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La economía catalana moderará su crecimiento hasta el 2,5% en 2018 y el 2,3% en 2019

BBVA Research prevé que el PIB de Cataluña mantenga la tendencia de crecimiento, aumentando el 2,5% en 2018 y el 2,3% en 2019. Así lo indica el Servicio de Estudios de BBVA en su último informe ‘Situación Cataluña’, presentado por el economista jefe para España de BBVA Research, Miguel Cardoso, y Xavier Llinares, director Territorial de BBVA. De cumplirse estas previsiones, Cataluña completaría seis años con un crecimiento anual promedio del 2,9%. Asimismo, podrían crearse unos 130.000 empleos en el bienio y la tasa de paro se reduciría hasta el 10% al final de 2019.

Según BBVA Research, la continuidad del crecimiento de la economía catalana se debe principalmente al buen comportamiento de las exportaciones de bienes, al impacto positivo sobre la demanda de la laxitud de la política monetaria y a una política fiscal también más expansiva, y a la reducción de la incertidumbre.

Las exportaciones de bienes, claves para mantener la actividad en el segundo semestre de 2018, seguirán siéndolo en el horizonte de previsión, favorecidas por el crecimiento mundial y, en particular, en la UEM, y por la depreciación del euro respecto al dólar. Así, la ligera ralentización observada en el primer semestre de 2018 podría ser temporal.

Por su parte, el crecimiento del consumo privado y la inversión en maquinaria y bienes de equipo continúa a buen ritmo, apoyados por la reducción de la incertidumbre y una política monetaria que, en un contexto de lenta normalización, permitirá mantener unas condiciones financieras favorables. Asimismo, los Presupuestos Generales del Estado aprobados para 2018 apuntan a un tono más expansivo en la política fiscal. Este aumento del gasto público impulsa la renta de los hogares y, junto al mantenimiento de las condiciones de financiación y la mejora del empleo, favorece al crecimiento de la demanda interna.

Además, el sector de la construcción consolida su recuperación y podría contribuir de manera significativa a la creación del empleo en los próximos años. Esta tendencia positiva se debe a varios factores. Por un lado, se han reducido los desequilibrios generados, durante la crisis, por el exceso de oferta y la limitación al crecimiento de la demanda. Por otro, se observa un aumento en el precio de la vivienda, que supone un impulso a la inversión residencial. Todo ello, favorece el mayor dinamismo del sector.

En este contexto, BBVA Research prevé un crecimiento del PIB de Cataluña del 2,5% para 2018 y del 2,3% en 2019. La economía catalana completaría así seis años de crecimiento anual promedio del 2,9%, seis décimas por encima del crecimiento medio desde 1981.

130.000 nuevos empleos entre 2018 y 2019

De cumplirse el escenario planteado para Cataluña, entre el final de 2017 y el de 2019 se podrían crear unos 130.000 puestos de trabajo, y reducir la tasa de paro hasta el 10% al final de dicho periodo, casi 3 p.p por encima del precrisis.

Sin embargo, la recuperación del empleo no se está produciendo de la misma forma en todas las zonas de la región. Así, se observa un mayor dinamismo en las áreas urbanas de Barcelona y Gerona, mientras que Lérida, Tarragona y las áreas no urbanas se encuentran más lejos de los niveles de afiliación precrisis.

Aunque a finales de 2019 el PIB catalán podría haber recuperado el nivel de antes de la crisis, tanto en términos absolutos como per cápita, el empleo será aún un 5% inferior al máximo alcanzado en la anterior época expansiva.

En este entorno, BBVA Research señala la necesidad de seguir incidiendo en políticas que ayuden a reducir más rápidamente la tasa de desempleo y la temporalidad, así como a mejorar el capital humano.

 

De izquierda a derecha: Miguel Cardoso, economista jefe para España de BBVA Research y Xavier Llinares, director Territorial de BBVA, en la presentación del informe ‘Situación Cataluña’

Escenario de menor dinamismo para la economía catalana

En un contexto donde las perspectivas de crecimiento en Cataluña se mantienen sólidas, diversos factores externos e internos pueden suponer un sesgo a la baja en las previsiones.

Así, el incremento de la demanda interna podría ser menor que en años anteriores. Esta desaceleración se explica principalmente por el agotamiento del empuje ligado a la “demanda embalsada” durante la crisis, así como la pérdida de tracción de los vientos de cola y la normalización progresiva de la política monetaria, que deja de proporcionar impulsos adicionales. Asimismo, el repunte del precio del petróleo de los últimos meses tendrá un efecto negativo sobre la renta disponible de los hogares y los costes de producción de las empresas.

También se observa una ralentización en el crecimiento del sector turístico por el menor dinamismo de la demanda interna y del turismo exterior. En este sentido, la mejora de la percepción de seguridad de otros destinos competidores ha dado lugar al retorno de “turistas prestados” en años anteriores. A esto se añade la pérdida de competitividad por el incremento de los precios de los últimos años.

Además, los acontecimientos ocurridos en Cataluña durante la segunda mitad de 2017 continúan afectando a la actividad y a la ocupación. BBVA Research estima que, en ausencia de los mismos, la economía catalana podría haber creado hasta 30 mil empleos más en el último año.

Finalmente, la incertidumbre en España sobre el tono de la política fiscal hacia 2019 y factores externos como, un aumento adicional del precio del petróleo, el aumento de las tarifas arancelarias o un menor crecimiento en la UEM podrían inducir una desaceleración del crecimiento del PIB regional.

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