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Salud financiera 06 abr 2026

¿Cómo tener una deuda sana sostenible?

Hoy en día, la palabra “deuda” suele generar inquietud y se asocia frecuentemente con problemas financieros. Sin embargo, la deuda en sí misma no es el problema; el verdadero riesgo radica en asumirla sin un análisis estratégico claro. Gestionado de forma responsable, el crédito se convierte en una herramienta poderosa para impulsar el crecimiento financiero. Una deuda se considera saludable cuando sus pagos mensuales no superan entre el 30% y el 35% del ingreso, permitiendo cumplir con las obligaciones sin comprometer los gastos esenciales ni el ahorro futuro.

Aurora Geitel Salgado, directora de Educación Financiera de BBVA México, citó en su artículo "Mantén bajo control tu deuda", publicado en el diario El Financiero, la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (Ensafi) 2023, donde se reportó que el 36.2% de la población adulta tiene algún tipo de deuda. El endeudamiento forma parte de la realidad financiera de una proporción relevante de las personas y puede generar un impacto significativo en la economía personal cuando no se gestiona con criterios de sostenibilidad.

Para la directiva de BBVA México, una planeación financiera sólida es fundamental para reducir la incertidumbre y fortalecer la estabilidad económica. Parte de esa planeación implica evaluar en qué circunstancias el crédito puede incorporarse de manera estratégica, considerando su efecto en el flujo de ingresos, el presupuesto mensual y la capacidad de respuesta ante imprevistos.

Una deuda sana es aquella que se integra al presupuesto sin afectar el gasto esencial ni el fondo de emergencia y puede sostenerse sin generar endeudamiento adicional. Es un compromiso compatible con la liquidez y la capacidad de pago, incluso ante variaciones en los ingresos o gastos. "No toda deuda tiene el mismo impacto en la estabilidad financiera de las personas", destacó y proporcionó la importancia de diferenciar entre:

Deuda saludable o buena: Aquella que aporte beneficios a largo plazo, como el historial crediticio. Entre este tipo de compromisos se encuentran los créditos educativos, hipotecarios o el uso responsable de tarjetas de crédito.

Deuda no saludable o mala: Surge cuando se rebasa la capacidad de pago o se adquiere sin una evaluación adecuada, generalmente para gastos no esenciales. Incluye situaciones como compras impulsivas con tarjeta de crédito, el financiamiento de bienes no esenciales o el uso de un crédito para cubrir otro.

Mantener una deuda saludable no solo favorece la estabilidad financiera, sino que también permite construir un buen historial crediticio. Esto abre la puerta a nuevos préstamos en mejores condiciones, como tasas de interés más bajas o una línea de crédito más amplia.

Antes de adquirir cualquier crédito, es importante analizar tres puntos clave: se puede cubrir la mensualidad con gastos generales, cómo impactará en el presupuesto y permitirá mantener cubiertos los gastos esenciales; esto puede marcar la diferencia entre una decisión financiera sostenible y un desequilibrio a largo plazo.

Salgado resaltó que a través de su área de Educación Financiera en BBVA México, se preocupa por promover una relación sana y responsable con el dinero. Para seguir profundizando en cómo gestionar las finanzas y utilizar el crédito de forma estratégica, es conveniente saber que clientes y no clientes de la institución financiera pueden participar en los talleres gratuitos en línea, donde se encontrarán recursos prácticos y accesibles como el taller “¿Qué es crédito?”, diseñado para ayudar a tomar decisiones informadas y construir un futuro financiero más sólido.