El sistema tributario peruano incluye impuestos nacionales, como el Impuesto a la Renta y el IGV, así como tributos locales, como el Predial y el Alcabala, y cargas sectoriales en actividades estratégicas. También contempla regímenes especiales para mype y esquemas simplificados que buscan fomentar la formalización y se adaptan a distintos tamaños y tipos de empresas.
Fiscalidad para empresas
Los principales impuestos que afectan a las empresas en España son el Impuesto sobre Sociedades, el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) y el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Conocer su funcionamiento según el tipo de empresa y actividad permite cumplir con las obligaciones fiscales, evitar sanciones y mejorar la salud financiera.
El calendario de impuestos 2026 para empresas en España reúne los vencimientos de IVA, retenciones, pagos fraccionados e Impuesto sobre Sociedades, además de nuevas obligaciones informativas (cobros electrónicos y criptoactivos). Anticipar plazos ayuda a evitar sanciones y tensiones de tesorería.
A partir de febrero de 2026, las entidades bancarias tienen la obligación de comunicar mensualmente a la Agencia Tributaria el volumen de facturación que profesionales y empresas reciben a través de Bizum y de cualquier otro medio de pago electrónico. Esta medida forma parte del refuerzo del control tributario sobre medios de pagos digitales y solo afecta a quienes utilizan esta plataforma para cobrar en el ejercicio de su actividad económica.
El calendario fiscal 2026 para personas morales en México fija las fechas de declaración y pago ante el SAT. Incluye obligaciones como la declaración anual de ISR, pagos provisionales, IVA, DIOT y reportes electrónicos, en un contexto de mayor fiscalización digital y control en tiempo real.
España impulsa el emprendimiento con ventajas fiscales clave: tipos reducidos en el Impuesto de Sociedades, deducciones en el IRPF para inversores, tarifa plana para autónomos y exenciones específicas para startups y micropymes. Estas medidas permiten reducir costes, mejorar la liquidez y fomentar el crecimiento de nuevos proyectos empresariales desde sus primeras etapas.
La formalización empresarial en Colombia implica elegir una figura jurídica, cumplir requisitos legales como el RUT y el registro mercantil, y asumir impuestos según la actividad económica y el régimen tributario.