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Pacto de Toledo para dummies: por qué se mienta cada vez de que se habla de pensiones

Uno de los más firmes fundamentos de la democracia es permitir la discrepancia de las distintas formaciones políticas en relación a la dirección que han de tomar las políticas a desarrollar. Si lo es en general, mucho más en aspectos de la trascendencia de las pensiones.

Sin embargo, por las razones que comentaremos, en 1994, los partidos iniciaron una serie de negociaciones para buscar el consenso. Esas negociaciones terminaron con el apoyo unánime (salvo tres diputados que votaron por error) del Congreso de los Diputados al informe del Pacto de Toledo el día 6 de abril de 1995.

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Uno de los más firmes fundamentos de la democracia es permitir la discrepancia de las distintas formaciones políticas en relación a la dirección que han de tomar las políticas a desarrollar. Si lo es en general, mucho más en aspectos de la trascendencia de las pensiones.

Sin embargo, por las razones que comentaremos, en 1994, los partidos iniciaron una serie de negociaciones para buscar el consenso. Esas negociaciones terminaron con el apoyo unánime (salvo tres diputados que votaron por error) del Congreso de los Diputados al informe del Pacto de Toledo el día 6 de abril de 1995.

¿Por qué se buscó el máximo consenso político en materia de pensiones con el Pacto de Toledo?

Dos eran las principales motivaciones que llevaron al consenso como la vía para resolver una serie de problemas relacionados con las pensiones: dar mayor certidumbre a las expectativas de todos y apartar el tema de las pensiones del debate político.

La contribución del Pacto de Toledo a una mayor certidumbre en la toma de decisiones

Las pensiones son un tema de presente para todos los pensionistas, pero también un tema de futuro para muchas personas, empresas, estados y otras organizaciones. Todos esos agentes toman decisiones en las que influyen las expectativas sobre la evolución de las cotizaciones y prestaciones del sistema público de Seguridad Social.

Los cambios políticos pueden propiciar que las consecuencias que tengan nuestras decisiones sean distintas a lo esperado en un inicio. Que todos los partidos se pongan de acuerdo en torno a la orientación que habrá de tomar el sistema de pensiones aporta un grado razonable de certidumbre que facilita las decisiones.

Por ejemplo, los ahorradores pueden tener una idea más aproximada de hasta dónde les cubrirá la pensión de jubilación del sistema público de pensiones que la que podrían tener de no saber qué líneas generales puedan orientar las políticas sobre pensiones.

También contribuye a la certidumbre en los mercados de deuda pública. Los inversores conocen de antemano los objetivos políticos y unas líneas de orientación sobre cómo se financiarán las pensiones, lo que les permite hacerse una idea sobre el impacto en los presupuestos y en la solvencia del Estado. Este conocimiento aporta la tranquilidad de saber que no existirán cambios bruscos que perjudiquen sus intereses. De este modo el conjunto de la economía nacional puede disfrutar de una mayor credibilidad y una mejora de las posibilidades de financiación.

El Pacto de Toledo tenía como objetivo apartar el tema de las pensiones del debate político

A pesar de lo sano que es el debate político y la confrontación de ideas diferentes, se quería evitar que un sector tan grande de la población como los millones de pensionistas sirviesen de arma arrojadiza en la lucha entre unos y otros partidos.

¿Cuáles eran las principales preocupaciones sobre el sistema de pensiones que llevaron al Pacto de Toledo?

Existían diversas preocupaciones sobre las pensiones, pero las dos más importantes eran la preocupación por la evolución a corto plazo de las pensiones y la preocupación por el futuro a largo plazo de las pensiones.

La preocupación por la evolución a corto plazo de las pensiones

En los años previos al Pacto de Toledo se había producido una crisis económica. Las pensiones se pagan con el dinero obtenido por las cotizaciones de los cotizantes actuales, que lógicamente sufren oscilaciones dependiendo de la situación económica por las oscilaciones que generan las fluctuaciones económicas en el número de cotizantes y las bases por las que cotizan y, además, las crisis generan mayor necesidad de prestaciones sociales. Pero la cuantía a pagar por las pensiones no oscila por la situación económica, los pensionistas tienen derecho a cobrar una pensión determinada.

Por esa circunstancia uno de los principales objetivos era encontrar un mecanismo consensuado que paliase la carencia de recursos de la Seguridad Social debido a la crisis. Uno de los objetivos que tiene el fondo de garantía es paliar las situaciones transitorias de déficit en la Seguridad Social originadas por las crisis económicas.

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La preocupación por la evolución a largo plazo del sistema de pensiones

El objetivo sería poder garantizar una pensión suficiente a los pensionistas del futuro. Varios factores originan esa preocupación:

-La caída de la natalidad, lo que implica menos cotizantes para el futuro.

-El envejecimiento de la población, que implica más pensionistas en el futuro e influye también en otros aspectos como el gasto sanitario.

-Las dificultades en el crecimiento de la productividad, que influye en unas menores cotizaciones a la Seguridad Social.

-Lo complicado que, a partir de ciertos niveles, es el aumento de la proporción de personas que estando en edad de trabajar participen en los mercados de trabajo (como empleados o demandantes en paro). Eso provoca que haya menos personas cotizando en relación a los pensionistas. La caída reciente de la tasa de actividad se ha convertido en un desafío para la economía española.

-El elevado nivel de desempleo, que también merma las contribuciones y requiere el empleo de recursos en la lucha contra el desempleo y sus efectos.

En ese contexto se busca la sostenibilidad del sistema público de pensiones, generando un marco que sea capaz de responder a los desafíos que plantean estos problemas.

El marco del Pacto de Toledo buscará, desde entonces, un consenso en temas relacionados fundamentalmente con la cuantía de las pensiones, la articulación jurídica de su financiación y los requisitos que influyen en qué personas puedan acceder a una pensión.

Esos temas son los ejes del marco de acuerdo creado por el Pacto de Toledo porque son los más controlables políticamente. Los poderes políticos pueden mantener o cambiar la cuantía de una pensión o los requisitos para cobrarla. También pueden impulsar, por ejemplo, la natalidad o la lucha contra el desempleo, pero otra cuestión es que se consigan resultados y menos que esos resultados lleguen en el plazo requerido.

¿Cuáles fueron las principales recomendaciones fruto del Pacto de Toledo?

El informe aprobó hasta 15 recomendaciones que inspiraron la política de los siguientes años en materia de pensiones. Entre ellas destacan:

1) Se realizó una separación por la cual las prestaciones no contributivas se pagan con impuestos y las prestaciones contributivas con cotizaciones a la Seguridad Social.

2) Se crearía un fondo de reserva, a veces denominado coloquialmente como “hucha de las pensiones”, que intente compensar las épocas de crisis con las de bonanza y que sirva para generar un “colchón” que se pueda emplear en el futuro.

3) Se garantizaría el mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones a través de una revalorización automática en función del comportamiento del IPC.

4) Se fomentaría el empleo voluntario de sistemas complementarios que mejoren las prestaciones por encima de lo que pueda garantizar el sistema público de Seguridad Social.

Las dificultades posteriores del Pacto de Toledo

En los últimos años ha resultado imposible conservar el consenso unánime en las últimas reformas de las pensiones al mismo tiempo que se llegaba a compromisos con nuestros socios del euro en materia de estabilidad presupuestaria.

Hay en el ámbito de la eurozona una preocupación por el impacto del futuro de las pensiones en la situación de las finanzas públicas de los países de la eurozona.

En ese sentido el problema 20 años después del Pacto de Toledo no es solamente el consenso, sino el doble consenso: consenso nacional y consenso internacional. Muchas de las razones que llevaron al pacto de Toledo siguen vigentes y expertos en pensiones como el subdirector de Fedea, José Ignacio Conde-Ruiz, defienden que un pacto de todas las formaciones es necesario para garantizar las pensiones de las siguientes generaciones.

Imagen | Ken Marshall

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