BBVA Research: La inacción ante el cambio climático afecta negativamente al crecimiento económico potencial
La inacción ante el cambio climático puede tener un efecto negativo sobre el producto interior bruto (PIB) potencial de las economías. Según un estudio reciente de BBVA Research, en ausencia de acción política, el cambio climático puede actuar como un choque negativo de oferta sobre el PIB potencial. Sin embargo, con una adaptación eficaz y una transición limpia ordenada, puede convertirse en un viento de cola a largo plazo.
“En conjunto, es probable que un cambio climático no gestionado genere una brecha negativa amplia y creciente del PIB potencial con respecto al escenario de referencia”, apuntan los economistas en el estudio. “Por el contrario, estrategias tempranas, ambiciosas y bien gestionadas de mitigación y adaptación pueden dar lugar a un impulso positivo más gradual a largo plazo, con efectos de arrastre en toda la economía a través de la innovación y la inversión privada en capital”, añaden.
Según este estudio, el cambio climático afecta al PIB potencial a través de los tres factores de la función de producción: capital, trabajo y productividad total de los factores (PTF). Los cambios estructurales en la temperatura, las precipitaciones y la subida del nivel del mar, junto con una mayor frecuencia de eventos climáticos extremos, actúan como un choque negativo de oferta al incrementar la depreciación del capital, reducir la fuerza laboral efectiva y disminuir la productividad. Por el contrario, las políticas climáticas y las medidas de adaptación reconfiguran la inversión, la asignación del trabajo y los incentivos a la innovación.
El estudio pone de relieve que existe un amplio consenso en que un cambio climático no mitigado reduce el PIB potencial de las economías. Un informe de la OCDE de 2015 ('Economic Consequences of Climate Change') estima pérdidas de entre el 1% y el 3,3% del PIB mundial en 2060 y de entre el 2% y el 10% en 2100, bajo un escenario de altas emisiones y adaptación limitada. Por su parte, el Fondo Monetario Internacional, en un informe de 2025, también destaca el impacto negativo de la inacción ante al cambio climático, aunque destaca que existe divergencia en cuanto al alcance de dicho impacto entre los diferentes estudios considerados. “No obstante, existe una relación estadísticamente significativa entre el aumento de las temperaturas y la evolución del PIB potencial respecto a un escenario de referencia, aunque con una dispersión elevada de estimaciones”, señala el informe de BBVA Research.
Los analistas destacan que la trayectoria del PIB potencial diverge según los escenarios climáticos y de transición que se adopten. Las transiciones más rápidas y coordinadas entre economías implicarían costes moderados y mayores niveles de PIB a largo plazo, sobre todo si se consideran los daños evitados.
“Estrategias tempranas, creíbles y bien diseñadas de mitigación y adaptación pueden compensar parcialmente, y en algunos escenarios superar ligeramente, los daños climáticos a largo plazo”, señala el informe. La OCDE encuentra que las estrategias integradas de clima y crecimiento pueden elevar el PIB del G20 hasta en torno a un 2,8% en 2050, y casi un 5% si se incluyen los daños evitados. Además, pueden generar ganancias incluso a corto plazo (alrededor del 1% del PIB) cuando las políticas impulsan la inversión verde y reciclan de manera eficiente los ingresos procedentes del carbono. Estos efectos positivos operan a través de una mayor inversión verde, una renovación más rápida del capital, una menor exposición a choques de combustibles fósiles, y los efectos de arrastre de la innovación, incluyendo la atracción de inversión privada y el aumento de la productividad a nivel agregado. No obstante, apuntan, de acuerdo a la literatura económica, la brecha positiva a largo plazo respecto al escenario de referencia sería menor que la brecha negativa asociada a un cambio climático no gestionado. Además, hay que destacar la asimetría de los impactos negativos entre diferentes áreas económicas, de acuerdo a su situación geográfica y capacidad de adaptación.
“Para los bancos centrales y los responsables de política económica, uno de los principales retos es incorporar los riesgos climáticos y los escenarios de transición en la estimación y previsión del PIB potencial”, apuntan los economistas de BBVA Research.