Inflación: estas son las causas y herramientas para combatirla
Hay pocos conceptos más intuitivos en economía que la inflación. La literatura económica es muy clara: existe inflación cuando se produce un incremento general de los precios al comparar dos periodos de tiempo. Afecta a bienes y servicios y, con el tiempo, reduce el valor de la moneda. Es decir, con la misma cantidad de dinero se pueden pagar menos cosas.
*Fotografía de apertura elaborada con inteligencia artificial.
Para calcular la inflación se tienen en cuenta una cesta de bienes y servicios que consumen las familias, lo que incluye artículos de consumo diario (alimentos o gasolina, por ejemplo), bienes de consumo duradero (electrodomésticos, dispositivos electrónicos, ropa…) o servicios (enseñanza, peluquería, servicios médicos…).
A partir de esa cesta, se construye un índice de precios de consumo (comúnmente conocido como IPC). Para garantizar que todos los estados miembros emplean idéntica metodología, en la Unión Europea se utiliza el Índice Armonizado de Precios de Consumo (IAPC). Es la variación de ese índice entre dos momentos del tiempo lo que arroja el dato de inflación.
La influencia de las variaciones del precio de un determinado artículo en el IAPC (o en cualquier otro índice de este tipo) depende del gasto medio de las familias en él, un dato que los organismos estadísticos actualizan anualmente. De esta manera, artículos como el cacao, el té o el café (que tradicionalmente tienen una ponderación cercana al 0,4 % sobre el total de la cesta) no afectan tanto al IAPC como la gasolina, cuya ponderación suele rondar el 4,6 %. Esto significa que una variación similar del precio en términos porcentuales, tendrá una influencia sobre el IAPC más de diez veces mayor en el caso de la gasolina.
¿Es siempre mala la inflación?
Algunos economistas consideran que una inflación moderada es positiva porque significa una economía sana: los salarios suben y los consumidores compran. ¿Pero qué nivel de inflación se considera aceptable? Para responder a esta pregunta habría que mirar a las características particulares de cada economía, a su capacidad de crecimiento y, particularmente, a si la autoridad monetaria de un país o zona económica concreta cuenta con una inflación objetivo.
En el caso del Banco Central Europeo (BCE), su objetivo es mantener la estabilidad de los precios en el medio plazo. Pero esto no significa una inflación de 0. La institución europea apunta a mantener una inflación de en torno al 2% en el medio plazo. En palabras del propio BCE: “consideramos que una inflación demasiado baja es tan negativa como una inflación demasiado alta”.
¿Cuáles son las causas y posibles soluciones para la inflación?
Si la inflación está causada por un exceso de demanda, hay varias alternativas. Como narra José García Montalvo, catedrático de Economía de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona: “Los bancos centrales pueden aumentar el tipo de interés (reduce la demanda de crédito y el consumo) o rebajar la oferta monetaria”.
Si el problema es de oferta (aumento de los costes), las medidas, propone el economista, deben centrarse en el incremento de la productividad o en la sustitución de los insumos que están provocando el incremento de los precios.
Si la causa es la pérdida del valor de la divisa (países que importan una gran cantidad de artículos necesarios para la producción o el consumo, que viene denominado en monedas extranjeras, normalmente dólares) se debe mejorar la competitividad de la economía o, de forma transitoria, subir los tipos para mantener la cotización de la moneda propia.
Ahora bien, si el problema, apunta García Montalvo, es la generalización de las expectativas de inflación (los ciudadanos y las empresas esperan que los precios continúen subiendo en el futuro) resulta necesario actuar contra esa espiral. Una forma es proponer un pacto de rentas donde amplios sectores de la población (trabajadores, empresarios, pensionistas…) acepten una disminución de su poder adquisitivo para frenar ese movimiento.
Contexto actual de la inflación en España y Europa
Según los últimos datos del indicador adelantado del Instituto Nacional de Estadística (INE), la inflación se disparó en septiembre de 2026 hasta el 4,9% interanual, seis décimas por encima de la tasa registrada en agosto y alcanzando su nivel más alto del año. El organismo atribuye este fuerte repunte al persistente encarecimiento de la energía y los carburantes.
La tasa de inflación subyacente (sin productos energéticos ni alimentos frescos) también aumentó dos décimas en este mes, escalando hasta el 3,1%.
Con este nuevo dato, los precios encadenan cinco meses consecutivos de aceleración. Esta escalada confirma exactamente las previsiones recientes de BBVA Research, cuyo servicio de estudios ya había alertado a mediados de mes de que el IPC se aceleraría de nuevo hasta rozar el 4,9% en septiembre, impulsado por las tensiones energéticas y el coste de los alimentos.
El Banco Central Europeo mantiene su objetivo de estabilidad de precios en el 2% y, tras su última reunión en Florencia, decidió mantener los tipos de interés sin cambios ante la cercanía del objetivo y la mejora moderada de la economía europea.
¿Hasta cuándo durará la inflación?
La historia económica, sobre todo la anglosajona, cuenta que la inflación vuelve a niveles normales en un tiempo de un año y en casos extraordinarios, dos.
Sin embargo, los expertos prevén que en el contexto actual la inflación tarde más en volver a su nivel objetivo. El retorno a tasas cercanas al 2% podría prolongarse hasta 2026, según las estimaciones más recientes.
Protegerse de la inflación
Para preservar el poder adquisitivo del dinero, los expertos recomiendan invertir y obtener una rentabilidad que supere el aumento en el nivel de precios. Existen diferentes alternativas para poner a trabajar el dinero que se ajustan a las necesidades y perfil de riesgo de cada persona: normalmente las mayores rentabilidades son las que conllevan también un mayor riesgo.
En un entorno de precios aún elevados y con tipos de interés que se mantienen estables, los analistas aconsejan revisar la estrategia de ahorro, diversificar las inversiones y considerar opciones como depósitos remunerados o productos de renta fija a corto plazo.
Preguntas frecuentes sobre la inflación
¿Qué es la inflación y cómo afecta al poder adquisitivo?
La inflación es el aumento generalizado de los precios de bienes y servicios durante un periodo de tiempo. Cuando los precios suben, el dinero pierde poder adquisitivo: con la misma cantidad se pueden comprar menos productos y servicios que antes.
¿Cómo se calcula la inflación?
La inflación se calcula a partir de la evolución del precio de una cesta representativa de los bienes y servicios que consumen los hogares. En España se utiliza el Índice de Precios de Consumo (IPC) y, para realizar comparaciones homogéneas dentro de la Unión Europea, el Índice Armonizado de Precios de Consumo (IAPC).
¿Cuáles son las principales causas de la inflación?
La inflación puede tener diferentes orígenes. Puede aparecer cuando la demanda crece más rápido que la capacidad de producir bienes y servicios, cuando aumentan los costes de producción, cuando una moneda pierde valor y encarece las importaciones o cuando las expectativas de nuevas subidas de precios terminan influyendo en salarios, costes y decisiones de consumo.
¿Qué es la inflación subyacente y para qué sirve?
La inflación subyacente es un indicador que excluye algunos componentes especialmente volátiles, como los productos energéticos y los alimentos frescos. Sirve para observar con mayor claridad las tendencias de fondo de los precios y comprobar hasta qué punto las presiones inflacionistas se han extendido al conjunto de la economía.
¿Por qué subir los tipos de interés ayuda a frenar la inflación?
Cuando un banco central eleva los tipos de interés, financiar compras e inversiones suele resultar más caro. Esto puede reducir la demanda de crédito, moderar el consumo y la inversión y, con ello, disminuir parte de la presión sobre los precios. Esta herramienta resulta especialmente relevante cuando la inflación está vinculada a un exceso de demanda.
¿Una inflación baja o moderada es siempre negativa?
No necesariamente. Los bancos centrales no suelen perseguir una inflación del 0 %. El Banco Central Europeo tiene como objetivo una inflación del 2 % a medio plazo, un nivel que considera compatible con la estabilidad de precios.
¿Cómo afecta la inflación a los ahorros?
Si el dinero ahorrado obtiene una rentabilidad inferior a la subida de los precios, pierde poder adquisitivo en términos reales. Por eso, en periodos de inflación es importante revisar la estrategia de ahorro e inversión teniendo en cuenta el horizonte temporal, las necesidades de liquidez y el nivel de riesgo que cada persona está dispuesta a asumir.
¿Cómo se puede proteger el dinero frente a la inflación?
Una forma de intentar preservar el poder adquisitivo es buscar una rentabilidad que compense, total o parcialmente, el aumento de los precios. Para ello pueden valorarse distintas alternativas de ahorro e inversión, como depósitos remunerados, renta fija u otros activos, teniendo siempre presente que rentabilidad y riesgo suelen estar relacionados y que la opción adecuada depende del perfil de cada persona.