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Cómo intervienen los sesgos inconscientes en la lucha por la equidad de género

Cómo intervienen los sesgos inconscientes en la lucha por la equidad de género

BBVA México, en su compromiso por contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas, ha ido avanzando de manera significativa en uno de los ejes estratégicos del Grupo: la equidad de género. Por ello, fomenta la igualdad y diversidad a través de espacios que le den participación a la mujer, como el evento organizado de manera virtual ‘Women´s Day’, en conmemoración con el ‘Día Internacional de la mujer’.

En la charla, María Antonieta Ocampo, consultora en diversidad e inclusión y bienestar, abordó el tema sobre la construcción de estereotipos sociales con perspectiva de género, a través de una reflexión sobre las acciones personales y la información general que se tiene sobre los sesgos inconscientes.

El género como un constructo social

Ocampo resaltó la importancia de conocer la historia del género como un constructo social. En las primeras civilizaciones surgieron las principales tareas, eran asignaciones que tenían que ver con el sexo biológico de cada persona.

A las mujeres, quienes eran las que procreaban, se les protegía con el único objetivo de no extinguirse. En ese momento se pensaba que entre más personas trabajaran en actividades para satisfacer sus necesidades básicas como la alimentación, crecería la civilización. Con esto empezaron a surgir las normas de género construidas desde el “deber ser”, desde esa identidad correspondiente al sexo biológico, así como los encargos asignados de roles femeninos o masculinos.

El patriarcado sigue prevaleciendo en la cultura contemporánea

Para la experta en diversidad y género, el patriarcado se refiere al gobierno del hombre que sociológicamente ha sido usado para designar la organización de la familia o la comunidad en el varón. A él se le reconocía como el jefe de familia, pero también como quien ejercía un poder y era dueño del patrimonio formado por esposa, hijos, esclavos o bienes.

“Así surge el movimiento feminista, donde el patriarcado no solo existió en esta sociedad primitiva en los primeros asentamientos, sino que se fue moviendo a civilizaciones más complejas”, destacó Ocampo, quien observó que existe una continuidad histórica en esta asignación de roles y papeles hacia una comunidad femenina. “Es justamente el patriarcado que prevalece en la cultura contemporánea”, ahondó.

Estereotipos, etiquetas y prejuicios personales

La experta subrayó la importancia de conocer el significado de importantes conceptos que pueden mitigar los sesgos. Destacó que los ‘estereotipos’ tienen que ver con las características que se le atribuye a un grupo determinado de personas y se basa en creencias transmitidas culturalmente y no en vivencias personales.

Las ‘etiquetas’ son formas de describir a un conjunto de hombres y mujeres que llevan a difundir prejuicios en lugar de afirmaciones positivas. Y los ‘prejuicios’ son juicios de valor que llevan a actitudes negativas ante lo diferente. No se basan en la observación de la realidad ni en experiencias, suelen incorporar conductas discriminatorias hacia otras personas que consideramos los “otros”.

Los sesgos son juicios y valoraciones que hacen las personas de las situaciones y están influenciados por la formación, educación, entorno cultural y experiencias personales. En repetidas ocasiones los ‘sesgos’ no son de la persona, sino que fueron adoptados como propios. Ocampo invitó a analizar y reconocer cualquier sesgo detectado con preguntas específicas como: ¿Qué sesgo se tiene? ¿De dónde salió? ¿Cómo se aprendió? La respuesta es que las adopciones de estos sesgos pueden ser adquiridos en repetidas ocasiones por el padre, la madre, el abuelo, la abuela, la tía, el maestro, el mentor o un compañero.

Además, explicó que existen dos sistemas de pensamiento:

  1. Es un pensamiento listo para reproducir respuestas instantáneas, como si fuera un reflejo. Es intuitivo y automático que busca soluciones rápidas y sencillas a la hora de tomar decisiones, utiliza atajos mentales.
  2. Es un pensamiento consciente y racional, se toma su tiempo para elaborar y procesar. Es la parte deliberada y lógica de la mente, capaz de analizar los problemas y encontrar una respuesta social.

Hay tres tipos de sesgos que predisponen los estereotipos.

  • Sesgo presente. Hace que solo se preste atención a lo que está pasando en ese momento sin preocuparse en el futuro o las consecuencias.
  • Sesgo de confirmación. Es la tendencia de buscar información para reafirmar lo que ya se cree, sin permitir conocer la diversidad que puede tener.
  • Sesgo de afinidad. Es la inclinación que se tiene por personas con las mismas creencias, aficiones, intereses o experiencias similares, haciendo que las personas se sientan más cómodas y perpetuando los estereotipos de manera negativa hacia las personas que no tienen la misma afinidad.

Estereotipos, etiquetas y prejuicios laborales

Con respecto a los estereotipos en el mundo laboral, la consultora comentó: “En esta cultura, en la que el lenguaje no registra la existencia de una persona o entidad femenina, concluimos que no queremos ser vistas como sujetos”.

Asimismo, resaltó que se tiene una percepción errónea del papel de la mujer en el trabajo, “seguimos perpetuando estereotipos como el de la mujer que trabaja y tiene familia, la mujer que no tiene autoridad para un puesto directivo o la mujer que se valora por su apariencia física antes que sus competencias”.

Ocampo retomó que los ‘sesgos inconscientes’ cuando no se reconocen, no se mitigan o no se trabaja en ellos, generan prejuicios de intolerancia y al tomar una decisión, hace que sea excluyente. Por ello, resaltó que al momento de reconocer los sesgos y mitigarlos, “provoca que una persona sea más inclusiva”.

Para finalizar, la experta en diversidad e inclusión invitó a los participantes a reflexionar sobre la gran responsabilidad que tienen las mujeres, por el simple hecho que han sido más vulneradas desde hace miles de años y añadió: “La construcción del género también afecta al hombre porque se le está dando un papel de encargos que no es para ellos. Como se les ha denominado el sexo fuerte, son los que deben pagar la cuenta o los que deben salir a trabajar. Esto puede ser un gran peso para el sexo masculino que les genere frustración o sufrimiento”.