BBVA impulsa la adopción de la inteligencia artificial desde el talento
La inteligencia artificial es ya uno de los grandes motores de transformación del sector financiero. BBVA ha puesto el foco en cómo las personas la incorporan a su trabajo. Formación, nuevos perfiles internos que impulsan su adopción y una cultura que fomenta la experimentación son algunos de los pilares de una estrategia que busca transformar la forma de trabajar en toda la organización.
Este enfoque refleja la manera en que BBVA está impulsando la adopción de la inteligencia artificial dentro del banco. “La diferencia no la marca la tecnología por sí sola, sino cómo acompañamos a las personas para que se atrevan a hacer las cosas de forma diferente”, señala Aila Jiménez, responsable de Transformación y Data de Talento y Cultura en BBVA. “La tecnología aporta velocidad y capacidad para analizar grandes volúmenes de datos, pero las personas siguen siendo esenciales para aportar criterio, pensamiento crítico o empatía en la toma de decisiones”, añade.
Prácticamente la totalidad de la plantilla del Grupo BBVA tiene acceso a licencias de herramientas de IA generativa, con acuerdos globales con OpenAI y Google. Más de la mitad de los profesionales de BBVA recurren a estas herramientas de forma semanal. En concreto, el uso de ChatGPT asciende a 12 días al mes por empleado, y a cerca de 9 días en el caso de Gemini. Estas métricas muestran mucha homogeneidad entre áreas y países, lo que indica que la adopción está llegando a toda la organización.
Con todo este despliegue, los equipos han identificado ya más de 8.000 casos de uso activos, unos 700 de ellos están considerados casos relevantes por su potencial e interés estratégico, una cifra que sigue creciendo día a día a medida que estas capacidades se incorporan en la organización.
Un ejemplo de aplicación de uno de estos casos en el área de Talento y Cultura es un asistente virtual basado en inteligencia artificial generativa, que acompaña a cada empleado. Con el objetivo de mejorar su experiencia en el día a día, este asistente ofrece respuestas ágiles sobre productos y procesos como retribución flexible, beneficios, desarrollo profesional o nómina. Disponible para los empleados en México y España, el asistente ya gestiona más de 34.000 consultas al mes utilizando más de 2.500 documentos como fuente de conocimiento.
Pero el reto real no es solo desplegar herramientas, sino identificar en qué procesos pueden generar mayor impacto y cómo evolucionan los roles y las capacidades profesionales en este nuevo entorno. Esta visión implica trabajar de forma coordinada en aspectos como la formación, el liderazgo o la cultura organizativa para que la inteligencia artificial se integre de forma natural en los flujos de trabajo de los equipos.
La IA llega al día a día de los equipos
La estrategia del banco se está materializando en iniciativas concretas para acercar estas capacidades a toda la plantilla. Entre ellas destaca el despliegue de ChatGPT Enterprise, que está impulsando nuevas formas de trabajar en áreas como análisis de datos, marketing, desarrollo tecnológico o gestión documental. “En algunos casos, estas herramientas permiten resolver en minutos tareas que antes requerían horas de trabajo, lo que libera tiempo para actividades de mayor valor añadido y facilita que los profesionales se centren en funciones estratégicas”, explica Aila Jiménez.
Actualmente, el banco estima que la automatización de tareas repetitivas mediante estas herramientas permite ahorrar a cada empleado unas tres horas por semana, un tiempo que pueden destinar a actividades de mayor valor estratégico.
Uno de los elementos diferenciales del modelo de BBVA es la creación de perfiles internos que actúan como catalizadores del cambio. Los llamados ‘wizards’ son profesionales de BBVA que impulsan la adopción de la inteligencia artificial en distintas áreas del banco. Cerca de 750 empleados y empleadas del banco participan en esta red, ayudando a identificar nuevos casos de uso, compartir buenas prácticas y acompañar a los equipos en la integración de estas herramientas en sus procesos de trabajo. “Su papel es clave para acelerar la curva de aprendizaje y convertir la inteligencia artificial en una herramienta accesible y útil para toda la organización”, subraya la experta.
La formación contínua sigue siendo una de las palancas esenciales para esta implantación, tanto en competencias técnicas como en habilidades más estructurales como el pensamiento crítico.
BBVA ha impulsado el conocimiento y el uso responsable de la IA generativa en todos los niveles de la organización. Estas formaciones han tenido una acogida extraordinaria en el último año: el curso de Gemini Express ha sido la formación con mayor participación en la historia del banco en su primera semana, con más de 105.000 empleados capacitados a través de este programa. En conjunto, los programas formativos relacionados con inteligencia artificial han superado las 280.000 horas de formación en 2025.
Adicionalmente, más de 90.000 empleados forman parte de la comunidad de práctica, donde no solo comparten conocimiento sino que también impulsan actividades de formación interna como ‘bootcamps’, ‘meetups’ y sesiones de ‘mentoring’. Este ecosistema, que ya ha celebrado 20 eventos globales desde su creación, permite a los profesionales mantenerse en la vanguardia del conocimiento en esta materia.
Cultura y liderazgo para impulsar la transformación
Más allá de la tecnología, BBVA considera que el éxito de esta evolución dependerá en gran medida de la cultura organizativa y del liderazgo. Según explica Aila Jiménez, uno de los retos principales es “crear entornos donde los equipos puedan experimentar con la inteligencia artificial, cada profesional en su área de conocimiento, probar nuevas soluciones, aprender de los resultados y transformar los procesos con ayuda de IA para aumentar la innovación, la calidad y la productividad”. El objetivo final para el banco es medir el éxito por el grado de transformación alcanzado en la organización y en la forma de trabajar de las personas, y tanto por el número de herramientas implantadas.
Porque, en última instancia, el verdadero potencial de la inteligencia artificial no reside solo en la tecnología, sino en cómo las personas la utilizan para transformar su trabajo.