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De autónomo a empresa: cuándo dar el salto a una sociedad limitada y por qué hacerlo

Dar el paso de autónomo a empresa, especialmente a una Sociedad Limitada (SL), es una decisión habitual cuando un negocio empieza a crecer. El principal atractivo es una fiscalidad más estable y la limitación de la responsabilidad patrimonial. A cambio, implica más obligaciones contables y administrativas. En términos generales, este cambio empieza a ser recomendable a partir de los 40.000 euros de beneficios anuales, de forma orientativa, aunque cada caso debe analizarse de forma individual.

Un profesional se da de alta como autónomo, su actividad se afianza, sus ingresos empiezan a crecer. Hasta que, llegado un cierto punto, se plantea si seguir tributando como trabajador independiente o es preferible constituir una Sociedad Limitada (SL). Este es, de hecho, una de las encrucijadas clásicas en el emprendimiento por cuenta propia.

Cuándo pasar de autónomo a SL y en qué casos compensa

Para el asesor y auditor fiscal Rafael Marquina, la segunda es una opción interesante desde un punto de vista fiscal. Sobre todo, cuando pretendes “reinvertir los beneficios para hacer crecer el negocio o para realizar otro tipo de inversiones”. ¿Cuándo hacerlo? Cada caso es distinto y debe estudiarse de manera cautelosa y personalizada. Pero,  como tendencia general, los beneficios fiscales empiezan a notarse “a partir de los 40.000 euros de beneficios anuales”, apunta Marquina.

Coindice, David Bartrina, miembro de la Comisión Fiscal del Colegio Oficial de Gestores de Cataluña: “El salto a la SL hay que darlo cuando se alcanza la franja de entre 40.000 y 60.000 euros anuales, dado que el IRPF de los autónomos es un impuesto progresivo, mientras el Impuesto Sobre Sociedades tiene unos tipos fijos”.

Situación del negocio Autónomo (recomendado) Sociedad Limitada (SL) recomendada
Nivel de ingresos Ingresos bajos o irregulares Beneficios estables (≈ +40.000 €/año)
Fiscalidad Más favorable con ingresos bajos Más eficiente con ingresos altos
Riesgo del negocio Bajo riesgo económico Riesgo elevado o actividad compleja
Crecimiento previsto Actividad puntual o pequeña Negocio en expansión
Reinversión de beneficios Menor necesidad de reinversión Alta reinversión para crecer
Imagen profesional Actividad individual Mayor credibilidad empresarial
Necesidad de financiación Baja Alta (inversores, bancos)
Complejidad de gestión Baja (gestión sencilla) Alta (contabilidad y obligaciones legales)
Protección del patrimonio No hay separación patrimonial Responsabilidad limitada

En opinión del notario Jesús Benavides Lima, los 40.000 euros son una barrera aproximada y el incentivo fiscal no es el único criterio a tener en cuenta: “Lo idóneo sería, en cualquier caso, informarse en profundidad de las ventajas e inconvenientes de ambas opciones y decidir cuál se adapta mejor a tus necesidades concretas”.

De autónomo a empresa: cuándo dar el salto a una sociedad limitada y por qué hacerlo

Qué implica pasar de autónomo a empresa a nivel legal

  • La ley permite a los profesionales por cuenta propia dejar de tributar a través del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos de la Seguridad Social (RETA) y constituir, como alternativa, “una sociedad de capital que sirva de vehículo para sus actividades”, explica Benavides. Es decir, permite un cambio de forma jurídica por la cual un trabajador pasa de profesional independiente a titular de una empresa.
  • Las sociedades de capital pueden ser de dos tipos: sociedades de responsabilidad limitada y sociedades anónimas. En caso de contar con un único socio fundador, hablamos de sociedades unipersonales. El proceso de constitución de la sociedad es un trámite regulado por el Real Decreto Legislativo número 1, del 2 de julio de 2010.
  • Primer paso: informar del cambio a la Seguridad Social. Puedes darte de baja o modificar los datos de tu registro. El autónomo inscrito como “profesional” que constituya una SL unipersonal pasará a convertirse en administrador y “autónomo societario”, de manera que no causará baja. En cualquier caso, el trámite exige presentar, por vía presencial o telemática, el modelo TA521/5.
  • La mayoría de los autónomos optan por la sociedad limitada. La razón, como explica Benavides, es que “basta con aportar 3.000 euros de capital social para constituir una SL, mientras que una sociedad anónima exige aportar 60.000 euros”. Además, desde la entrada en vigor de la Ley Crea y Crece (Ley 18/2022) en 2022, es posible constituir una Sociedad Limitada con un capital social de tan solo un euro.

Cómo constituir una Sociedad Limitada paso a paso

La ley permite a un autónomo cambiar su forma jurídica y operar a través de una sociedad.

Pasos principales:

  1. Obtener el certificado de denominación social.
  2. Abrir una cuenta bancaria y depositar el capital (mínimo 3.000 €).
  3. Redactar los estatutos sociales.
  4. Firmar la escritura ante notario.
  5. Obtener el NIF e inscribir la sociedad en el Registro Mercantil tras la liquidación de los impuestos correspondientes.

Al dar el paso de autónomo a Sociedad Limitada, la experiencia del profesional cambia de forma tangible en su día a día. Desde el inicio, puede planificar la transición con el acompañamiento de un asesor que le guía en cada trámite —desde la obtención del nombre hasta la inscripción final—, evitando incertidumbre sobre plazos y requisitos.

Una vez constituida la sociedad, el profesional pasa de gestionar de forma individual sus impuestos a contar con una estructura más ordenada, con calendarios fiscales claros y apoyo en la contabilidad, lo que le permite centrarse en hacer crecer su negocio. Además, ante posibles deudas o incidencias, sabe que su patrimonio personal queda protegido en la mayoría de los casos, lo que reduce el riesgo percibido y le da mayor seguridad para tomar decisiones de inversión.

Qué ventajas tiene pasar de autónomo a empresa

  • Desde el punto de vista fiscal, la principal ventaja de constituir una SL es que el profesional pasará de una tributación progresiva, por IRPF, a una de tipos fijos. Si supera la barrera de los 40.000 euros de beneficio anual, puede sustituir un IRPF en la franja del 37% o superior por un Impuesto de Sociedades fijado en el 25%. En algunos casos, las entidades de nueva creación pueden acogerse, en función de su volumen de ingresos, a un tipo inicial del 15%.
  • Otro posible incentivo es que el Impuesto de Sociedades resulta bastante más flexible y permite “aplicar deducciones asociadas a inversiones productivas, como pueden ser las de I+D”, expone Benavides. El profesional puede beneficiarse del trato fiscal favorable que suele reservarse al emprendimiento empresarial.
  • Protección del patrimonio: Las SL limitan las responsabilidades derivadas de un concurso de acreedores, una deuda inasumible o un impago al patrimonio de la propia entidad. Supone una notable diferencia respecto al Régimen de Autónomos, que se rige por el principio de responsabilidad patrimonial universal consagrado en el artículo 1911 del Código Civil español.
  • En este sentido, “un autónomo responde frente a sus deudas y responsabilidades con todo su patrimonio presente y futuro, es decir, con el conjunto de sus actuales propiedades y ahorros más sus ingresos futuros”, detalla Bartrina. En cambio, una sociedad responde con su patrimonio —tradicionalmente a partir de un capital mínimo que puede situarse en torno a los 3.000 euros—, lo que en principio limita la responsabilidad de socios y administradores. No obstante, existen supuestos en los que esta limitación no se aplica, como en casos de responsabilidad de administradores, incumplimientos de obligaciones legales o levantamiento del velo. “Desde el punto de vista de la limitación de riesgos, constituir una sociedad es una decisión inteligente”, añade Bartrina.
Aspecto Ventajas de crear una SL Inconvenientes de crear una SL
Fiscalidad Tipo fijo (25% o inferior) frente a IRPF progresivo Puede no compensar con ingresos bajos
Responsabilidad Limitada al capital de la empresa Puede haber excepciones legales
Crecimiento del negocio Facilita reinversión y escalabilidad Mayor complejidad de gestión
Imagen profesional Mayor credibilidad frente a clientes e inversores Más exigencias formales
Financiación Mejor acceso a inversión y financiación Requiere mayor estructura administrativa
Gestión contable Permite planificación fiscal más flexible Contabilidad obligatoria más compleja
Costes administrativos Posibilidad de optimizar costes a largo plazo Mayor gasto en gestoría y trámites
Obligaciones legales Marco jurídico más estructurado Más obligaciones (registro, cuentas, libros)

Qué desventajas tiene crear una SL

  • “Desde el punto de vista de los costes de gestión, las obligaciones que implica una sociedad son de mayor envergadura”, apunta Benavides.
  • Un autónomo solo está obligado a llevar una contabilidad básica, con un registro actualizado de las facturas que emite y recibe y de las inversiones y gastos deducibles. Muchos autónomos, de hecho, asumen personalmente esta gestión sin recurrir a asesorías o gestorías externas.
  • En cambio, una sociedad de capital, por sencilla que resulte su actividad, exige siempre una contabilidad completa y el envío de las cuentas anuales al Registro Mercantil, tarea que resulta difícil de asumir para muchos profesionales.
  • Se trata de un cambio de escala disuasorio para muchos profesionales, pero tanto Bartrina como Benavides consideran que puede asumirse recurriendo a los servicios de gestores o asesores contables.
  • Viene a ser un pequeño peaje que puede compensar, con creces, el resto de ventajas. Para Marquina, no todos los profesionales están dispuestos a embarcarse en una rutina que implica, obligatoriamente, gestionar el libro de inventario, registros anuales y otros documentos complementarios (libro diario, registro de actas, libro de participaciones sociales…). Este papeleo se complica en el caso de sociedades cuya actividad está sujeta a IVA.
  • En resumen, no hay que perder de vista que pasar de autónomo a empresa implica, en la mayoría de los casos, invertir más tiempo y dinero. Crecer equivale, por definición, a asumir nuevos retos y responsabilidades.

Preguntas frecuentes sobre pasar de autónomo a empresa

¿Cuándo compensa pasar de autónomo a empresa?

Suele ser recomendable a partir de unos 40.000 euros de beneficios anuales, ya que la fiscalidad de una Sociedad Limitada puede resultar más favorable que el IRPF, aunque depende de cada caso.

¿Qué ventajas tiene crear una Sociedad Limitada?

Permite tributar a un tipo fijo, limitar la responsabilidad patrimonial y facilitar el crecimiento del negocio, además de mejorar la imagen frente a clientes e inversores.

¿Qué desventajas tiene pasar de autónomo a SL?

Implica más obligaciones contables, mayores costes administrativos y una gestión más compleja, ya que es necesario llevar una contabilidad completa y cumplir con más requisitos legales.

¿Cuál es la diferencia fiscal entre autónomo y empresa?

El autónomo tributa por IRPF, que es progresivo, mientras que una empresa tributa por el Impuesto de Sociedades, que tiene un tipo fijo, lo que puede resultar más ventajoso con beneficios elevados.

¿Se pierde la condición de autónomo al crear una empresa?

No necesariamente. En muchos casos, el profesional pasa a ser autónomo societario, manteniendo su cotización en la Seguridad Social, pero operando a través de una sociedad.

¿Qué capital se necesita para crear una Sociedad Limitada?

Actualmente, es posible constituir una Sociedad Limitada con un capital social desde 1 euro, aunque tradicionalmente se establecía un mínimo de 3.000 euros.