¿Quién sabe más de una persona, sus amigos o internet?
En el marco de la Semana Nacional de Educación Financiera (SNEF 2026), Evelyn Itzel Hernández Landa, especialista en Seguridad de la Información de BBVA México, compartió una lección fundamental para proteger la identidad digital y los recursos financieros. Durante su intervención, explicó que cada historia publicada en redes sociales, cada usuario compartido al jugar en línea o cada fotografía de un boleto para un concierto deja pequeñas huellas a las que denominó “migajas digitales”.
Hernández alertó que mediante la Inteligencia de Fuentes Abiertas (conocida como OSINT, por sus siglas en inglés: Open Source Intelligence), cualquier persona puede recopilar y conectar datos de dominio público sin necesidad de recurrir a técnicas de hackeo. Los ciberdelincuentes aprovechan estas pistas para elaborar mensajes falsos sumamente convincentes, simular problemas con compras o boletos y presionar a las víctimas para que entreguen dinero o códigos de acceso.
Los niveles de prevención ante fraudes financieros
Para hacer frente a la ingeniería social y a los fraudes financieros, la especialista recomendó implementar de manera rigurosa el semáforo de la privacidad. Esta herramienta establece tres niveles claros de prevención: el nivel verde permite compartir datos generales que no comprometen la seguridad; el nivel amarillo exige máxima precaución al publicar sobre viajes, rutinas, centros de estudio o compras, requiriendo una revisión cuidadosa antes de difundir la información; por último, en el nivel rojo queda estrictamente prohibido compartir contenidos sensibles como códigos QR, boletos de eventos, documentos personales, tarjetas bancarias o la ubicación en tiempo real.
Asimismo, para prevenir ciberataques Hernández aconsejó aplicar reglas de oro basadas en el análisis y la observación detallada. Ante cualquier mensaje sospechoso o urgente, es indispensable hacer una pausa para cuestionar la identidad de quien contacta, la naturaleza de la solicitud y los canales oficiales a través de los cuales se puede verificar la veracidad del asunto.
De igual forma, se debe mantener la norma estricta de no entregar jamás contraseñas, códigos de confirmación o información bancaria a través de chats o enlaces no verificados.
Asimismo, Hernández enfatizó la necesidad indispensable de reforzar la seguridad digital mediante la activación de la autenticación en dos pasos (2FA). Este mecanismo de verificación exige un segundo factor de autenticación —como un código temporal recibido vía SMS o generado por una aplicación de seguridad— además de la contraseña habitual. La especialista subrayó que este sistema debe activarse de manera prioritaria en la banca en línea, el correo electrónico y las redes sociales para evitar accesos no autorizados y resguardar la identidad y el dinero.
En caso de haber compartido información sensible por error, se sugiere interrumpir de forma inmediata cualquier comunicación con el remitente sospechoso, actualizar las contraseñas de las cuentas afectadas y acudir de inmediato a los canales oficiales de la institución financiera correspondiente para reportar la situación y recibir asistencia.
Observar, verificar y cuestionar antes de dar clic
Finalmente, Hernández recordó que para proteger los recursos financieros y la identidad en el entorno digital no se requiere ser un experto técnico, sino únicamente adoptar el hábito de observar, cuestionar y verificar cuidadosamente antes de hacer clic.