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Momentum Act. 05 nov 2020

Ropa ecológica que cambia las vidas y el entorno de los que la fabrican

Mónica Coca (Colaborador externo)

La moda ha seguido siendo durante este año un motor de consumo para los europeos, con un enfoque especial en la producción local y sostenible. Esta es una de las conclusiones del estudio elaborado por la cátedra Première Vision del Institut Français de la Mode.

2020 ha supuesto un giro en los gustos de los consumidores de moda hacia una mayor preocupación por la sostenibilidad. El 41,8% de los europeos, según la encuesta del Institut Français de la Mode, afirma que su criterio principal, cuando compran ropa, es que los materiales tengan un origen ecológico. El estudio revela que entre los jóvenes de entre 18 y 34 años existe una mayor reticencia hacia este tipo de prendas debido a su precio, lo que ha supuesto un impulso del mercado de segunda mano.

Respecto a las tendencias de futuro, el estudio Weaving a better future: Rebuilding a more sustainable fashion industry after Covid-19’ de Boston Consulting Group (BCG), Sustainable Apparel Coalition (SAC) y la empresa de tecnología Higg Co, el consumidor “dará prioridad a la confianza y el propósito, y probablemente evaluará a las empresas en función de cómo actuaron durante y después de la crisis”. El futuro de la moda, según el estudio, estará dominado por la transparencia y la sostenibilidad que “será posible gracias a la tecnología que se puede aprovechar para impulsar la innovación en el diseño, la gestión de la cadena de suministro y los nuevos modelos comerciales”. El informe concluye que “esta crisis es una rara oportunidad de acelerar y aprovechar los esfuerzos colectivos”.

BBVA Momentum, la aceleradora de empresas sociales de BBVA, impulsa el crecimiento de compañías sostenibles del sector que cuidan cada prenda desde el origen, impactando en la vida de los productores locales y artesanos. El distintivo de todas ellas es la sostenibilidad y la generación de oportunidades para los productores y artesanos con los que trabajan. Estos son algunos buenos ejemplos.

Tejido Sagrado (Colombia)

La esencia de Tejido Sagrado es dar visibilidad a la riqueza, la alegría y los colores que están presentes en la cultura de las comunidades indígenas colombianas. Somos una empresa que busca llevar el maravilloso arte colombiano a los mercados nacionales e internacionales, con productos artesanales únicos e innovadores ornamentados con accesorios de lujo”, explica su directora ejecutiva, Paola Andrea Masmela.

La empresa trabaja con tejedoras de las comunidades indígenas. Ellas son las encargadas de dar ese colorido toque étnico que caracteriza a las prendas y complementos sostenibles de Tejido Sagrado. “Unimos los accesorios tradicionales, elaborados por comunidades artesanales e indígenas de Colombia (alpargatas, mochilas, canastos…), con piezas acordes a las tendencias de moda”, cuenta Masmela. “Cada uno de los diseños se pueden usar a diario manteniendo su esencia cultural”.

Para las tejedoras, formar parte de Tejido Sagrado supone un gran impacto en sus vidas y las de sus familias. “Desde que se inició la empresa, nos hemos enfocado en pagar un precio justo a las comunidades artesanales e indígenas”, explica Masmela. “Asimismo queremos contribuir socialmente a través de programas de fortalecimiento familiar y social dirigidos a niños y mujeres”.

Temik (México)

Esta empresa elabora prendas sostenibles de alta costura, según los gustos y estándares europeos, pero con un toque especial. El que le dan las indígenas mexicanas encargadas de bordar a mano los detalles étnicos que aparecen en cada pieza. “La inclusión de todo este potencial artesanal, en una sola marca, muestra al mundo los productos tan bellos que tiene México, de una manera nueva y apegada a las tendencias de moda internacional”, cuenta su fundador, Carlos Enrique Villanueva. De esta forma, Temik ha logrado internacionalizarse lo que ha permitido mejorar el bienestar económico de las bordadoras. 

En un mundo marcado por la industrialización de los procesos, Temik se distingue por dar visibilidad a la tendencia ‘slow fashion’ a través de sus prendas sostenibles y bordadas a mano. “En la alta costura mundial están de moda las aplicaciones bordadas a máquina”, explica Villanueva. “Esperamos crecer con nuestras prendas que se diferencian por las aplicaciones bordadas a mano y que muestran tendencias actuales en cuanto a diseño”.

Joon (Turquía)

Joon es una empresa sostenible que apoya a artesanos, minorías desfavorecidas y profesionales del diseño a través de su red de producción creativa. “Nos asociamos con organizaciones que tienen experiencia en facilitar medios de vida a los que los necesitan”, explica su cofundadora Duygu Vatan. “Fusionamos nuestras habilidades de diseño con sus actividades de creación de comunidades”. 

Joon se encarga de impulsar el trabajo de los productores más desfavorecidos. “Aplicamos un modelo de microinversión a los espacios de producción local existentes, multiplicando su potencial financiero con diseño contemporáneo y conexión con el mercado”. De esta forma, consiguen que sus artesanos lleguen más lejos. “Nuestra red de diseñadores, productores y organizaciones civiles; permite a los productores desfavorecidos fabricar y vender artesanías de alto valor desde lugares remotos. Este modelo abierto multiplica el potencial de impacto al permitir la escalabilidad geográfica”.

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