede permitir que haya entidades que queden especialmente marcadas por no poder devolver lo prestado, y mucho menos que se produzca una fuga de capitales, ya que, una vez retirado, una buena parte de ese dinero terminaría fuera del país. El gobierno se encarga de imponer el corralito a todas las entidades.

¿Se recuperan al final todos los ahorros?

Depende del tipo de corralito que se produzca. Si el corralito se produce por miedo a una situación que termina por no producirse, lo normal es que los ahorradores recuperen su dinero. Si, por el contrario, aquello que provoca el miedo de los ahorradores es una situación ya materializada o que termina por materializarse, lo más probable es que no recuperen todos sus ahorros.

Normalmente, estas situaciones de pánico suelen venir asociadas a episodios de mucho endeudamiento, tanto que se vuelve insostenible. Si en una economía ni el Estado es capaz de devolver sus deudas, eso puede originar, entre otros efectos, la quiebra del conjunto de la banca del país o, al menos, la quiebra de los bancos con mucha actividad en el país. Pueden sobrevivir firmas que, aunque estén presentes en ese país, tengan la parte más sustancial de sus actividades lejos del país con problemas. Si la deuda se vuelve impagable, lo normal será que los depositantes pierdan parte de su dinero.

Una de las posibilidades a través de las cuales pueden perder su dinero es mediante la conversión de sus ahorros a una nueva moneda que, a continuación, se devalúe. Por ejemplo, imaginemos que un griego tiene 10.000 euros en el banco, y que convierten sus ahorros a un nuevo dracma. Ahora, en lugar de 10.000 euros tendrá 10.000 dracmas. Si, a continuación, el dracma se devalúa un 50%, sus 10.000 dracmas ya no valdrán 10.000 euros, sino solamente 5.000 euros. Habrá perdido una parte de sus ahorros. La devaluación constituye una forma de impago encubierta. Tendría los mismos dracmas, pero valdrán menos y se podrá comprar menos cosas con ellos. Para el que debe dinero, le será mucho más sencillo pagar. Así, por ejemplo, el banco necesitará menos euros para pagar al depositante de nuestro ejemplo, solamente 5.000 euros.

¿Cuándo se acaba el corralito?

Si el miedo a que las deudas que tienen los bancos con sus depositantes, y las deudas en general en el conjunto de esa economía se disipan, lo normal es que el corralito se termine. Si el miedo se materializa, habrá que lidiar con un agujero. Algunas personas que esperaban cobrar su dinero no lo harán. Una vez clarificada la situación, todavía el miedo puede persistir durante algún tiempo si las circunstancias que motivaron que esas deudas no se pagasen persisten. En el momento en que regrese la confianza en que los bancos van a ser capaces de devolver el dinero de los depositantes con plena normalidad, lo lógico es que el gobierno ponga fin al corralito.

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